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Ensayos en blanco y negro

maite_diaz_gonzalez Ensayos en blanco y negro

Maite Díaz González. Ensayos en blanco y negro. Inventario No.12

 

Imagen

París, Jardín de las Tullerías

maite_diaz_gonzalez_2016_web© maite díaz gonzález

Paz, amor, libertad y esperanza

Fotografía maite diaz gonzalez
fotografía maite diz gonzalez
maite díaz gonzález 2016

Mis mejores deseos a todos en estas fiestas y en el nuevo año.
¡Feliz Navidad! a los que continúan la hermosa tradición de reunir a la familia.
La fotografía fue tomada en la costa bretona, en Saint Maló; la bella, es una de las gaviotas que surcan los cielos de aquella costa hermosa desde donde han salido piratas y exploradores. Saint Maló fue también una importante ciudad corsaria, donde eligió descansar Chateaubriand después de una vida ajetreada entre la violencia de los cambios políticos y los exilios. La ciudad durante la segunda guerra mundial fue bombardeada y quedó prácticamente arrasada. La vida y su fuerza siempre es más poderosa. Para todos mis mejores deseos de paz, amor, libertad y esperanza.

Inventarios 1. Ensayo en blanco y negro

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ISOLA EDICIONES, 80s Habana, performance, libro tipo-fotográfico

ISOLA EDICIONES, 80s Habana, performance (pdf)

Quedamos al anochecer en la casa colonial abandonada en el cuchillo que corta la calle 9 y la calle E. Un triángulo inflamable en la calle Línea. La casa está situada en la esquina, justo detrás de la gasolinera. Siempre la vi cerrada. Los jardines se fueron apoderando de los espacios. Los árboles creciendo y levantando los suelos. La casa se iba hundiendo con los años. Era como un personaje decadente y misterioso. Las tejas, rojas y planas, se iban deslizando y solo la reja  alta resistía al abandono y el salitre. Los barrotes de hierro esmaltados de blanco cercaban la vieja casa del performance. La zona, era un espacio detenido y en derrumbe situado en uno de los barrios más modernos de La Habana. Llegué con el temor de que la cámara que llevaba me dejara tirada. No recuerdo si la cámara y el flash eran prestados, o, si me habían prestado un flash y llevaba la mía. Nunca tiraba con flash, pero en las condiciones de la acción, a oscuras, el aparato luminoso era indispensable.

La noche era total en el interior de las ruinas, debía documentar a ciegas, con la agresiva luz del flash sin saber exactamente qué iba a ocurrir. Los actores y los artistas plásticos estaban maquillados con máscaras y alguno llevaba la luz de unas velas, como en los años sesenta, cuando quedábamos a oscuras unas manzanas más abajo, muy cerca de este lugar. La casa era la típica casona colonial del Vedado tras treinta años de abandono. Languidecía, como la ciudad que nos acostumbramos a ver con los comercios sucios y cerrados y las estructuras de los andamios para apuntalar lo que no volvería a ser renovado. Apuntalaban para que la decadencia se produjera en cámara lenta, así, los edificios pasaban años desmoronándose.

El público reunido estaba en medio de la destrucción. La casa destruida como metáfora. La acción duró unos minutos, no puedo precisar cuántos, pero los recuerdos fuertes son como los de estar en medio de un mítin de repudio móvil. Los actores co-rrían entre las vigas de la planta alta que exhibía su estructura rota sin continuidad. Subían y bajaban, andaban a gatas sobre nuestras cabezas, daban gritos, se avalanzaban sobre un muro y pintaban frases con grandes letras y palabras como Volver, Secreto, y, como en el señor de las moscas, actuaba la pandilla y el sadismo del grupo contra el hombre a tierra.

© 2015  Maite Díaz González

El libro Tipo-fotográfico es un work in progress, una memoria con los negativos que he conservado. Pueden enviar sus datos para añadirlos o completarlos a la dirección mail: maite9002@gmail.com. Gracias

Francia, el campo en primavera



Campos de colza en Ile-de-France    ©2010 Maite Díaz

Francia es un país de pintores que revolucionaron el concepto de la pintura desde el color: Bonnard, Van Gogh, Monet y Matisse son algunos de los artistas que utilizaron el color y sus posibilidades expresivas como tema de investigación. La experimentación con el tratamiento de la luz y el color ha producido grandes cambios en la historia de la representación pictórica. Los artistas habían seguido los descubrimientos científicos en el terreno de la óptica y la física, los experimentos y descubrimientos de la descomposición de la luz através de un prisma, también la observación de la naturaleza y sus cambios espectaculares durante el año ha sido fuente de inspiración. Los campos amarillos de Van Gogh pueden parecer exaltados por la expresión, incluso por el uso posible de alucinógenos o drogas utilizadas en la época para disfrutar de una mayor libertad de percepción. Cuando la experiencia de las estaciones  nos sorprende cada primavera con el espectáculo de los campos floridos de colza, pensamos en las etiquetas de la historia del arte, las definiciones siempre sintéticas y reductivas, ante los paisajes amarillos y ‘realistas’ de Van Gogh, o los trigales de Monet, salpicados de amapolas, luminosos y ondulados por el viento.

