Homenaje a Pollock, en blanco y negro

Homenaje a Pollock maite_diaz_gonzalez_pollock

© 2018 maite díaz gonzález

Salí a mediodía del trabajo y me fui a dar un paseo. Tenía una hora que aproveché bien. Encontré a la entrada del parque un precioso gato negro y blanco que vino a mi encuentro y me acompañó durante todo el rato. Maullaba y se metía debajo de mi abrigo, tenía frío y todo lo que quería era jugar. Por un momento me abandonó para seguir a otra mujer pero regresó al poco rato y terminamos el paseo juntos; parece no le dejaron abierta la gatera de la casa. Hubo momentos de tensión con dos patos que se alarmaron cuando lo vieron estirarse y hacer la serpiente…los plumíferos comenzaron a escandalizarse y a batir las alas mientras el gato se arrastraba entre la nieve calculando las distancias, tratando de ocultarse. Me concentro tanto cuando estoy fotografiando y desconecto de tal manera que no me entero de nada. Me daba cuenta que el gato me seguía porque venía a frotarse contra las botas y me empujaba para que me parara y le hiciera caso. Al rato una señora me preguntó si no había visto caer el hombre al agua. No. No he visto nada. Pues ha perdido la fotografía del día. Hay que ver cómo se asocia la fotografía con la captura del instante fuera de lo común llegando al espectáculo o la tragedia. Reímos porque vaya chapuzón con estas nieves. Es cierto que vi a una pareja y pensé: qué imprudentes y que poco delicados ponerse a caminar por esa plataforma y romper la poderosa capa de nieve que magnifica todo objeto donde se posa, los que vendrán más tarde no podrán disfrutarla pero fue una reflexión de segundos. No lo ví caer, tampoco lo sentí, no gritó.Cayó y salió corriendo helado y asustado. Mientras sucedía el baño inesperado estuve absorta en las caídas de los copos, ese desvanecerse y desaparecer en el aire.
La magia de la nieve y de la luz, cuando ves caer los copos desprendiéndose entre las ramas. Como una cascada lenta la nieve cae, tropieza y se expande silenciosa como un polvo que se convierte en humo, como el signo de una desaparición. Algunos copos grandes y pesados se estrellan contra la superficie helada del estanque y dibujan, inocentes, y ante el escándalo general, un pollock.

Anuncios

Desde mi ventana. Homenaje a Mondrian

Homenaje a Mondrian maite_diaz_gonzalez_mondrian 2018 © maite díaz gonzález

Estamos aislados por la nieve. El silencio y despertar como si afuera hubiera un sol oscuro y resplandeciente. El misterio de las sombras tenues y de las líneas de las sombras en la nieve. Desde mi ventana el paisaje parece un fondo marino cubierto por un bosque de corales. Hacía años no sentía tanto frío; creo fue en el 2011 o 2010 la última gran nevada. Regresaba de París, la ciudad colapsada, los metros cerrados, los semáforos intermitentes y la gente bebiendo vino en todos los bares del Boulevard Magenta, logré llegar a pie hasta Gare du Nord para coger el tren a tiempo. Luego tuve que salir a pie del aeropuerto con la nieve hasta los tobillos. Atravesé las pistas por la calle que pasa debajo hasta poder reunirme con Pepe que se quedó aislado sin poder llegar a la salida del primer pueblo que está al lado de las pistas.
Hoy no funcionan los transportes públicos y las carreteras y calles están impracticables. En la A86 y la N118 se han quedado atrapados muchos conductores que han dormido en sus coches. Ayer, no funcionaban los autobuses por la tarde, salí a las once de la mañana del Liceo, el chofer conducía muy despacio en las pendientes y en los giros en las rotondas.
Por la mañana, a las siete, raspamos unos diez centímetros de nieve y resbalaba mucho el pavimento. En la noche prohibieron la circulación de los camiones rastras. Acabo de leer a la presidenta de la región Île de France, Valérie Pecresse muy crítica con la falta de información a los usuarios de los medios de transporte públicos y privados.
Ahora la luz es preciosa, a ver si puedo salir para hacer fotos.

De la serie Naufragios

Naufragios. Maite Díaz González. El oscuro esplendor
De la serie Naufragios. El oscuro esplendor    ©maite díaz gonzález

Geometría del agua

Fotografías Maite Díaz González

Geometría del agua Fotografías Maite Díaz González

Geometría del agua Fotografías Maite Díaz González

fotografías © maite díaz gonzález

Geometría del agua. Transparencias. Gotas que quedan detenidas, solas como islas o piedras de luz. Vibraciones. Cristales. Lupas que muestran un sendero. Luz del agua. Mapa de estrellas en la noche.

