Arte, filosofía y letras en la Sorbona

©Fotografía Maite Díaz González, pasaje en París, barrio 13

París, barrio 13              © 2016 maite díaz gonzález

Visitamos ayer una de las facultades de La Sorbona, para la presentación de la facultad de Arte que este año recibirá a la cuarenta y siete promoción, fue fundada en septiembre de 1970. El director y un profesor presentaron la estructura de los programas de estudios, los cursos y las opciones. El volumen horario es de unas veinte horas semanales que incluyen cursos magistrales, conferencias y talleres. Además del tiempo de trabajo e investigación personal en los talleres y centros de documentación y bibliotecas. Los estudios en esta facultad, a partir del tercer año, ofrecen opciones de especialización siguiendo la vía de la creación personal o eligiendo otras ofertas como Diseño y Estética, o preparando a los que deciden dedicarse a las carreras de educación y mediación cultural. Los estudios establecen un equilibrio entre la formación universitaria teórica, historia y filosofía del arte, junto al trabajo de investigación creativa. Los estudiantes deben realizar al terminar la licencia, el tercer año, un periodo de tres semanas de trabajo en una institución o empresa cultural, galería de arte o atelier de un artista, como práctica reconocida. Además de los talleres de Dibujo, Pintura, Grabado y Volumen también ofrecen cursos complementarios relacionados con la imagen: talleres de fotografía tradicional y digital, y, montaje de vídeo.

Luego subimos al piso trece y escuchamos la presentación de la licencia en Filosofía que propone una opción relacionada con las humanidades: letras, ciencias políticas y derecho y otra dirigida hacia la lógica y la cultura científica. Al finalizar los tres años de la licencia los estudiantes terminan con dos diplomas o lo que llaman una Licencia doble. Los cursos de filosofía incluyen los conocimientos generales de historia de las ideas y de la filosofía, la filosofía moral y política. Filosofía del arte, Estética y Epistemiología como opciones complementarias. La profesora insistió en la importancia de los cursos de metodología que preparan a la disertación y el comentario de texto que son las herramientas que utilizarán durante todo el periodo de estudios que les dirigirá hacia la argumentación, el análisis y la síntesis.

La Universidad mantiene programas de intercambio con instituciones en Estados Unidos, Japón, España, Inglaterra, Italia y algunas universidades de América Latina. Entre estas opciones se encuentran las becas Erasmus que permiten a los estudiantes realizar un año o un semestre de estudios en alguna de estas instituciones universitarias. La universidad favorece la movilidad de los estudiantes y los motiva para que viajen y realicen una temporada de estudios en el extranjero.

Salimos a caminar por el barrio que está en plena mutación. La mayor parte de los comercios y restaurantes son asiáticos: chinos, vietnamitas, tailandeses. Los supermercados efervescentes, llenos de clientes y de encargados de mantener todos los estantes repletos de productos a precios muy económicos. En la calle se reúnen vendedores de verduras frescas típicas de la cocina asiática. En el interior los pasillos estrechos e intransitables, todo el espacio está aprovechado al máximo, pero todo está limpio y ordenado. La ciudad en esta zona sorprende por la limpieza. Los muros no están dibujados con los tags o el street art tan desafortunado en muchas ocasiones. Paseando encontramos dos pasajes que conservan las pequeñas casas de dos plantas que soy hoy una nota pintoresca en medio de los edificios y la modernización de todo el barrio que fuera obrero e industrial.

El mestizaje presente en las calles y sus gentes, reúne alguna pastelería magrebí, una peluquería africana especializada en «las extensiones» o las uñas postizas. Las tradicionales carnicerías francesas de venta de productos delicatessen, con sus placas metálicas para avalar el origen de las carnes de primera calidad, o una boutique impresionante por la variedad de quesos italianos, en la rue Tolbiac, anunciando los días en que venden leche fresca llegada desde una granja en las afueras de la ciudad.

París, de paseo con Atget. El asombro por todo lo que logra sobrevivir en sus viejas vitrinas. El tiempo detenido, las acumulaciones del trabajo y de la vida; esas vitrinas tan conceptuales sin quererlo, tan artísticas por lo que tienen de verdadero. Como un espejo, un retrato involuntario de sus comerciantes que se empeñan en mantener sus pequeños negocios, y sus oficios.

© 2016 Maite Díaz González

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