1917

1917 es una película sobre la Gran Guerra, contada a partir de la historia de dos jóvenes soldados ingleses en las trincheras del norte de Francia. Dos caracteres, un destino les une. La escena comienza con los protagonistas descansando en un hermoso prado sembrado de trigo y colza; blanco, dorado y amarillo; llega un superior que los envía a ver a los mandos para realizar una misión. El árbol es otro personaje, la naturaleza y la humanidad, la vida erguida y rotunda frente a la muerte; la calidad moral de los hombres en la tragedia y el drama de la guerra. El drama bélico comienza con la sordidez de las trincheras, los hombres sustraídos, reducidos a un espacio mínimo, entre el barro y los heridos. Mientras avanzaba la historia recordé por momentos al Goya reportero de guerra; también el cuadro de Brueghel, el Triunfo de la muerte donde todos son cadáveres y no existe un atisbo de redención; en otros planos la calidad matérica de los espacios recuerdan las obras realistas de Anselm Kieffer que es, sin duda, el pintor de la memoria del siglo XX, de la barbarie de la destrucción. Una película sobre la responsabilidad, el coraje y la audacia, sobre el deber moral de resistir y combatir sin descanso contra la barbarie que aparece todo el tiempo poniéndolos a prueba. Una película sobre el absurdo de la guerra y sobre los hombres comunes extraordinarios. Pedagógica en estos tiempos en que los hombres son acusados y señalados -de manera general- como autores de las peores violencias. Es cierto que la guerra ha sido siempre un asunto de hombres, en la película aparece una sola mujer y una niña de meses. Las mujeres estaban en la retaguardia, en los campos trabajando, en las fábricas de armamentos, en los hospitales de campaña pero frente a esta barbarie extrema y terrorífica, frente al mal absoluto estaban estos hombres solos, hundidos en el barro, batallando contra el ejército alemán y contra las ratas.

El populismo y la propaganda en los años treinta en Alemania


Un documental de la campaña de Hitler en marzo de 1932

https://www.abc.es/videos-otros/20120105/hitler-inedito-1367688905001.html

En el documental sobre el ascenso de Hitler al poder, un vídeo de National Geographic de algo más de tres minutos que acompaña el artículo de ABC, narran cómo se construyó al líder, a través de una campaña de propaganda orquestada por Goebbels. Sobre esto se ha escrito mucho pero ver las imágenes documentales es siempre apreciable pues es el testimonio filmado de los hechos. La propaganda la vemos años después con el distanciamiento del tiempo y el conocimiento de la historia y, a la vez constatamos las semejanzas con otras realidades vividas. La manipulación de las masas y cómo los grandes industriales sufragaron el ascenso de este hombre monstruoso; en efecto, entre otros la Lufthansa les prestó un gran avión con el que recorrió Alemania para presentarse en concentraciones multitudinarias en más de cien ciudades alemanas. En 1932, en Berlín, reunió a más de 100 000 personas. Además, en el avión viajaba invitada toda la prensa y la tournée fue metódicamente filmada y proyectada luego en los cines. Los alemanes debían pagar un marco para entrar al recinto elegido para escucharle, allí le daban la banderita de rigor que debían agitar. En fin, el populismo y todos los medios técnicos a su servicio para la victoria final; si Hitler hubiera tenido la televisión o internet habría sido más fácil, rápido y menos costoso. Es posible que en Internet esté el antídoto para que algo parecido pueda reproducirse a la escala que fue posible durante los años treinta.

Francis Bacon

Francis Bacon

Bacon y su universo trágico. La condición humana. La relación de su trabajo con la obra literaria y filosófica de autores como Nietzsche, Bataille o Eliot aunque en sus piezas la historia es el mismo guion que se repite. El caos en el orden geométrico del espacio interior donde las figuras se violentan, se deshacen en estratos como cortadas con la precisión de un cirujano. El rostro deformación de la máscara. Hombres en mutación copulando, devorándose. Las sombras absorben a las figuras; las siluetas se funden con el aire de la pieza, se dibujan con pinceladas secas, arrastradas sobre el lienzo. La obsesión por la vida y la muerte. El riesgo. La levedad de la materia en contraste con la atrocidad monstruosa del combate de los cuerpos.

08/01/2020

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¡Feliz Año Nuevo! Happy New Year ! Bonne Année !

¡Feliz Año Nuevo 2020! Happy New Year ! Bonne Année !

Michel Piccoli: una loca pasión y una paciencia eterna


Michel Piccoli entrevistado por Christian Defaye en 1982

Michel Piccoli cumple hoy 94 años.
En esta conversación define el oficio de actor como “una loca pasión y una paciencia eterna”, estas son las dos frases que utilizaría para definir y aconsejar a un joven actor sobre los caminos de la profesión.

