François Hollande a los cien días de gobierno

François Hollande presentó el domingo por la noche el plan de austeridad que pretende llevar a la economía francesa hacia la recuperación.

La crisis económica, la crisis del euro y su discurso, después de las elecciones en el mes de mayo, se ha ido centrando en las problemáticas específicas de Francia. La dinámica política europea de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, sus reuniones y declaraciones, sus planes de reformas y austeridad para reducir el déficit quedaron en un segundo plano. Hollande durante la campaña y tras ser elegido había planteado el crecimiento -la croissance- como exigencia frente a la austeridad alemana y como solución a la crisis, pero concretamente en su intervención del domingo planteó los recortes que consisten en un “choc budgétaire” de 30 mil millones de euros de economías necesarios para equilibrar las finanzas del Estado.

La agenda de la recuperación, según explicó François Hollande,  se extenderá desde el 2012 al 2014 centrándose en el empleo, -el número de parados ha llegado a los tres millones en Francia-, otros objetivos son la competitividad y la innovación para orientar la recuperación hacia el crecimiento y redistribuir luego de manera justa.

Los recortes se dividen entre lo que pagará el conjunto de la sociedad francesa incluídas las clases medias que ya comienzan a prescindir de la cuidadora de los pequeños o de la empleada de la limpieza, a los que ganan más de un millón de euros al mes que pagarán un 75% de impuestos y que incluye a todas las profesiones: actrices de éxito, futbolistas y empresarios. En ésta situación financiera de ganancias millonarias se encuentran -según el telediario de France 2- entre dos mil y tres mil personas en Francia.

Por su parte el Estado deberá asumir unas economías de diez mil millones de euros. La Cultura será uno de los sectores que prescindirá de proyectos como la construcción de una nueva sala para la Comédie Française o la reproducción a escala de las cuevas de Lascaux que es otra inversión que deberá esperar a la recuperación del equilibrio de las finanzas del Estado. En el ejército se efectuarán recortes importantes que no fueron detallados y la construcción de nuevas líneas de trenes de alta velocidad (TGV) serán pospuestas. Los ministerios y las inversiones en Educación, Interior y Justicia no se verán afectados por los recortes financieros.

Hoy, en el telediario entrevistaron a Stèphane Richard, PDG de France Telecom que paga 650 000 euros de impuestos; con la nueva directiva pagará entre 200 000 a 300 000 euros más. El empresario considera lógica la subida de impuestos en un periodo de crisis y la necesidad de un esfuerzo por parte de las grandes fortunas si el resto de medidas son tomadas sin hacer concesiones a los sindicatos. Austeridad, contribuir a la recuperación pero sin aceptar que puedan ser escamoteadas las medidas necesarias para no enfadar a determinados grupos de poder, ésta es la opinión de los empresarios que deciden quedarse en Francia y no exiliarse en Suiza o Bélgica.

Denis Payre, otro empresario entrevistado, apuntó que el exilio fiscal es natural y normal en un periodo de crisis y que las violencias de la prensa solo conducirán a la estigmatización de los empresarios ayudando a crear un ambiente negativo y desalentador para los nuevos emprendedores.

Sobre la polémica del empresario francés Bernard Arnault que ha decidido nacionalizarse belga pero su domicilio fiscal sigue en Francia, François Fillon ha declarado que hay que analizar quién en realidad es más “patriota”, si el empresario que genera miles de puestos de trabajo, cotiza y paga impuestos o el periodista que se dedica a denigrarlo en la prensa. Todo esto referido a una primera plana provocadora e insultante del periódico Libération. François Fillon, candidato a la presidencia de la UMP ha sido crítico con los primeros cien días de gobierno de François Hollande, en su opinión, la amenaza económica pone a la civilización europea en peligro y el momento es de lograr cohesión y reunir a la mayoría de la sociedad sin caer en “sectarismos”, “hay que trabajar más para salvar a la economía francesa”, expresó, refiriéndose a las reformas efectuadas durante su gobierno sobre las 35 horas y el incentivo del pago de las horas suplementarias libres de impuestos. El ex-primer ministro ha lanzado la idea de continuar sobre ésta línea para que cada empresa pueda negociar la duración del tiempo de trabajo.

Jean François Copé ha sido crítico con “la agenda” de Hollande, y ha declarado “inquietud por Francia”, en su opinión “François Hollande engaña a los franceses”. “La reducción de los déficits comienzan con la bajada de los gastos y no con la subida de los impuestos” y ésta subida afectará a todos los franceses. La impresión de Jean François Copé es que François Hollande no tiene la medida de la necesidad de una visión estratégica.”

El plan es de austeridad, Hollande quiere reformar el mercado de trabajo, dotarlo de flexibilidad, reducir el déficit y ser valorado al finalizar el quinquenio de gobierno en el 2017.

Poco sonriente, sus metáforas han girado en torno a las responsabilidades de un jefe en combate que debe seguir una estrategia y mantenerse en primera línea.

Maite Díaz González

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