Hollande / Sarkozy, el duelo en las urnas

Un empresario alemán con una larga experiencia de trabajo en Francia, preguntado, decía que la diferencia entre alemanes y franceses es que los alemanes son más disciplinados y obedientes que los franceses que son por naturaleza raleurs (gruñones). Sarkozy en una entrevista decía que los franceses son un pueblo frondeur (rebelde) que no admite que nadie decida por ellos. Lo cierto es que los franceses son un pueblo que vive desde hace muchos años sin estructuras de poder absurdas y han desarrollado una sociedad civil fuerte en la que el derecho a asociarse forma ya parte de su cultura política y democrática.

Aunque los analistas auguraban que las elecciones no interesabana a nadie, el 22 de abril para la primera vuelta la participación fue de casi un 80% y el debate entre François Hollande y Nicolas Sarkozy el miércoles reunió a más de diecisiete millones de telespectadores. La política se vive con pasión y la gente se siente concernida por las decisiones y la elección de sus representantes.

Un amigo me decía ayer que en su empresa han organizado jornadas de horas suplementarias porque hay mucho trabajo acumulado y siguen llegando encargos. El empresario les ha pedido trabajar los sábados o hacer horas extras entre semana.

Entre las medidas económicas de Sarkozy y sus reformas para generar productividad y competitividad está la flexibilidad del trabajo, los horarios y la posibilidad de trabajar más y ganar más. Este ha sido uno de los temas centrales de su campaña en oposición a la jornada de 35 horas aprobada por los socialistas. Sarkozy ha insistido en valorar el trabajo y el mérito como valores fundamentales. Éstas horas extras según las disposiciones de su administración están mejor pagadas porque son exoneradas de cargas e impuestos.

Con las elecciones y los sondeos que reproduce la prensa se supone que Hollande ganará con un 52,5% de votos y Sarkozy quedará en segundo lugar con un 47,5%. En la empresa de mi amigo el chiste de todos los colegas del trabajo es que si sale François Hollande éste será el último sábado de horas suplementarias. – Hay que aprovechar, que se nos acaban los extras !

De otra parte el ajedrez político es cada vez más sorprendente. La decisión de François Bayrou como líder del centro de dar su voto a François Hollande sigue el movimiento de la ola generada por las crisis en Francia. Es una decisión inédita en la vida política francesa que un líder de centro derecha vote a la izquierda.

En Europa las crisis últimas han decidido los destinos políticos y los cambios de gobierno. La crisis económica traerá también reorganizaciones en las fuerzas políticas, es el diagnóstico que ha ofrecido el voto que ha favorecido los extremos, y la evidencia en las alianzas y las estrategias que ha generado ésta campaña.

Nicolas Sarkozy ha asumido junto a François Fillon y el equipo de gobierno la responsabilidad de las reformas y las medidas económicas necesarias para evitar la debacle en Francia, o los ajustes económicos drásticos realizados en España o en Grecia. Las reformas políticas internas han estado dirigidas a mantener la estabilidad y garantizar la esencia del modelo social francés.

El gobierno presidido por Sarkozy no ha permitido que Francia sea arrastrada por la crisis. En el 2008, como ha relatado el primer ministro François Fillon, Sarkozy decidió salvar los bancos y los ahorros, aquí nadie ha perdido sus economías como sucedió en otros países o a nuestros abuelos durante la crisis de 1929.

El equipo de gobierno de Sarkozy ha trabajado para reformar con el objetivo de equilibrar las finanzas y pagar la deuda pública en un tiempo razonable, poder invertir para el crecimiento económico y evitar la recesión.

Gracias a ésta previsión y a la responsabilidad política del gobierno, hoy, el Estado francés puede obtener préstamos pagando la mitad de intereses que España. Francia tiene credibilidad y ofrece confianza gracias a una gestión financiera racional que ha exigido coraje en la toma de decisiones políticas y en las reformas.

Bayrou ha declarado que él no se convertirá en un hombre de izquierdas, su voto es personal y no envía con él un mensaje a los miembros de su partido y a sus electores que son libres de elegir entre las dos candidaturas. Douste Blazy que fuera ministro de Jacques Chirac también ha declarado en un artículo su decisión de votar por François Hollande. Hoy en la emisisón de la noche del telediario uno de los principales del partido de Bayrou ha estado en el meeting en Sables d’Olonne apoyando para la segunda vuelta la candidatura de Sarkozy.