Comienza conversando sobre la película ‘Le mépris’ (1963), (El desprecio) dirigida por Jean Luc Godard donde comparte cartel con Brigitte Bardot a la que define como una actriz magnífica aunque no es apasionada. Cuenta los detalles de la concepción y la técnica cinematográfica, el montaje, cómo Godard va realizando y montando a la vez. La escena erótico amorosa del principio de la película fue filmada al final.
Luego hablan sobre su trabajo como productor y su regreso como actor de teatro interpretando a Chejov, Boris Vian o Peter Brook.

El trabajo de laboratorio del teatro, pensó que no volvería a amar el oficio de actor de teatro después de haber trabajado largo tiempo en el cine y dice: “El cine es confortable, estás en un ángulo cerrado como bajo un microscopio.”
La experiencia de trabajo con Brook, la preparación durante dos meses, el trabajo de grupo: ejercicios físicos, nemotécnicos y de improvisación. Un entrenamiento riguroso para volver al oficio de actor de teatro. Brook es un profesor de actores, todos los días nos reuníamos después de una representación para conversar durante los tres meses que duraba la obra. Además, mientras actuaba con Brook trabajaba en cine por las mañanas. Los personajes eran diametralmente opuestos, era muy fatigante hacer de un diablo durante las jornadas y por la noche un personaje suave en las noches del teatro. Me desdoblo completamente, el trabajo que hacemos con Brook de relajación y concentración al mismo tiempo me enseñaba muchas cosas que me ayudaban en la filmación durante el día.

El periodista le pregunta: ¿Usted sabe cuál es la teoría de Brook sobre los actores? No solo sobre los actores… Brook decía: Un actor que vive durante años y años en un sistema político dado, un sistema donde no hay cambios, vive en una línea política, en un sistema cualquiera, sea este el que sea, entonces no puede progresar. La gran suerte de los actores ingleses, la superioridad sobre los actores franceses es que han hecho la alternancia, pasar de conservadores a laboristas y así..; esta era su teoría, me gustaría conocer la suya, le pregunta el periodista.

-Sí estoy de acuerdo es por esto que el cambio es importante en todos los planos. Un actor, un artista, cualquier individuo, cualquier cosa que haga, que cree, que venda o que compre…tiene necesidad de volver a imaginar su vida y su profesión sino se convierte en una persona solemne, o quiebra.
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José Antonio Díaz Peláez

josé antonio díaz peláez retrato de maite díazTrabajo en la edición de un libro catálogo sobre la obra y la vida de mi padre, el escultor José Antonio Díaz Peláez, estoy recuperando y recopilando información.
El año del centenario, el próximo 2024, quisiera poder celebrarlo con una exposición y un catálogo lo más completo posible sobre su trabajo y su vida. Quiero recuperar información sobre imágenes personales y de sus piezas: obras sobre papel, escultura y joyería que se encuentran en colecciones privadas.
Este verano en La Habana tuve la suerte de hablar con José Veigas, el historiador y crítico de arte que ha reunido durante décadas, el mejor archivo sobre las artes visuales en Cuba; con su ayuda, pude consultar el archivo CIFO donde fui recibida amablemente por las encargadas de organizarlo y protegerlo. Quiero agradecerle a Veigas toda la luz aportada. También agradecer la atención a la especialista Elsa Vega y a Gretel y Juliette encargadas del paciente trabajo de organización y digitalización de toda la documentación que guarda el archivo. Muchas gracias.
Agradecer también especialmente a Ella Cisneros Fontanals que ha decidido salvaguardar esta memoria de las artes visuales en Cuba. El archivo está protegido y los documentos preservados en condiciones adecuadas de temperatura y humedad.
Los interesados pueden ponerse en contacto, vía correo electrónico enviando su mensaje a:

maite9002@gmail.com

joseantoniodiazpelaez@gmail.com

Muchas gracias.

Hace unas semanas estuve leyendo y viendo unos reportajes sobre los monumentos megalíticos en Bretaña, dólmenes y menhires. Luego, escuchando una conferencia sobre el mismo tema mientras tomaba notas comencé a dibujar de memoria un boceto, su retrato.

Marina y José Antonio Díaz Peláez, La Habana, 1928

Marina y José Antonio Díaz Peláez, La Habana, 1928

Tía Marina te abraza. La imagen de la protección y la complicidad que mantuvieron siempre como cuando escaparon de las evacuaciones republicanas que pretendían montarlos en barcos para mandarlos a Rusia y ustedes corrieron cuando vieron que era imposible que les creyeran que vivían cerca y andaban paseando. Al final, los rusos los atraparon. Reíamos con aquella imagen de la huída circular. El destino y la geopolítica de la que no pudieron escapar. Quisiera que regresaras al lugar que amaste tanto. Es un sueño que nos ha acompañado a lo largo de varias décadas y un deseo que tuviste siempre. Pienso en un espacio con tus piezas, un gran prado verde con un relámpago rojo que se me ha antojado en todas sus versiones, el perfil montañoso que recordabas, peña santa, la línea que dibujada en la memoria te iluminaba el rostro mientras definías formas y paisajes, y recordabas rostros y experiencias. Nos acompañas. Vivo con los proyectos de tus arcos y columnas, con las siluetas y las estrellas que también recuerdan las figuras geométricas de seis brazos que cubren el techo de la bóveda románica. Aquel cielo de las constelaciones de la infancia. No te encuentro en una ciudad aunque te gustaban tanto; se me han quedado en el corazón los espacios, los paisajes verdes de las conversaciones y la playa inmensa. La luz y las chispas en tus ojos mientras recordabas. La visita con Posada a aquel prado a las afueras de su pueblo donde lloramos los dos, como dos niños desamparados mientras te recordábamos. Nos queda la naturaleza con ese poder que nos convoca, con esa energía que se cristaliza en el nacimiento. Como esa luz.

