Archivo de la categoría: Artes visuales

Serie Parisinas

Maite Díaz González. Parisinas. Pluie et bronze
Serie Parisinas, Pluie et bronze No.2

Fotografías Maite Díaz González

Fragmentos-Diarios I

Fragmentos - Diarios I. Fotografías y textos de Maite Díaz González
Fragmentos-Diarios I Paisajes / Objetos 
  Fotografías y textos de Maite Díaz González

En el enlace puede descargar la edición en formato pdf del libro-catálogo Fragmentos-Diarios I que recoge imágenes y textos que han sido publicados en el blog y que funcionan como piezas texto-imagen. Un diario gráfico y textual. Además aparecen algunas piezas de otras series fotográficas. La edición ha sido concebida como un catálogo por necesidades puramente administrativas.

Mi corazón español

Mi corazón español. Maite Díaz GonzálezMi corazón español. Maite Díaz GonzálezMi corazón español. Maite Díaz González
Mi corazón español. Fotografía Maite Díaz González
Patata, piedras, cuchillo, papel e hilo de cocina

Ensayos en blanco y negro. Inventario

maite_diaz_gonzalez_ensayos
Serie Ensayos en blanco y negro. Inventario No.1…12, (work in progress) Portada de la edición del libro. Dos de las piezas de la serie están expuestas en el Búnker, en la exposición 100 y 31 S.A.

ENSAYOS EN BLANCO Y NEGRO.INVENTARIO . Maite Díaz González (pdf)

ISOLA EDICIONES 

Texto sobre la exposición 100 y 31 S.A que reúne a un grupo de artista amigos egresados de la Academia San Alejandro de La Habana

La muestra 100 y 31 S.A se inaugura hoy viernes 10 de marzo en el espacio de exposiciones El Búnker en la ciudad de Miami.
El pintor Raúl Proenza ha cedido su espacio para organizar este primer encuentro de egresados de la Academia de Bellas Artes San Alejandro de La Habana, institución que cumplirá el año próximo su segundo centenario.
La Academia San Alejandro con la fundación de la ENA, la Escuela Nacional de Arte, un proyecto ambicioso de la Revolución que permitió a muchos creadores del interior del país estudiar en La Habana, cayó en el olvido o pasó a ser para las autoridades una institución de segunda importancia. La Academia San Alejandro con los vientos revolucionarios era en esencia un símbolo colonial un tanto arcaico, anterior incluso al ancien régime. Esta interpretación es posible siguiendo una lógica revolucionaria y napoleónica de reinventar un nuevo orden y nuevas instituciones sin “los vicios del pasado.”
El grupo reunido estudió durante cuatro años en aquella institución que ocupó en el popular barrio de Marianao un edificio en la rotonda de 100 y 31, espacio que le asignó Camilo Cienfuegos en 1959. El desaparecido comandante Cienfuegos durante la década de los cincuenta había sido estudiante de escultura en la antigua sede de la calle Dragones entre Rayo y San Nicolás, en La Habana.
La exposición reúne a varias promociones de graduados entre fines de los setenta y principios de los ochenta, creadores que comenzaron a trabajar y a exponer en esta década y forman parte de lo que se ha llamado la generación de los 80 en las artes plásticas.
Un boom creativo en el que muchos artistas trabajaron y expusieron individualmente, mientras otros se organizaron en grupos con el fin de exponer en el reducido espacio del panorama del arte de aquellos años en La Habana donde el único promotor era el Estado y sus instituciones. La Habana era un laboratorio, críticos, estudiosos y curiosos de otras latitudes se acercaban a conocer, y, en pocas ocasiones a comprar la producción de aquellos artistas que trabajaban en una isla del Caribe perteneciente al ‘campo socialista.’
Estas generaciones se formaron y crecieron con aquella épica revolucionaria y su contestación y crítica más o menos abierta, o su asunción y militancia; con la propaganda y la represión y el control de las organizaciones revolucionarias, con la doble moral, con los discursos interminables del líder máximo que en ninguna reseña de aquellos años podrían faltar, pero, sobre todo, con la realidad de un encierro tan contradictoria con la experiencia del arte. La creación se nutría con las lecturas y el estudio de las publicaciones especializadas que llegaban desde Estados Unidos y Europa a la biblioteca del Instituto Superior de Arte o a la Biblioteca Nacional en La Habana.
En aquellos años también había citas anuales para exposiciones colectivas en los salones y concursos en la ciudad. Galerías indispensables como la Galería L en el Vedado bajo la dirección de Martha Limia, o la Galería Habana de la calle Línea, o la de la Casa de la Cultura de Plaza donde oficiaba Enrique Silva. O la de San Rafael que era como un largo corredor o un pasaje benjaminiano en la zona comercial de la ciudad, entrabas por una calle y salías por otra casi cien metros después.
Las muestras que movían a los artistas en el extranjero eran organizadas por el Estado, por los críticos y especialistas estatales de las diferentes instituciones en asociación con otras instituciones extranjeras. Exposiciones de “arte cubano” como expresión nacional y como resultado de la excelencia creativa en un proceso político revolucionario y victorioso.
La exposición 100 y 31 S.A es una cita, una dirección, una sociedad anónima, el resultado de la reunión de una fragmentación vital que comenzó con la salida casi masiva en 1990 hacia México cuando las instituciones comenzaron a facilitar los primeros permisos de salida limitados a los artistas comenzando así el deshielo en el Caribe.
Ha sido a partir de una idea y de la conversación de unos pocos que la muestra se ha organizado de manera independiente. Cada artista ha corrido con los gastos de producción y envío de sus obras. La exposición reúne a una generación en la que todas estas experiencias se han vivido. Las obras como las vidas son la materialización de unas ideas y una voluntad. En el grupo algunos artistas viven aún en La Habana, la gran mayoría reside en diferentes puntos del planeta, de norte a sur y de este a oeste si tomamos como centro imantado a la ciudad.
Una muestra de personalidades y propuestas que ha organizado la amistad, un testimonio del poder del arte como experiencia y como espacio de comunicación. Un lugar de encuentro para dialogar y restablecer el contacto perdido tras años de diáspora y exilio.
© 2017 Maite Díaz González

