El bloqueo

La manzana de Gómez fotografía de Maite Díaz González
Leyendo a Néstor Díaz de Villegas pensé que una de las primeras medidas de la reconstrucción espiritual, para conseguir que el bloqueo mental de medio siglo se derrumbe, ese bloqueo que ha sido construido con materiales que desconocen la diversidad del mundo, con desinformación continuada durante décadas, con aislamiento y censura; Cuba, en 1959 se convirtió en un arca de Noé, ha pasado el diluvio y parece que la degeneración ha sido inevitable. Para que “la intelectualidad” recobre la razón, y, sobre todo, se libere del miedo “a hablar y a pensar sin hipocresías”, una medida necesaria sería, en urgencia, una revisión y puesta al día de los programas educacionales a todos los niveles. Un proceso de desideologización desde los programas de las escuelas primarias hasta las universidades. Regresar al humanismo y en las facultades de ciencias humanas hacer un exorcismo -el efecto visto es como en una secta- hasta los espiritistas están bloqueados y hablan desde las aduanas serviles, incapaces de valorar y emitir una opinión propia o alguna diferente dictada desde el más allá. Entonces, como antídoto, la lectura del Tratado sobre la Tolerancia de Voltaire sería indispensable. No hay que asustarse por montarse en la máquina del tiempo y regresar al siglo XVIII, en La Habana mientras estas personas declaraban a la prensa había periodistas en paradero desconocido y como medida preventiva habían detenido y golpeado a los que piensan diferente. En Francia, el ensayo de Voltaire se ha reeditado profusamente en este último año frente a la violencia y la ceguera de los radicales islamistas. La expresión y las ideas de todos los que han sido entrevistados oficialmente tras el discurso de Obama, permite constatar el nivel de la educación y de la instrucción en Cuba. Las facultades de Filosofía y Sociología seguro han formado espíritus abiertos, lúcidos, personas con una idea moderna del mundo que saben que el progreso exige inteligencia, audacia, coraje y generosidad. La mezquindad intelectual de pensar que siempre tenemos la razón y que nuestra verdad es la única posible. Sabíamos que en aquel teatro, no estarían como invitados elegidos, los espíritus libres.

© 2016 Maite Díaz González 

Fotografía realizada en La Manzana de Gómez, en La Habana, en el 2005                                     

 

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