Hoy 1° de julio mi padre habría cumplido 95 años. En la foto, mi tía Marina y mi padre en La Habana, en 1928.

El desafío tecnológico de la reconstrucción de Nôtre-Dame

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Vista lateral de la Catedral de Notre-Dame. París, 2013. © maitediazgonzalez

Un artículo de Frédéric Épaud, especialista de las estructuras en la arquitectura medieval.

Frédéric Épaud hace un análisis sobre la posibilidad de reconstruir Nôtre-Dame recuperando las técnicas tradicionales de la talla de la madera, saberes y oficios prácticamente olvidados. El artículo es una joya por todos los datos analizados sobre las maneras de construir y sobre la explotación de los recursos forestales de manera sostenible desde la Edad Media.

“El verdadero desafío tecnológico que representa la reconstrucción de Nôtre-Dame no es hacer una estructura high-tech con materiales contemporáneos, algo que sabemos hacer muy bien en aeropuertos y estaciones, sino poder realizar una estructura en roble respetando las técnicas tradicionales.”

Tras el incendio que destruyó la estructura de madera medieval realizada hace ochocientos años con madera de robles de los bosques próximos a la ciudad de París; Frédéric Épaud, analiza las ideas que se han difundido sobre la reconstrucción de la Catedral de Nôtre-Dame utilizando los materiales originales y, sobre todo, las técnicas tradicionales que, en su opinión, deberían ser rescatadas realizando una gran escuela taller al pie de la catedral para poder tallar con hacha los robles como lo hicieron los artesanos hace ocho siglos.
La talla con hacha de robles de entre 25 y 30 centímetros de diámetro y doce metros de altura garantizaría que la estructura podrá soportar sin problemas el paso de otros ocho siglos. El especialista explica que se necesitarían aproximadamente 1000 robles que podrían encontrarse en los vastos bosques franceses sin que ello significara ningún problema de impacto ecológico.
Esta técnica a partir del tronco entero talado y tallado con hacha sin utilizar sierra garantiza que la viga no sufrirá deformaciones y que las curvas naturales puedan ser utilizadas en la estructura.

Enlace al artículo del investigador Frédéric Épaud, en Le Journal del CNRS

Charpente de Notre-Dame : stop aux idées reçues !

https://lejournal.cnrs.fr/billets/charpente-de-notre-dame-stop-aux-idees-recues utm_term=Autofeed&utm_medium=Social&utm_source=Facebook&
fbclid=IwAR05BlhmyrCJQ690OIJSS_
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Diarios femeninos

Diarios femeninos, un buen artículo de Laura Freixas con dos ejemplos tremendos sobre las relaciones de pareja en las que el marido escritor no permite que la esposa escriba. La autora explica como causa de la invisibilidad o de la falta de reconocimiento el principio patriarcal de organización social para tratar de responder a esta problemática que gira alrededor de la pregunta sobre por qué las mujeres no son más publicadas o visibles. La pregunta me la he hecho muchas veces y he leído y analizado la historia de muchas mujeres creadoras, escritoras, artistas y científicas y no me parece acertado generalizar en estos casos específicos, en los que las relaciones no son solo afectivas sino también profesionales en el interior de una pareja.
Aquí, más que el hecho de ser hombres o mujeres incide la confrontación profesional en el mismo ámbito de expresión. La competencia. ¿Es que a esta realidad de celos profesionales escapan las parejas homosexuales?
Pensando rápidamente me vienen a la mente dos mujeres, o mejor tres que he leído y han escrito diarios: Georges Sand, narró en “Un invierno en Mallorca” su viaje a la isla y su relación con Chopin; hace poco leí la correspondencia maravillosa de la escritora con un rendido Gustave Flaubert que la admiraba. Del siglo XX tengo en La Habana los diarios de Anais Nin que leí hace años en los que la escritora cuenta su relación con Otto Rank o el trío complicado con Henry Miller y June, la intimidad desvelada y las relaciones fuera del matrimonio en las primeras décadas del siglo XX; o más recientemente los cuentos (diarios) de Lucía Berlin.