©2010 Maite Díaz

Francia. Un paseo de invierno

Fontaine en Chaalis, ruinas de la abadía del siglo XIII.    ©2009 Maite Díaz

Los últimos días han sido de tormentas polares. Baja el aire del Norte. En París el aeropuerto màs grande de Europa ha estado medio paralizado. Nieve en ràfagas de polvo blanco y fino con temperaturas bajas de -3  y – 4  grados que la convierten, ràpidamente, en un manto espeso. En las carreteras en el campo, donde no pasan las barredoras de nieve, ni las màquinas saladoras, las placas de hielo se cubren de nieve apretada por el paso de los coches, si utilizas el freno de mano el coche patina y en bajada pierdes el control. Yo siempre que veo una barredora de nieve en acción y una saladora, recuerdo la historia  -convertida en leyenda-  de un «dirigente cubano» que importó barredoras de nieve a La Habana en los años 60. Los cubanos, extravagantes y portentosos. Ésta característica nacional no està relacionada, necesariamente, con las filiaciones o fobias ideológicas. La compra, que seguro la realizó en Navidad, sería también obra del despiste caribeño, pero sobre todo, de jugar irresponsablemente con los dineros públicos, algo que también se le ha dado muy bien a la cultura cubana.

Ayer salimos a dar un paseo mientras en el horno se cocinaba un ave pequeña de corral, criada al aire libre, como los toros de lidia. Un relleno de pâté, castañas, uvas pasas y piñones, y, para acompañar, manzanas con canela, miel y ciruelas. Vino blanco, temperatura baja y tiempo, ese gran hacedor. Todo el invierno resumido en el paisaje blanco, silencioso, el sabor recordado de la niñez de las ciruelas pasas, sin hueso, ésta vez; y los recuerdos màs recientes de disfrutar del buen vino y las alianzas serenas de un queso gorgonzola picante y un mascarpone neutro, cremoso, convertidos como en capas  de una lasaña, sobre un pan de cereales e higos calientico.

Las carreteras estàn vacías, los hombres y mujeres del tiempo recomiendan quedarse en casa. En el colegio de Elisa, éstos últimos días, dejaban salir màs temprano a los niños para regresar a  sus casas, porque en el norte, en éstos días de invierno, a las cinco de la tarde ya es de noche. Las carreteras del bosque de Ermenonville estàn todas tapizadas de blanco. Con la nieve abundante el paisaje cambia. La nieve dibuja los caminos y senderos en los bosques desnudos. Pero donde la nieve se muestra majestuosa es en los grandes espacios organizados por la tradición paisajística de la arquitectura francesa, burguesa y aristocrática. Las perspectivas, las líneas de fuga, los senderos y caminos, la organización de los volúmenes constructivos y los árboles aislados o las masas boscosas. Cursos de agua, un molino, la rueda gira, canales que ondulan nerviosamente rompiendo el reflejo de las ramas, espacios donde aún las bajas temperaturas no han logrado petrificar y espolvorear -como si de azúcar fina se tratara- la muerte silenciosa del crudo invierno.

Las ruinas de la abadía del siglo XIII, conservadas en el espacio del jardín, fueron el núcleo original, hoy se han convertido en unas murallas contra el olvido, conservan la estructura, las técnicas constructivas, sus secretos. La imagen de las ruinas es la màs importante, es la portada del parque, museo y jardín. Las ruinas son como un fotograma de un desmoronamiento constante, el instante detenido de la destrucción . Allí siguen en pie, después de haber sufrido el bombardeo del tiempo. Los espacios se han convertido en la estructura, se abren al cielo y nos permiten ver desde una perspectiva diferente  los conjuntos de varias puertas o de una sucesión de éstas. Sus muros abiertos por el corte del derrumbe dejan ver las vísceras, las piedras y las argamasas de restos, una masa irregular y embutida -como en un encofrado de hormigón- que deja vistas al exterior unas piedras lisas, bien cuidadas en el corte y en la disposición. El interior de los muros de la abadía son como unos trozos de turrón de almendras, o como la imagen del corte vertical de un terreno que hubiera estado sometido a una avalancha descontrolada y violenta, como la de un tsunami. Estratos diversos mezclados, una gran masa heteróclita, sedimentada y controlada en el interior. El hombre reproduce y construye como la naturaleza, con la misma violencia.

©2009 Maite Díaz