Archivo de la categoría: Francia

Fragmentos-Diarios I

Fragmentos - Diarios I. Fotografías y textos de Maite Díaz González
Fragmentos-Diarios I Paisajes / Objetos 
  Fotografías y textos de Maite Díaz González

En el enlace puede descargar la edición en formato pdf del libro-catálogo Fragmentos-Diarios I que recoge imágenes y textos que han sido publicados en el blog y que funcionan como piezas texto-imagen. Un diario gráfico y textual. Además aparecen algunas piezas de otras series fotográficas. La edición ha sido concebida como un catálogo por necesidades puramente administrativas.

Inventarios 1. Ensayo en blanco y negro

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Albert Camus

Albert Camus, lee un fragmento de sus palabras en la entrega del premio Nobel.

El lunes 4 de enero de 1960, hace 56 años, moría en un accidente regresando a París desde su casa en Lourmarin, en la Provence. Viajaba con su amigo Michel Gallimard que muere cinco días después. Llevaba con él en un maletín el manuscrito de “El primer hombre”. Su último libro, autobiográfico, escrito durante varios años y que no llegó a terminar.

En el fragmento habla sobre la verdad, la deslealtad; de las sociedades y sus élites, las mascaradas difíciles para alguien que, como Camus, no pudo nunca vivir en la simulación. La lealtad a sus orígenes, a su país natal. Explica qué es para él el oficio de escritor y define a quiénes  le rodean en los ambientes intelectuales donde “los reflejos han sustituido a la reflexión, se piensa a golpes de slogans, como el perro de Pavlov babeaba al sonido de las campanas”, y, “donde la maldad a menudo trata de pasar como inteligencia.”

Sus palabras al recoger el nobel son un manifiesto ético que sigue iluminando la actualidad.

París, homenaje a las víctimas de los atentados

Paris, Place de la République

Paris Place de la République hommage aux victimesParís, Plaza de la República. Homenaje a las víctimas de los atentados del 13 de noviembre del 2015. © Maite Díaz González

París

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Saint Denis, el 21 de noviembre. Fotografía Maite Díaz González

Llegamos a París por la tarde, desde el norte por la A1. Llovía y las nubes grises y espesas se perfilaban con la luz intensa del sol de otoño que iluminaba los campos, los perfiles espumosos de las fábricas, las fachadas de los edificios de HLM que dan a la carretera y han sido restaurados en los últimos años. Pocos minutos después apareció a la derecha el gran disco blanco del Stade de France y sus puertas que alcancé a ver, R, S…Al otro lado de la carretera frente al estadio, un edificio alto ha desplegado sobre su fachada el disco blanco con el dibujo de la torre Eiffel, como el símbolo del Peace and Love de los sesenta y que se ha convertido en estos días en el símbolo cultural de lo que París representa como ciudad occidental capital de la libertad, de la alegría de vivir, de la vida urbana de los sitios en los que se encuentran los amigos, las familias, los amantes; las mujeres y los hombres que, en sus rituales diarios intercambian sus experiencias y sus historias en el bistrot (bar), la brasserie (restaurante) tradicional o el pequeño restaurante del barrio; esas instituciones civiles de la calle en las que confluyen muchas personas llegadas desde cualquier lugar del planeta. París es esto, la efervescencia de la realidad del mundo en su diversidad y en sus contrastes.

Llovía con fuerza y algo de viento. Entramos en un bar al lado del teatro Olympia para tomar algo. Las terrazas vacías, en el interior, las mesas y la barra estaban animadas. La fachada iluminada con sus letras rojas mantenía la programación como han hecho las salas de espectáculos de la capital. La Ópera Bastilla abría sus puertas con nuevas medidas de seguridad. Los actores y los propietarios de las salas han decidido que el miedo no puede adueñarse de los espacios culturales que son los objetivos de los atentados islamistas. Entre los más jóvenes ha sido un éxito la campaña «Ce soir au bistrot» (Esta noche en el bar) lanzada en las redes sociales y que ha reunido a decenas de jóvenes que piden hacer ruido, mientras brindan con sus vasos de cerveza, sus copas de vino y se niegan a cambiar sus rituales de civilización frente a la barbarie de una ideología religiosa que no ama la música y que no disfruta de los placeres de la vida como el buen vino. Una campaña que debía llevar inscrita uno de los tantos versos que dedicó Omar Khayam al vino en su Rubaiyat, escrito en el siglo XI y que los ignorantes de su propia cultura desconocen, o peor aún, condenan desde su idea absurda del mundo.