París, la crecida del Sena

En el telediario las noticias sobre la crecida del Sena en París. Los especialistas piensan que no será aún más dramática la inundación que ya ha invadido sótanos de negocios y de viviendas en las islas y las zonas cercanas al río en la ciudad. En las periferias de París muchas casas están sin electricidad y las personas se desplazan en canoa. Mirando las referencias, cada doscientos años hay una gran crecida de entre seis y ocho metros. No lloverá durante el fin de semana según las predicciones meteorológicas pero está nevando a unos pocos kilómetros de la capital. Habrá que esperar semanas para que los suelos absorban tanta agua. Las empresas del gran puerto que es el río están paralizadas. El Museo del Louvre ha cerrado una parte de las salas. Las ratas de fiesta, pasean por los jardines de la ciudad. Decía un especialista que la crecida del río favorecerá el control de la población de roedores. Los viejos y los pequeños sin posibilidades ni fuerzas perecerán ahogados, solo los más fuertes podrán sobrevivir. Las aguas desbordadas serán un regulador natural de la población de roedores que comienza a ser un verdadero problema para la ciudad.

La Habana, 1940

la_habana_1940
La Habana, 1940

Preciosa la ciudad con sus cúpulas. La Habana florentina con sus pináculos de la iglesia de la Loma del ángel, sus avenidas amplias y los arcos y columnas abriendo soportales para protegernos del sol y de las lluvias tropicales. Esta es una vista desde una nave entrando al puerto por el canal o desde las murallas de La Cabaña.He recordado también la perspectiva de Les Invalides en París con su poderosa cúpula dorada. Los cubanos de aquella época, afrancesados, miraban mucho a París, sobre todo, en las formas.
La bahía de La Habana y todas las poblaciones que están alrededor podrían ser lugares magníficos. La última vez que estuve en la ciudad la bahía estaba tan limpia que en el embarcadero de Casablanca se veía el fondo. La recordaba con una espesa nata de petróleo de todos los cargueros rusos que lavaban las cisternas en la bahía; al menos eso decían para explicar aquella inmundicia. Como los restos de chapapote que llegaban a las costas en los arrecifes o las playas que nos hacían maldecir a los supertanqueros que desfilaban en el horizonte. Recuerdo pequeña cuando paseábamos en las lanchitas por la bahía la impresión al ver los barcos mercantes enormes, aquellas moles de acero como fortalezas, y la lanchita de madera con su sonido particular, a veces penando y navegando entre los colosos.

Gijón, 15 de julio de 1935

carta_abuelo_maite_diaz_gonzalez

Leo las entradas de la página Asturias en español. Me he abonado pues me interesa leer sobre cómo va estableciéndose el bable, que ha sido siempre un dialecto, como lengua oficial en Asturias, además de la lengua española. En casa, soy nieta de asturianos y mi padre y mis tíos crecieron en Gijón, estudiaron y vivieron durante casi diez años hasta que comenzó la guerra civil y se fueron al pueblo de mi abuela en Cangas de Onís. Mi abuelo se fue a vivir a Madrid con dieciséis años, estudió en la escuela de su pueblo somedano a mil cien metros de altura, muy cerca del puerto San Lorenzo en el Camino de La Mesa, la antigua calzada romana. Contaban que en octubre la nieve llegaba a la cintura. De Madrid se fue a La Habana para no hacer el servicio militar, fue insumiso, decía que si sus ancestros habían combatido y expulsado a los árabes él no tenía nada que hacer en aquellas tierras. Estuvo detenido, lo sacó de la prisión un tío materno que era sacerdote y se fue a La Habana. Allí montó negocios de carnicerías y ganado que era lo que conocía y le fue bastante bien económicamente. En 1929 tras el crack bancario perdió dinero y decidió regresar a España, a Gijón, con toda la familia. La carta que guardo me la dio mi padre. Salvador Díaz Menéndez mi abuelo, le escribe a su asociado, también asturiano en La Habana y le cuenta el viaje y su peripecia para pasar tabaco sin pagar impuestos de aduana. Le encantaba fumar tabaco en pipa o puros. Tenía una colección de pipas y era uno de sus pasatiempos preferidos además de ser buenos lectores de libros y periódicos. Mi abuela recibía en casa en La Habana, el Diario de la Marina del que era suscriptora. La carta es un testimonio de un hombre un año antes de la guerra, justo un año, es interesante porque además de los datos sobre la aduana que escribe a mano con una caligrafía preciosa en el reverso de la carta mecanografiada, escribe en perfecto español con alguna falta de ortografía pero en español, solo utiliza “xente” para decir gente refiriéndose a sus paisanos.