Paris, Notre Dame la nuit

Paris Notre Dame la nuit
Paris Notre Dame la nuit
Paris, Notre Dame la nuit ©2019 Maite Díaz González

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Templos

Notre Dame interior tras el incendio
Interior de Notre Dame tras la destrucción del incendio. Foto France Culture

La imagen del interior de Notre Dame con los restos de la destrucción tras el incendio. El poder evocador de las imágenes, lo que nos dicen. El amasijo de las vigas, la arquitectura del cielo, lo que fueron las hermosas líneas estructurando el espacio convertidas en tizones calcinados junto a los bloques de piedra entre la estructura monumental de la nave central recuerda una obra de Anselm Kiefer, la escena como una instalación del pintor de la memoria trágica del siglo XX. El siglo de las guerras y la destrucción industrial. De la ideología de la raza como idea destructora. La materia oscura del plomo, el fuego, la piedra y la madera fundidos. El fuego y su simbólica radical destruyendo el templo. El fuego, también como elemento purificador y la resurrección en el milagro de haber podido salvar una pieza que coronaba el pináculo, la flecha que ardió en pocos minutos. La catedral como un horno alquímico. La catedral como escenario y aviso al mundo. El incendio accidental muestra también el azar y la fragilidad de la existencia, el hilo fino que se tensa y estalla. La imagen que regresa detenida en la memoria. Las ideologías y las religiones también como sustancias inmateriales de destrucción cuando, en Sri Lanka han muerto casi trescientas personas en unos segundos el Domingo de Pascua, asesinadas por un comando terrorista. Las imágenes mostraban también la destrucción del templo y de las personas, la casa de todos y el desamparo, la desintegración mostrada con la sangre marcando el espacio como testigo esencial y último de la vida sobre los suelos, por las paredes, entre los objetos y esculturas religiosas. La sangre de un sacrificio impuesto en nombre de Dios.

© 2019 Maite Díaz González

ARCO 2019, Arte medieval

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© europa press

Viendo esta fotografía y el titular que apunta a la obra más violenta de la feria…, cabe preguntarse: ¿Qué pretende? ¿Burlarse? ¿Humillarle quemando su imagen en un mercado de arte? ¿Divertirse haciendo bullying como si estuviera en el patio de un colegio? Quemar la imagen o la representación de un hombre y hacerlo como un ritual público, político, es un acto de sadismo. Denigrar la integridad de una persona, deshumanizarla convirtiéndola en un muñeco han sido prácticas para destruir a las personas en los regímenes totalitarios. España es una democracia plena que permite estas obras como ejercicios de libertad de expresión pero habría que preguntarse hasta dónde tiene derecho una persona para atacar a otra públicamente con el objetivo de denigrarla.

En el titular utilizan la palabra ninot del catalán quizás haciendo un guiño al espectáculo de las Fallas. La tradición valenciana de las Fallas es una expresión popular satírica que se produce en un ambiente festivo de carnaval. Grupos de personas realizan unas esculturas en papier maché con una estética kitsch y luego las queman en la calle, pero no creo que esto tenga esa idea o sea esta su voluntad. No es un conjunto, es una sola figura hierática que aparenta cierta solemnidad socarrona.

Otra podría ser la interpretación medieval de un aquelarre, como los autos de fe que realizaban los fanáticos en actos públicos donde trataban de provocar catarsis colectivas ejemplarizantes. Conversiones. Quienes queman fotografías de personas y banderas realizan rituales animistas, piensan que esos objetos están habitados por energías espirituales relacionadas con las personas, los colectivos u otras historias. En esta pieza, se trata de una condena a muerte -simbólica- en una hoguera legitimada por el mercado del arte: 200 000 euros ha sido el precio fijado por la galerista. Imagino que para esta versión de interpretación la literatura adjunta “de la obra” será un Manual del Inquisidor. En la Europa medieval quemaban en las plazas, donde muchas veces se celebraban también los mercados, a personas inocentes a quienes les construían un proceso con testigos y falsos testimonios y donde casi nunca podían defenderse.

En el artículo definen el estilo de la pieza como hiperrealista, el muñeco mide cuatro metros. Está claro que, entre otros, hay un problema de dimensión y escala. Los espacios del arte y la política, sus fronteras si las hubiera, son cada día más difíciles de definir.