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Entrevista con el filósofo y crítico de arte Georges Didi-Huberman en la Universidad de Granada


Entrevista con el filósofo y crítico de arte Georges Didi-Huberman en la Universidad de Granada en el ciclo el Intelectual y su Memoria.
Cuando las imágenes toman posición, ¿cómo establecemos relación con las imágenes? La relación entre la imagen y la palabra, la materialidad de las imágenes, el gesto en la antropología de las imágenes o cómo la imagen exige la palabra después que la emoción haya retirado la posibilidad de escribir, la palabra y su relación que no es la de un discurso ilustrativo. Las fotografías tomadas durante el viaje y la visita exigen al escritor escribir después del viaje a Auschwitz donde la emoción en el lugar había desterrado a la palabra. La relación entre la emoción estética, el espacio de la historia y el testimonio personal en su dimensión política.
También es interesante la conversación pues Didi-Huberman cuenta cómo su relación con las imágenes comienza desde la materialidad de las mismas; el escritor creció en el taller de su padre que era pintor y esta relación no comenzó desde la historia o la teoría y crítica de arte.
La importancia del marco, el montaje como la puesta en escena; el contexto, la relación dialéctica entre las imágenes a las que  define como elementos de una constelación. La conciencia de un juego de posiciones en la estructura de un conjunto. Didi-Huberman ha sido también curador de exposiciones.
Gracias a Gabriel Cabello y a la Universidad de Granada por compartir la conversación.

Mi padre a los cuarenta años

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Mi padre a los cuarenta años. Las fotografías regresan en este hilo, aparecen como un fondo paralelo en la cotidianidad de cada día. Me levanté temprano y para desayunar me puse a hacer frixuelos, les encanta que les dé la sorpresa por la mañana cuando tengo tiempo. Para mí es un ritual antiguo que llega con mis primeros recuerdos en la cocina de mi abuela Elisa y mi tía Nena. El olor de la mantequilla, el cucharón removiendo la preparación, el disco dorado en la sartén y la pila subiendo para dar de desayunar a toda la familia. Yo pedía un banquito para deleitarme mirando. Luego, cuando ya estaba sola y me iba a verla los hacía y se sentaba para verme comer. Repetía la receta que no he olvidado: un huevo entero batido por cada taza de harina, y una y media de leche si quieres que sean un poco espesos, sino, añades leche para que salgan más finos, así decía. Luego aprendí a improvisar canelones con aquellos frixuelos asturianos. En una época comencé a hacer unas frituras con harina de maíz, dulces, les ponía azúcar y vainilla y a mi padre le encantaban, le recordaban la torta y la borona, el pan de maíz que tomaban para desayunar en el pueblo de mi abuela. Mi tía Ángeles me las hacía doradas a la plancha con hojas de castaño. La harina de maíz en Asturias la muelen tan fina como la de trigo y el pan de maíz es exquisito.

Paris, Notre Dame la nuit

Paris Notre Dame la nuit
Paris Notre Dame la nuit
Paris, Notre Dame la nuit ©2019 Maite Díaz González

Templos

Notre Dame interior tras el incendio
Interior de Notre Dame tras la destrucción del incendio. Foto France Culture

La imagen del interior de Notre Dame con los restos de la destrucción tras el incendio. El poder evocador de las imágenes, lo que nos dicen. El amasijo de las vigas, la arquitectura del cielo, lo que fueron las hermosas líneas estructurando el espacio convertidas en tizones calcinados junto a los bloques de piedra entre la estructura monumental de la nave central recuerda una obra de Anselm Kiefer, la escena como una instalación del pintor de la memoria trágica del siglo XX. El siglo de las guerras y la destrucción industrial. De la ideología de la raza como idea destructora. La materia oscura del plomo, el fuego, la piedra y la madera fundidos. El fuego y su simbólica radical destruyendo el templo. El fuego, también como elemento purificador y la resurrección en el milagro de haber podido salvar una pieza que coronaba el pináculo, la flecha que ardió en pocos minutos. La catedral como un horno alquímico. La catedral como escenario y aviso al mundo. El incendio accidental muestra también el azar y la fragilidad de la existencia, el hilo fino que se tensa y estalla. La imagen que regresa detenida en la memoria. Las ideologías y las religiones también como sustancias inmateriales de destrucción cuando, en Sri Lanka han muerto casi trescientas personas en unos segundos el Domingo de Pascua, asesinadas por un comando terrorista. Las imágenes mostraban también la destrucción del templo y de las personas, la casa de todos y el desamparo, la desintegración mostrada con la sangre marcando el espacio como testigo esencial y último de la vida sobre los suelos, por las paredes, entre los objetos y esculturas religiosas. La sangre de un sacrificio impuesto en nombre de Dios.