EXPOSICIÓN 100 y 31 S.A
INAUGURACIÓN el 10 de marzo de 2017 a las 7:00 pm
EL BÚNKER
10890 Quail Roost Drive, Suite 30, Cutler Bay, Fl 33157
Contacto: Raúl Proenza
T: (786) 205 8496

La exposición estará abierta al público durante los meses de marzo y abril

Sobre Duchamp

En la primera parte  del artículo el filósofo José Luis Pardo habla sobre el objetivo de las vanguardias en referencia a eliminar las fronteras entre “arte y no arte”, luego la precisión conceptual está más abajo; las vanguardias plantearon eliminar fronteras, barreras entre Arte y Vida. Es interesante para esto analizar todo el programa de la Bauhaus en el que los materiales y las técnicas tenían un objetivo conceptual, la valoración de los oficios tradicionales (parte de la vida cotidiana en la producción de objetos)
Por otra parte, la frase final no es precisa, dice: “En definitiva, cuanto más político es el discurso del arte para poder legitimarse, su acción es más privada y menos política”.
Cuando más político es el arte, para legitimarse se acerca a la institución, es la institución la que legitima (galerías, museos, universidades) y entonces su acción no es “más privada”, es más institucional, y por tanto, al ser absorbido, aceptado, expuesto por las instituciones pierde su objetivo inicial, se desarma el dispositivo para funcionar como un simulacro político.

http://www.elcultural.com/noticias/arte/El-fracaso-triunfal-de-Marcel-Duchamp/10145

Inventarios 1. Ensayo en blanco y negro

00_triptico_2a_maite_diaz_gonzalez01_diptico_2_maite_diaz_gonzalez
02_triptico_1_maite_diaz_gonzalez
03_maite_diaz_gonzalez_12
04_triptico_5_maite_diaz_gonzalez
05_triptico_3_maite_diaz_gonzalez_2applat
06_maite_diaz_gonzalez_10
07_maite_diaz_gonzalez_13
08_maite_diaz_gonzalez_7
09_maite_diaz_gonzalez_8