Como acto es repugnante porque es la invitación a la simulación de un linchamiento público que pretende incorporar la atención y la implicación de todos haciéndolos partícipes de la acción. En Europa afortunadamente ya no se quema a nadie ni se le corta la cabeza para hacer justicia.

Si estuviera en Arco saldría de sus salones inmediatamente que comenzara a arder el muñeco.

No es un problema de corrección política, se trata de la integridad y la dignidad de las personas; también de la de usted, espectador de Arco.

©2019 Maite Díaz González

Venezuela, la urgencia humanitaria

Nadie sano mentalmente desea una guerra en Venezuela que, por otra parte, está en una situación de extrema urgencia por la mala administración y la corrupción de la dictadura.

La situación política ha generado conflictos en las calles entre los militares y la oposición, las víctimas ascienden a varios miles de personas.

Venezuela es un país colapsado que necesita intervención humanitaria: comida y medicamentos.

Hace unos años durante el terremoto en Haití, Europa, sobre todo Francia y Estados Unidos, tras la catástrofe, entraron y comenzaron la operación lanzando botellas de agua potable y comida, era lo más necesario en un primer momento. Después, los americanos llevaron todo lo imprescindible logísticamente para habilitar las pistas destruidas y que pudieran aterrizar los aviones con comida, material y personal médico y equipos de salvamento. El gobierno haitiano no rechazó la ayuda. Le Droit à l’ingérence et à l’intervention humanitaire se creó precisamente para la acción cuando un país está frente a una catástrofe humanitaria provocada por un desastre natural o un conflicto armado y se encuentra administrado por un régimen abusador o que es incapaz de resolver los problemas urgentes de supervivencia. Así surgió Médicos sin fronteras para ayudar durante las hambrunas en los conflictos armados en África; o más atrás en el tiempo, en Europa, la fundación de la asociación suiza de la Cruz Roja.

La imágenes de ayer merecen reflexión. Los camiones con comida fueron detenidos e incendiados. El ejército enviado a reprimir y a impedir que pudieran desplazarse las personas a la frontera colombiana para recibir la ayuda. Frontera que atraviesan desde hace meses para comprar lo necesario, vender lo que pueden o huir desesperados de la situación política inestable y de la hambruna.

El derecho humanitario internacional debe ser respetado y los Estados democráticos y las instituciones internacionales deben estar alertas y vigilantes para proteger al pueblo venezolano.

Paisaje urbano

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fotografía © 2019 Maite Díaz González

Amanece el día blanco y líquido, entre la luz esmerilada de la niebla y las sombras marinas de los plátanos, los robles y castaños, sin hojas, como abanicos de mar. La quietud y el silencio de la calle, el bullicio de los pájaros anuncia la primavera. Pasan las horas de la mañana mirando el paisaje borrado por la luz intensa, acentuado por las sombras que se alargan y por la sucesión de planos en la calle. Promete cielo azul dentro de unas horas

La Habana. Ida y vuelta. (I)

La Habana, el Malecón en el Vedado. Fotografía Maite Díaz González
Malecón en el Vedado, La Habana 20 de agosto de 2018. © Maite Díaz González