© 2019 Maite Díaz González

ARCO 2019, Arte medieval

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© europa press

Viendo esta fotografía y el titular que apunta a la obra más violenta de la feria…, cabe preguntarse: ¿Qué pretende? ¿Burlarse? ¿Humillarle quemando su imagen en un mercado de arte? ¿Divertirse haciendo bullying como si estuviera en el patio de un colegio? Quemar la imagen o la representación de un hombre y hacerlo como un ritual público, político, es un acto de sadismo. Denigrar la integridad de una persona, deshumanizarla convirtiéndola en un muñeco han sido prácticas para destruir a las personas en los regímenes totalitarios. España es una democracia plena que permite estas obras como ejercicios de libertad de expresión pero habría que preguntarse hasta dónde tiene derecho una persona para atacar a otra públicamente con el objetivo de denigrarla.

En el titular utilizan la palabra ninot del catalán quizás haciendo un guiño al espectáculo de las Fallas. La tradición valenciana de las Fallas es una expresión popular satírica que se produce en un ambiente festivo de carnaval. Grupos de personas realizan unas esculturas en papier maché con una estética kitsch y luego las queman en la calle, pero no creo que esto tenga esa idea o sea esta su voluntad. No es un conjunto, es una sola figura hierática que aparenta cierta solemnidad socarrona.

Otra podría ser la interpretación medieval de un aquelarre, como los autos de fe que realizaban los fanáticos en actos públicos donde trataban de provocar catarsis colectivas ejemplarizantes. Conversiones. Quienes queman fotografías de personas y banderas realizan rituales animistas, piensan que esos objetos están habitados por energías espirituales relacionadas con las personas, los colectivos u otras historias. En esta pieza, se trata de una condena a muerte -simbólica- en una hoguera legitimada por el mercado del arte: 200 000 euros ha sido el precio fijado por la galerista. Imagino que para esta versión de interpretación la literatura adjunta “de la obra” será un Manual del Inquisidor. En la Europa medieval quemaban en las plazas, donde muchas veces se celebraban también los mercados, a personas inocentes a quienes les construían un proceso con testigos y falsos testimonios y donde casi nunca podían defenderse.

En el artículo definen el estilo de la pieza como hiperrealista, el muñeco mide cuatro metros. Está claro que, entre otros, hay un problema de dimensión y escala. Los espacios del arte y la política, sus fronteras si las hubiera, son cada día más difíciles de definir.

Como acto es repugnante porque es la invitación a la simulación de un linchamiento público que pretende incorporar la atención y la implicación de todos haciéndolos partícipes de la acción. En Europa afortunadamente ya no se quema a nadie ni se le corta la cabeza para hacer justicia.

Si estuviera en Arco saldría de sus salones inmediatamente que comenzara a arder el muñeco.

No es un problema de corrección política, se trata de la integridad y la dignidad de las personas; también de la de usted, espectador de Arco.

©2019 Maite Díaz González

Venezuela, la urgencia humanitaria

Nadie sano mentalmente desea una guerra en Venezuela que, por otra parte, está en una situación de extrema urgencia por la mala administración y la corrupción de la dictadura.

La situación política ha generado conflictos en las calles entre los militares y la oposición, las víctimas ascienden a varios miles de personas.

Venezuela es un país colapsado que necesita intervención humanitaria: comida y medicamentos.

Hace unos años durante el terremoto en Haití, Europa, sobre todo Francia y Estados Unidos, tras la catástrofe, entraron y comenzaron la operación lanzando botellas de agua potable y comida, era lo más necesario en un primer momento. Después, los americanos llevaron todo lo imprescindible logísticamente para habilitar las pistas destruidas y que pudieran aterrizar los aviones con comida, material y personal médico y equipos de salvamento. El gobierno haitiano no rechazó la ayuda. Le Droit à l’ingérence et à l’intervention humanitaire se creó precisamente para la acción cuando un país está frente a una catástrofe humanitaria provocada por un desastre natural o un conflicto armado y se encuentra administrado por un régimen abusador o que es incapaz de resolver los problemas urgentes de supervivencia. Así surgió Médicos sin fronteras para ayudar durante las hambrunas en los conflictos armados en África; o más atrás en el tiempo, en Europa, la fundación de la asociación suiza de la Cruz Roja.

La imágenes de ayer merecen reflexión. Los camiones con comida fueron detenidos e incendiados. El ejército enviado a reprimir y a impedir que pudieran desplazarse las personas a la frontera colombiana para recibir la ayuda. Frontera que atraviesan desde hace meses para comprar lo necesario, vender lo que pueden o huir desesperados de la situación política inestable y de la hambruna.

El derecho humanitario internacional debe ser respetado y los Estados democráticos y las instituciones internacionales deben estar alertas y vigilantes para proteger al pueblo venezolano.