Picasso, esculturas

Picasso sculptures, exposition au Musée Picasso de Paris

La primera vez que visité el Museo Picasso de París comprendí por qué Picasso ha sido uno de los talentos más admirados y odiados de la historia de la modernidad. La capacidad creativa, la libertad y el juego, le ofrecieron la posibilidad de la multiplicidad de su obra que hay que descubrirla en los espacios de las instituciones pues las galerías y los mercados del arte se han caracterizado por comercializar solo su pintura. La obra tridimensional menos prolífica resultó un terreno de experimentación privilegiado por la libertad del artista.

La exposición es interesante porque resume toda la investigación formal y la diversidad de materiales que utilizó para crear y expresarse. Escayola, cera, ediciones en bronce, cemento directo, pero también materiales reciclados, objetos encontrados y sus magníficas piezas en chapa de metal bocetadas desde una hoja de papel. El carácter lúdico, la experimentación y el proceso de trabajo que, de toda evidencia gustaba documentar y archivar. Así podemos descubrir sus bocetos simples a partir de una hoja de papel plegada y recortada, dibujando con las tijeras la forma, y luego, el trabajo de mise au carreau par llevarla a escala monumental.

La exposición Picasso sculptures, es una oportunidad única para ver reunidas piezas que fueron dispersadas en los años veinte y treinta, como la serie del Vaso de ajenjo de la que editó seis piezas en bronce que luego pintó al óleo o patinó para convertirlas en piezas únicas. Las cabezas de Fou (el arlequín), o de Fernande, sus originales en escayola y sus versiones en bronce editadas por el galerista Ambroise Vollard. Las dos versiones de la pieza realizada con Julio González y su técnica de las planchas de metal ensambladas, Mujer en el jardín, esta versión en plancha de metal pintada de blanco y la pieza editada en bronce también dialogan frente a frente en una de las salas de la muestra y no habían sido reunidas desde 1932.

La exposición comienza con la conocida Mujer embarazada; la versión en escayola y la versión en bronce están montadas frente a frente. Sobre las paredes las fotografías de su casa taller en el sur de Francia, la villa California en Cannes, tan fotografiada durante la década de los años cincuenta. A lo largo de la exposición disfrutamos de impresiones originales de Dora Maar, Henri Cartier Bresson, Brassai, Villers, grandes fotógrafos que dejaron testimonio de los diferentes talleres del artista y del ambiente de trabajo. Sorprenden estas imágenes editadas muchas veces en pequeños formatos, unas miniaturas fotográficas que hacen de la atmósfera un lugar mítico.

Así, las grandes cabezas de mujer realizadas en escayola o cemento directo en el taller que alquiló en Boigseloup, a sesenta kilómetros de París, donde vivió entre 1930 y 1936 con su amante Marie Thérese Walter, cerca de Gisors, tienen en sus proporciones y volúmenes este aire poderoso y la energía de las venus primitivas. Junto a estas piezas una serie de esculturas en escayola desarrollan estas ideas relacionadas con las formas orgánicas sensuales que, desde algunos ángulos, representan formas claramente sexuadas y volúmenes de un gran erotismo.

Los bañistas realizados con recortes de madera reciclados aparecen editados en bronce y con una pátina oscura. La elegancia y la simplicidad de las piezas se dibuja en el conjunto de las siluetas. Al lado de esta sala, una de mis preferidas reúne las piezas en plancha de metal plegada, cortada y soldada. El montaje ha creado en las bases unos soportes que giran y nos permiten verlas desde todos sus ángulos. Los curadores han convertido las esculturas facetadas en piezas cinéticas.

La exposición estará hasta el 28 de agosto en el Museo Picasso de París que ha sido renovado. A partir del día 11 de abril reabrirá el nuevo montaje de la colección de pinturas, grabados y cerámicas del artista español, que tiene en París, su casa más acogedora y diversa.

© 2016 Maite Díaz González

Picasso y los maestros. Crónica de la exposición en el Grand Palais en 2009