El rechazo de algunos líderes políticos a la personalidad de Nicolas Sarkozy es una realidad y en ésta valoración ha influido su estrategia política de las últimas semanas al dirigirse a los electores que han votado a la extrema derecha. La votación demostró que la realidad política francesa se ha radicalizado hacia los extremos. La incongruencia de Sarkozy ha sido utilizar argumentos y proposiciones que no son coherentes con la construcción de la Unión europea y con los hechos que han sido los fundamentos de su gobierno durante éstos cinco años, como el gobernar para todos sin reducir a miembros de su partido las nominaciones a los cargos de la administración del Estado. Ese ha sido su balance político positivo a partir del cual podía haber organizado la campaña para reunir a los franceses en un periodo delicado de crisis económica y de modelo de producción. Su estrategia política de seducir a la extrema derecha también ha fragilizado al centro de François Bayrou y le impidió analizar las fronteras, la inmigración, el desempleo, la valoración de la diversidad sin aceptar el comunitarismo desde una perspectiva progresista y humanista. Douste Blazy del equipo de Bayrou, en el artículo en que explica su elección por François Hollande dice cosas muy sabias sobre la verdad en relación a todos éstos temas.

Por otra parte la decisión de Bayrou es incoherente, los que hemos leído sus escritos y visto sus intervenciones en el programa de televisión Des Parloles et des Actes, escuchamos a François Bayrou declarar que la llegada de los socialistas al poder significaría el desastre económico para Francia porque las soluciones necesarias son en primer lugar la austeridad de los presupuestos para equilibrar las finanzas públicas ; el mismo diagnóstico y programa de Sarkozy y lo contrario que plantea Hollande que piensa relanzar el crecimiento económico creando puestos de trabajo en el sector público lo que aumentaría los gastos y la deuda del Estado.

La conclusión de Bayrou es que en febrero Hollande habrá llevado a Francia al borde del abismo. Es posible que Bayrou piense -como profesor- en una pedagogía de choque. Francia y su población más conservadora no puede pensar que sobrevivirá levantando una empalizada en el poblado galo. Europa es una garantía de paz.

Sarkozy, entrevistado hoy por Europe 1, hizo un recuento de las elecciones presidenciales del 2007 en las que Bayrou con un 18% de electores decidió votar en blanco lo que no impidió que él ganara las elecciones. La subida de los frentes extremos : Front national y Front de gauche han puesto en alerta a los demócratas, éstas elecciones son un aviso en una Europa que con la crisis se polariza cada vez más a la extrema derecha.

El discurso de Bayrou durante la campaña fue reunir, ha sido el único que planteó la estrategia de un gobierno de crisis haciendo referencia al periodo de reconstrucción después de la segunda guerra mundial sin las derivas ideológicas de los extremos y fundamentando su programa en los valores humanistas y republicanos de larga tradición en Francia.

En las elecciones hemos visto más la oposición de personalidades que de ideas o proyectos. Sarkozy tenía razón en pedir que eran necesarios varios debates, es un polemista agudo y preciso. Aunque muchas personas hayan tenido la impresión de que el candidato socialista había ganado el debate, en realidad, éste intercambio fue más bien un momento de comunicación.

El debate fue interesante pero estuvo mediado por un control y una preparación de estrategia audiovisual que limitó la realidad a una puesta en escena. Hollande ha demostrado fuerza durante la campaña, inteligencia y ha movilizado hablando desde un discurso humanista sobre su idea de Francia. Pero el Moi je president… que repitió quince veces no es posible asimilarlo en un debate, en un discurso estamos como en un concierto pero en un debate político moderno la retórica se convierte en una máscara.

Entre la arrogancia de Hollande que se inclinaba hacia atrás mirando a Sarkozy desde lo alto y la tensión de Sarkozy que se incorporaba y cerraba la chaqueta defendiendo el balance de su equipo las posiciones se definieron.

Los resultados de éstos cinco años de trabajo en medio de una crisis económica comparable a la de los años treinta es la mejor defensa de Sarkozy. En resumen las reformas se realizaron y no hubo crisis, ni estallidos sociales, a pesar de los recortes la situación social no ha llegado a los niveles dramáticos de España o Grecia. Ha molestado que lo mencione pero es una realidad que prueba la eficacia de la gestión de su gobierno. La tranquilidad que vimos, la precisión y el rigor son el resultado de un hombre que ha pasado por cinco años de función y responsabilidad de Estado además de los años como ministro de interior o de finanzas.

El debate debía haber sido más relajado y no solo mediado por la presión para ganar las elecciones sino para explicar las medidas, los proyectos y hacer la pedagogía necesaria sobre tantos temas indispensables para poder avanzar en Francia y en Europa. Quizás para los próximos debates deberían presentarse los equipos, al menos dos o tres personas de cada partido que podrían ser claves en la gestión posterior del gobierno elegido.

La campaña ha sido reducida a la clásica polarización izquierda/derecha. Hollande ha anunciado ya su sectarismo en referencia a los nombramientos que seran denominados dentro de lo que llama la «familia política». Así hemos visto las alianzas ideológicas para resolver asuntos económicos e industriales como en el caso del pacto de la energía nuclear entre ecologistas y socialistas. Es incomprensible que la izquierda plantee ahora, en medio de la crisis, desmantelar parte de la producción de energía nuclear que provocaría una subida del 35% de la energía eléctrica.