Paisaje urbano

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fotografía © 2019 Maite Díaz González

Amanece el día blanco y líquido, entre la luz esmerilada de la niebla y las sombras marinas de los plátanos, los robles y castaños, sin hojas, como abanicos de mar. La quietud y el silencio de la calle, el bullicio de los pájaros anuncia la primavera. Pasan las horas de la mañana mirando el paisaje borrado por la luz intensa, acentuado por las sombras que se alargan y por la sucesión de planos en la calle. Promete cielo azul dentro de unas horas

La Habana. Ida y vuelta. (I)

La Habana, el Malecón en el Vedado. Fotografía Maite Díaz González
Malecón en el Vedado, La Habana 20 de agosto de 2018. © Maite Díaz González

De regreso de La Habana tras veintiocho días en la isla. El regreso ha sido difícil, los primeros días extrañas a las personas queridas, la familia y los amigos que siguen siendo entrañables y no han cambiado a pesar de los años. Durante el vuelo el tiempo se alarga y pierdes en el Atlántico algunas horas que luego te cuesta recuperar.
Viajar en Air France es una garantía de tranquilidad por la gentileza y la atención de la tripulación. Nuestras pantallas en el avión al regreso no funcionaban, tras varios intentos de relanzar el programa, sin resultado, vino la gerente de vuelo para solucionar el problema ofreciendo la opción de un haber para gastar en los productos en venta en el vuelo o utilizarlo para otro viaje. La civilización, el respeto y el cuidado de los viajeros. Bienvenidas a Francia.
La Habana hermosa, resistiendo. Las nuevas restauraciones han creado espacios agradables en la calle Chacón, en la plaza de la Loma del Ángel y las cinco esquinas y en la transversal que llaman el callejón de los peluqueros. En el Callejón del Chorro antes de llegar al Taller de Gráfica todo son restaurantes, terrazas con sombrillas, negocios, lugares agradables. En la Plaza de la Catedral solo queda sin restaurar el edificio que hace esquina con la calle San Ignacio, ya está deshabitado y parece que las obras comenzarán pronto.
Habrá que hacer un monumento a Eusebio Leal, sin él, gran parte de lo que se ha conservado del casco histórico no existiría. Su labor debía extenderse al Vedado y otros barrios que comienzan a desfigurarse y si no ponen orden perderán sus rasgos característicos y la belleza de su arquitectura para convertirse en amasijos deformes.
La gente en la inercia, el que tiene negocios batallando con los suministros y los materiales para los arreglos. La anarquía y la corrupción en los suministros. Los servicios de gastronomía estatales no funcionan y las arbitrariedades son constantes.
Todavía no me explico cómo pueden vivir las personas con los precios, la doble moneda y los salarios medios que no sobrepasan los 20 cuc. La vida discurre en dos mundos paralelos y muchos ciudadanos no pueden acceder nunca al que tiene mejores ofertas de productos y servicios.
La nueva constitución ha creado debates en la televisión, pero en las colas de un mercado pagando en cuc donde la distribución es irregular como consecuencia de la falta de pagos, según me explicó un taxista un poco rebotado: ¡el problema es que no pagan! y tras estas irregularidades comerciales, la regularidad de los suministros es imposible. La realidad del consumidor para comprar productos de primera necesidad es como en las bodegas del Estado: ¡hay papel sanitario! ¡llegó el pollo!…la frase como un pregón surrealista anuncia al ausente o al desaparecido durante semanas o días en que los congeladores o los estantes del mercado han estado vacíos. Compras el pollo en moneda fuerte, con aire acondicionado pero la cola y la ansiedad siguen siendo una institución.
En las colas escuchas las conversaciones de la ciudadanía harta de los pollos gigantes americanos; parecen muslos de avestruces, decía una señora que estaba cansada de la dieta pues según sus apreciaciones, si seguía comiéndose aquellos pollos pronto le saldrían plumas…Luego un hombre que explicó su polivalencia para ganarse la vida como abogado, comprador para un restaurante privado y taxista en sus ratos libres, decía que no había nada que hacer, que lo que estaba dispuesto sobre la Constitución ya estaba decidido e impreso para el mes de noviembre; esto de los debates, señora, no es otra cosa que simulacros. Todo esto dicho con serenidad y filosofía. Bienvenida a La Habana.
Las últimas horas en La Habana estuve en el Malecón, en la zona del Vedado donde nos criamos y nos bañamos muchas veces, entre las calles G y D. Allí en las primeras décadas del siglo XX había Baños. Llegaban personas desde otras provincias en los sesenta buscando viejas direcciones que apuntaban a la calle Baños.
Mi padre recordaba una anécdota terrorífica que contaba mi abuelo que se bañaba el el Malecón con sus amigos y en una ocasión en que llevaban un perro, este se lanzó primero y desapareció atrapado por un tiburón.
Las pocetas talladas en las rocas estaban abiertas para la circulación del agua y entraban peces bastante grandes. Otra historia hacía referencia al ataque de un escualo al músico Eliseo Grenet o a un hermano, no recuerdo bien.
Está prohibido bañarse en el Malecón, según me han dicho la prohibición tiene su origen en la contaminación. A fines de los sesenta veíamos muchas veces al diseñador Muñoz Bachs y a Teresita Ordoqui flotando en el mar en unas cámaras enormes.