Llueve tras los cristales y gruesos goterones dibujan la ciudad que se recoge. La lluvia como una lupa aumenta los contrastes entre la calle y los interiores. París se ilumina para las fiestas de la navidad como aquella imagen que leí en algún momento, la de la catedral durante el medioevo, como una linterna en la noche. El paseo por la rue Saint Honoré, donde todas las boutiques están abiertas, lejos han quedado los sucesos del día de Saint Barthelemy, las guerras de religión no son más que la historia de lo que no podrá volver a suceder jamás. Luego, doblamos hacia Rivolí, sus soportales llenos de tiendas y de turistas, para desembocar en el paseo de los Elíseos engalanado para el mercado de las fiestas que se avecinan. El Marché de Noël ha crecido este año y las medidas de seguridad son draconianas. Sigue lloviendo con fuerza y muchos de los bungalows de madera abiertos e iluminados están vacíos de clientes y paseantes. La ciudad que ha perdido una parte importante de sus beneficios comerciales en la última semana, va retomando su ritmo, inmersa en la tragedia de los atentados, en los homenajes a las ciento treinta víctimas, en las medidas del estado de urgencia; resuelta a resistir a la barbarie porque la luz aquí encendida no ha dejado nunca de crecer.


Gracias a ZazOfficial y a mi amigo A.Y que me ha enviado la música

Charlie Hebdo defendiendo la libertad de todos

 Je suis charlie
La calle vacía y solo la niebla, las siluetas negras y el ruido ensordecedor de los disparos. Un acto cobarde, atroz. La masacre de un grupo de periodistas y dibujantes en el centro de París, que, como decía Wolinski, asesinado hoy, como un resistente, podían ser «feroces» con sus lápices y su ingenio, pero nunca, malvados. Hoy han atacado a la libertad de todos en Francia, país en el que desde hace siglos las libertades y su ejercicio han configurado una cultura y legado unos valores a la civilización. Las plazas se han llenado de ciudadanos para condenar el acto innoble y brutal. La gente ha salido sin miedo ante el terror. La responsabilidad de todos, unidos, ante la barbarie. La libertad de expresión y la libertad de la prensa, sagradas, como repiten tantos periodistas franceses. O los políticos, que prefieren un exceso de caricaturas a un exceso de censuras. La libertad de pensar y criticar para hacer de la sátira un medio divertido para mejorar la sociedad y la política. Escuchaba a Charb, el director de Charlie Hebdo que ha vivido con protección en los últimos años, hablar de la pedagogía del humor en la medida que los temas fueran más complejos, como la guerra. Asesinados por preferir morir de pie que vivir de rodillas, así dijo hace algún tiempo, avisando que no quería ponerse trascendente, pero ha muerto como un hombre libre, dibujando, pensando y riendo libremente contra la intolerancia, contra la dictadura terrorista y su censura que pretende borrar los valores de la democracia.  Charb, Wolinski, Cabu, Bernard Maris, Tignous y todos los colaboradores de Charlie Hebdo, asesinados, combatiendo por la libertad de expresión. Reunidos en comité de redacción, como cada miércoles, defendiendo la libertad de todos.

© 2015 Maite Díaz González

Homenaje a los soldados de la Gran Guerra 1914-1918

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Museo de la Gran Guerra de Meaux    © 2011 maite díaz gonzález

 

François Hollande ha inaugurado hoy 11 de noviembre durante las conmemoraciones del fin de la Primera Guerra mundial un Memorial Internacional: l’Anneau de la Mémoire, (el Anillo de la Memoria) un monumento dedicado a los soldados muertos en combate durante la Gran Guerra en la zona de Flandes y l’Artois.

Horas antes de la ceremonia vimos desfilar en el telediario una avioneta ligera que apareció en el cielo azul y despejado con una especie de banderola publicitaria en la que pedían: Hollande dimisión. Los helicópteros de la armada obligaron al aviador a descender. El presidente atraviesa por una crisis política de credibilidad y aunque estos actos políticos son también de comunicación, las tensiones sociales y la oposición no escatiman medios y espectáculo para expresar su desacuerdo y sus deseos.

La obra del arquitecto Philippe Prost, vista desde el aire es una línea que se dibuja en forma de elipse sobre un prado de topografía irregular, parte de su estructura volada sobre el vacío evoca “la fragilidad de una situación de paz inédita en la historia del continente”, explica el arquitecto.

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