Es cierto y comparto la idea de que las energías renovables son el futuro pero una convicción no puede decidir y cambiar una industria estratégica que ha funcionado y funciona para establecer en medio de la crisis una reconversión costosa. Esto es un problema económico que afecta, sobre todo, a los más pobres y que no debe convertirse en un eje de negociación de la campaña. La solución de mantener la producción nuclear y desarrollar las energías renovables en paralelo para luego ir desmontado las nucleares es la propuesta con sentido común que ha planteado el programa de los populares.

La elección presidencial llega a su fin, solo queda el voto final el próximo domingo. Seguro que están fatigados los candidatos después de tantos desplazamientos, mítines, entrevistas y debates. Para nosotros ha sido una experiencia apasionante vivir unas elecciones democráticas, complejas y con políticos a los que merece la pena escuchar.

A medianoche deberán terminar todas las emisiones y entrevistas de los miembros de los partidos y candidatos a la elección presidencial. No creo que las diferencias entre socialistas y populares sean insalvables o que la realidad económica que impone la austeridad pueda permitirles realizar promesas y luego cumplirlas. Y en ésto radica la diferencia fundamental entre un candidato que acepta la realidad difícil y parte de ésta para transformarla y otro candidato que piensa que la voluntad será suficiente para cumplir unas promesas que económicamente no se sostienen.

La diferencia entre los candidatos la marca también la experiencia. Es una pena que cinco años de gobierno con logros evidentes y pequeñas revoluciones no haya permitido al conjunto de la clase política,  hacer un balance crítico menos partidista y electoralista.

En éstos cinco años a nivel internacional las intervenciones de Sarkozy y su trabajo ha sido celebrado y reconocido por altos dirigentes y por la gente sencilla agradecida. El socialista que fuera ministro de relaciones exteriores de François Mitterrand, Hubert Védrine celebró durante la toma de posesión de Obama la presidencia europea de Nicolas Sarkozy durante el año 2009 en plena crisis económica. En la liberación de rehenes en Colombia, África o en Libia ha sido su preocupación y su capacidad de llevar los asuntos con la energía y el liderazgo necesarios lo que ha permitido muchas veces el regreso a casa de periodistas, enfermeras, militares o cooperantes detenidos en los lugares más peligrosos. El apoyo al pueblo libio que estaba siendo masacrado por el ejército y la liberación de Benghasi en la que vimos las imágenes de decenas de libios agradeciendo a Francia haberles quitado  de encima la bota del dictador, también ha sido la presidencia de Sarkozy.

Durante su trabajo como ministro de interior la cooperación con la policía española puso en jaque a los terroristas de Eta que han terminado en la cárcel, en gran parte porque Francia dejó de ser el sitio de protección en el que se refugiaron durante muchos años. Rodríguez Zapatero agradeció a Sarkozy la constancia para poder controlar y eliminar el terrorismo en España. Todos éstos hechos han sido también la presidencia de Nicolas Sarkozy, su compromiso, su fuerza y su energía. No es que Hollande no tenga talento, es que a los 57 años los dos hombres no tienen las mismas experiencias y quizás, lo que ha permitido a Nicolas Sarkozy hacer una carrera política contra viento y marea y contra todos los pronósticos, ha sido precisamente la fuerza, la energía y la determinación.

Las elecciones son como las carreras de caballos. Hay un punto misterioso que no se puede sondear y que es impredecible. Esperaremos al domingo. Buena suerte y que gane el mejor.

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2 Respuestas a “Hollande / Sarkozy, el duelo en las urnas

  1. Las elecciones francesas han creado una gran expectación y para algunos, tras su resultado una gran desilusión. Pero está claro que en Francia, como en el resto de los países del mundo, actualmente quién gana en las urnas es gracias a la crisis, la desconfianza y el desconcierto de los ciudadanos.

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    • La crisis es un mal momento para elegir, la reflexión no es lo que suele acompañar el miedo y la desconfianza. La votación ha sido contra Sarkozy y en ésto la prensa es responsable por su frivolidad. Sin contar los errores de estrategia de campaña, en éstos momentos cuenta la experiencia, el conocimiento que son los elementos favorables para lograr enmiendas o cambios en los convenios europeos. Alemania no cambiará su política, los países del sur de Europa deben tener más rigor y control de las finanzas públicas, de los impuestos. Los Estados deben dejar de ser esas burocracias enormes y caras. Está la crisis pero hay un problema también cultural, la corrupción, la falta de rigor, la falta de competitividad por la rigidez del mercado de trabajo. Esperemos lleguen a un acuerdo de un “crecimiento durable” porque la austeridad y la recesión pueden acabar mal.

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