José Antonio Díaz Peláez, New York 1959

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José Antonio Díaz Peláez en la galería Roland de Aenlle en New York durante su exposición personal en marzo de 1959. Fotografía archivos de Maite Díaz González

1° de Julio
Hoy es el cumpleaños de mi padre, nació el 1 de julio de 1924. Habría cumplido hoy noventa y cuatro años.
La imagen es de 1959, el año en que expuso en New York en la galería de Roland de Aenlle.
La exposición fue reseñada en el New York Times con una pequeña mención. Los encargados de las colecciones de Rockefeller y Oppenheimer compraron piezas para sus colecciones. Este dato no aparece en el documental realizado recientemente y es una información importante en la carrera de un artista. Mis padres se instalaron en New York en 1957 sin becas ni subvenciones.
La imagen que pongo en los comentarios es un texto que escribió a mi abuela Elisa al dorso de la fotografía: “como siempre despeinado y sin collera que me siento más libre sin ella.” Collera llama a la corbata que es el collar que ponen a los animales de tiro. Un texto de su puño y letra a su madre, unas palabras que lo definen muy bien.
Un beso Papi, te quiero.

Con la tranquilidad de un lago

Maite Díaz González Con la tranquilidad de un lago. Etretat. Normandía, 2014.
Con la tranquilidad de un lago. Etretat. Normandía, 2014. © Maite Díaz González

Homenaje a Antonia Eiriz

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Cristo saliendo de Juanelo, obra de Antonia Eiriz en las colecciones del Museo de Bellas Artes de La Habana

Reproduzco el texto íntegro que escribí sobre Antonia Eiriz, a petición de Sandra Ceballos, para al catálogo Malditos de la Postguerra.

Por necesidades de espacio fue editado, por ésta razón he decidido publicarlo completo porque al leerlo el otro día recordé que había hablado del periodo en que Antonia Eiriz organizó los talleres de papier maché en su barrio, experiencia que luego se extendió por toda la ciudad. Antonia comenzó a enseñar a sus vecinos a modelar reciclando viejos periódicos. Algunos de sus alumnos se convirtieron en creadores que vendían sus obras en las tiendas del Fondo de Bienes Culturales. La actividad creativa ayudó a muchas personas a reinsertarse socialmente e incluso, a mejorar sus condiciones de vida.

A la pregunta: ¿por qué Antonia Eiriz dejó de pintar durante tantos años? solo podría responder la artista.

Durante los años que vivió después de la decisión de no pintar y su salida de Cuba hacia Estados Unidos, en pleno periodo especial en los primeros años noventa, no sé si alguien, dentro del periodismo oficial se atrevió a hacerle la pregunta. Alrededor de Antonia Eiriz flotaba un mito, Antonia era un electrón libre y esto a los oficialistas y funcionarios de las instituciones como el Museo de Bellas Artes los mantuvo siempre a distancia. Por su obra no se preocupó nadie y su cuadro La Tribuna estuvo en los depósitos durante décadas. La cobardía ha sido una constante, la falta de criterio y el oportunismo de críticos y especialistas ha dejado escapar documentación, información y testimonios fundamentales de la historia de la cultura en aquellos años en Cuba.

Antonia Eiriz en Estados Unidos, viviendo en casa de su sobrina Susana Barciela con la ayuda de Gómez, su esposo, volvió a trabajar y a exponer en la Florida.  Estos son los hechos relativos a los periodos de trabajo creativo de Antonia Eiriz.

Si la decisión de abandonar la pintura fue meditada y asumida como un corte, o si fue un efecto inconsciente que definió un alejamiento, una autocensura, un suicidio creativo o una huelga frente a los burócratas e ideólogos de la cultura oficial de aquellos años “de combate”, es tarea de un análisis más profundo y experto desde el punto de vista psicológico y de las circunstancias personales de la artista.

Recordando las conversaciones que mantuvimos en muchas ocasiones sobre temas como la pintura y la expresión, los maestros, los museos, la vanidad, la política y el compromiso, el lugar de un creador y de un ser humano en la sociedad, pero, sobre todo, el recuerdo como una confesión entrecortada de la impresión al escuchar en un acto público las palabras críticas de José Antonio Portuondo sobre su trabajo en la inauguración de una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes en los años sesenta. Aquel acto definió una actitud frente a la institución que mantuvo hasta que se marchó de Cuba.

En 1991, mientras la ayudamos a recuperar una serie de piezas y a restaurarlas para la exposición en la Galería de Galiano, muestra que organizó en paralelo a su tesis en la Universidad de La Habana, Silvia Margarita del Valle, se rescataron del estudio de Antonio Vidal y Guido Llinás en el Vedado la mayor parte de sus ensamblajes y otras obras que restauró para la exhibición. En aquella ocasión Antonia Eiriz dejó claro que no quería recibir ningún homenaje ni que su obra fuera objeto de una gran exposición retrospectiva en el Museo de Bellas Artes. Antonia pidió que el catálogo reprodujera las palabras que había escrito Roberto Fernández Retamar para la última exposición que había realizado antes de dejar de pintar. Quienes la conocimos bien, sabemos que esta decisión era en parte el fruto de su carácter, aunque también, una reivindicación justa frente a la injusticia del crítico animado por sus propósitos de ideólogo oficialista.