De regreso de La Habana tras veintiocho días en la isla. El regreso ha sido difícil, los primeros días extrañas a las personas queridas, la familia y los amigos que siguen siendo entrañables y no han cambiado a pesar de los años. Durante el vuelo el tiempo se alarga y pierdes en el Atlántico algunas horas que luego te cuesta recuperar.
Viajar en Air France es una garantía de tranquilidad por la gentileza y la atención de la tripulación. Nuestras pantallas en el avión al regreso no funcionaban, tras varios intentos de relanzar el programa, sin resultado, vino la gerente de vuelo para solucionar el problema ofreciendo la opción de un haber para gastar en los productos en venta en el vuelo o utilizarlo para otro viaje. La civilización, el respeto y el cuidado de los viajeros. Bienvenidas a Francia.
La Habana hermosa, resistiendo. Las nuevas restauraciones han creado espacios agradables en la calle Chacón, en la plaza de la Loma del Ángel y las cinco esquinas y en la transversal que llaman el callejón de los peluqueros. En el Callejón del Chorro antes de llegar al Taller de Gráfica todo son restaurantes, terrazas con sombrillas, negocios, lugares agradables. En la Plaza de la Catedral solo queda sin restaurar el edificio que hace esquina con la calle San Ignacio, ya está deshabitado y parece que las obras comenzarán pronto.
Habrá que hacer un monumento a Eusebio Leal, sin él, gran parte de lo que se ha conservado del casco histórico no existiría. Su labor debía extenderse al Vedado y otros barrios que comienzan a desfigurarse y si no ponen orden perderán sus rasgos característicos y la belleza de su arquitectura para convertirse en amasijos deformes.
La gente en la inercia, el que tiene negocios batallando con los suministros y los materiales para los arreglos. La anarquía y la corrupción en los suministros. Los servicios de gastronomía estatales no funcionan y las arbitrariedades son constantes.
Todavía no me explico cómo pueden vivir las personas con los precios, la doble moneda y los salarios medios que no sobrepasan los 20 cuc. La vida discurre en dos mundos paralelos y muchos ciudadanos no pueden acceder nunca al que tiene mejores ofertas de productos y servicios.
La nueva constitución ha creado debates en la televisión, pero en las colas de un mercado pagando en cuc donde la distribución es irregular como consecuencia de la falta de pagos, según me explicó un taxista un poco rebotado: ¡el problema es que no pagan! y tras estas irregularidades comerciales, la regularidad de los suministros es imposible. La realidad del consumidor para comprar productos de primera necesidad es como en las bodegas del Estado: ¡hay papel sanitario! ¡llegó el pollo!…la frase como un pregón surrealista anuncia al ausente o al desaparecido durante semanas o días en que los congeladores o los estantes del mercado han estado vacíos. Compras el pollo en moneda fuerte, con aire acondicionado pero la cola y la ansiedad siguen siendo una institución.
En las colas escuchas las conversaciones de la ciudadanía harta de los pollos gigantes americanos; parecen muslos de avestruces, decía una señora que estaba cansada de la dieta pues según sus apreciaciones, si seguía comiéndose aquellos pollos pronto le saldrían plumas…Luego un hombre que explicó su polivalencia para ganarse la vida como abogado, comprador para un restaurante privado y taxista en sus ratos libres, decía que no había nada que hacer, que lo que estaba dispuesto sobre la Constitución ya estaba decidido e impreso para el mes de noviembre; esto de los debates, señora, no es otra cosa que simulacros. Todo esto dicho con serenidad y filosofía. Bienvenida a La Habana.
Las últimas horas en La Habana estuve en el Malecón, en la zona del Vedado donde nos criamos y nos bañamos muchas veces, entre las calles G y D. Allí en las primeras décadas del siglo XX había Baños. Llegaban personas desde otras provincias en los sesenta buscando viejas direcciones que apuntaban a la calle Baños.
Mi padre recordaba una anécdota terrorífica que contaba mi abuelo que se bañaba el el Malecón con sus amigos y en una ocasión en que llevaban un perro, este se lanzó primero y desapareció atrapado por un tiburón.
Las pocetas talladas en las rocas estaban abiertas para la circulación del agua y entraban peces bastante grandes. Otra historia hacía referencia al ataque de un escualo al músico Eliseo Grenet o a un hermano, no recuerdo bien.
Está prohibido bañarse en el Malecón, según me han dicho la prohibición tiene su origen en la contaminación. A fines de los sesenta veíamos muchas veces al diseñador Muñoz Bachs y a Teresita Ordoqui flotando en el mar en unas cámaras enormes.

José Antonio Díaz Peláez, New York 1959

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José Antonio Díaz Peláez en la galería Roland de Aenlle en New York durante su exposición personal en marzo de 1959. Fotografía archivos de Maite Díaz González

1° de Julio
Hoy es el cumpleaños de mi padre, nació el 1 de julio de 1924. Habría cumplido hoy noventa y cuatro años.
La imagen es de 1959, el año en que expuso en New York en la galería de Roland de Aenlle.
La exposición fue reseñada en el New York Times con una pequeña mención. Los encargados de las colecciones de Rockefeller y Oppenheimer compraron piezas para sus colecciones. Este dato no aparece en el documental realizado recientemente y es una información importante en la carrera de un artista. Mis padres se instalaron en New York en 1957 sin becas ni subvenciones.
La imagen que pongo en los comentarios es un texto que escribió a mi abuela Elisa al dorso de la fotografía: “como siempre despeinado y sin collera que me siento más libre sin ella.” Collera llama a la corbata que es el collar que ponen a los animales de tiro. Un texto de su puño y letra a su madre, unas palabras que lo definen muy bien.
Un beso Papi, te quiero.