Es posible que en los años sesenta para la nueva estética marxista y el nuevo paraíso revolucionario las obras de Antonia Eiriz concentradas en el dolor, en la monstruosidad del mundo y su violencia, herederas de la mejor tradición de la pintura española y de un realismo expresionista descarnado fueran recibidas como bofetadas. Antonia no trabaja para gustar, muestra la crueldad y retrata a la sociedad desde los registros de las élites y el pueblo, esos dos conceptos que dibujan el espacio político que de tan alejados, se convierten en una relación de espejos. Volviendo sobre sus obras no queda duda que retratan las épocas convulsas en que demagogia y populismo ocupan todo el espacio de los periódicos. Así, su Muerte en pelota, La Tribuna o sus retablos con podiums, micrófonos, banderas, y, al fondo, esa masa amorfa y temible. O la federada, la mujer monstruosa que podía decidir la vida de cualquier persona con un simple informe. Antonia nos ha dejado una crónica con personajes que todos conocimos, fue su talento y su agudeza, también su coraje y su valentía las virtudes que la pusieron en primera línea. También es muy probable que el regaño dirigido a Antonia Eiriz fuera una advertencia colectiva al gremio crítico de los artistas plásticos antes del Congreso de Educación y Cultura de 1971.

Recuerdo que por aquellos años Antonia Eiriz había recibido una beca y viajado por Europa, la recuerdo joven y bella a su regreso contando en casa aquel viaje. Las impresiones en los museos de España, Francia e Italia. Algunos artistas recibieron becas de diferentes organizaciones internacionales, se trataba de promover y ayudar a un país que planteaba nuevos proyectos sociales y, sobre todo, educativos. En el momento de la crítica de Portuondo, Antonia era profesora en las escuelas de instructores de arte y en la Escuela Nacional de Arte donde su labor fue decisiva en la formación de muchos artistas. Dejó su trabajo como profesora y se recluyó en su casa.

Rememorando anécdotas sobre la atmósfera de aquella época y sobre las presiones y represiones que padeció aquella generación es obvio que el poder político ejercía un chantaje. El proyecto revolucionario exigía entrega total y una lealtad perruna. Que una artista decidiera ser crítica era intolerable, si ocurría, el poder y sus gendarmes de la oficialidad se encargaban de lanzar las acusaciones de “traición” o de “desviaciones pequeño burguesas” de personas incapaces de un “compromiso”, alejadas de la realidad política del país.

No sé si con estas palabras he podido reproducir la prosa política de aquellos años, los juicios y expresiones que pública o privadamente podían decidir si un creador desaparecía de la escena o era promovido por los mecanismos oficiales de la cultura, o, si directamente perdía su trabajo.

Del grupo de sus amigos más cercanos algunos ya se habían marchado o estaban en trámites para hacerlo, son los casos de Guido Llinás, Hugo Consuegra y Tomás Oliva que comenzaba su calvario en aquellos años para poder irse.

Su labor pedagógica y curativa en su barrio tampoco fue un acto premeditado y organizado como respuesta a la agresión oficialista. Fue el resultado de su relación con sus vecinos y de su talento pedagógico marcado por su generosidad. Los talleres de papier maché que organizó e impartió en su barrio y en varios de la ciudad, se convirtieron en la terapia creativa de mucha gente y en una forma de resolver la precaria economía doméstica.

En los años ochenta algunos jóvenes que la admiraban pedían conocerla y visitarla en la intimidad de su casa pero no lograban franquear la verja. No le interesaban los focos y se protegía de quienes pudieran manipular sus actos, sus actitudes y su vida. Antonia era un espíritu libre, tenía un carácter flexible y comprensivo, un sentido de la justicia y del bien al prójimo, era bondadosa y no escatimaba tiempo o esfuerzo cuando sabía que podía ayudar a alguien o que su consejo y su acción podían ser decisivos en la vida o en un momento de la vida de una persona.

Era una creadora, cuando terminó sus estudios en San Alejandro, me contaba que pensó dedicarse a la moda. A las artes aplicadas también dedicó atención, enseñó a muchas personas a entintar telas, a reciclar tejidos y paños para hacerlos más bellos. Sabía que el arte era un camino para disfrutar y comunicar y que la creación era una posibilidad asequible a todos.

Recuerdo un día en su casa conversando en la mesa del comedor, Antonia, mi madre y yo, tenía delante unos viejos periódicos y comenzó, mientras hablaba, a modelar con ellos de manera natural; de pronto, se paró para hacer una broma sobre aquella obsesión con la música de los papeles y se fue a la cocina a preparar una deliciosa champola con las guanábanas que cultivaba en su jardín.

Maite Díaz González

Abril, 2017