Belkis Cuza Malé, la memoria sobre la autocrítica de Padilla

La Tribuna, obra de Antonia Eiriz, colección Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. El cuadro tiene algo de premonitorio, las banderitas de papel con las siglas PCV hacen referencia al partido comunista venezolano.

Un testimonio imprescindible para comprender una época de la historia cubana y cómo se institucionalizó la mordaza, también el miedo, después de éste escarmiento programado para silenciar.

La escritora cubana Belkis Cuza Malé, esposa del escritor Heberto Padilla, narra el proceso estalinista a que fueron sometidos, obligados a retractarse públicamente de sus ideas críticas desde el chantaje político y la obligación de asumir públicamente una culpa (de traición) por expresar sus opiniones disidentes. El comunismo funciona como una secta, es igual de dogmático e intolerante y utiliza los rituales  de los integrismos religiosos: los autos de fe, la retractación, los sacrificios. Es un sistema que no funciona desde la razón y el análisis de la realidad. Un dogma ideológico que trata de controlar las ideas y la opinión para mantenerse en el poder.

El testimonio de la escritora narra el acto y todo el ambiente policial, la desconfianza, el miedo al que fueron expuestos  los intelectuales: Heberto Padilla, Belkis Cuza Malé, Manuel Díaz Martínez, César López y Pablo Armando Fernández en los espacios de la UNEAC, Unión de escritores y artistas de Cuba donde se celebró “la autocrítica”. Allí se reunió a un grupo de intelectuales y artistas para que los que eran críticos con los caminos y derivas que tomaba “el proceso” se retractaran y callaran. Una “reunión” para humillar y sembrar el terror y la desconfianza entre los intelectuales y artistas críticos.

Amigos de mis padres, recuerdo aquella época. Los domingos algunas veces íbamos a casa de los escritores Pablo Armando, Díaz Martínez o de la pintora Antonia Eiriz. En la misma época, José Antonio Portuondo, el mismo intelectual que presentó éste acto en la UNEAC,  había oficiado a su vez de juez oficial acusándola públicamente de hacer un arte contra la Revolución. Ésta vez la diatriba fue leída, para sorpresa de Antonia Eiriz, durante la inauguración de una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes donde exponía su cuadro “la Tribuna”. La obra hoy expuesta en el Museo fue confinada a los fondos durante más de veinte años. Portuondo funcionó como uno de los ideólogos escribiendo un célebre texto: “La generación de la esperanza cierta”, en éste artículo como vocero de la Revolución, celebraba las graduaciones de la Escuela Nacional de Arte (ENA) fundada por la Revolución. Portuondo contraponía la nueva generación formada por la Revolución a las generaciones anteriores que conservaban la formación y sobre todo “los desvíos burgueses”. Estableciendo rupturas ideológicas y de clase se trataba de vender “la creación del hombre nuevo”. Ya sabemos que la propaganda política tiene muchos puntos en común con la publicidad.

Éstos fueron actos políticos de represión a los intelectuales y artistas que eran críticos. Un aviso. Sin prensa libre no había discusión posible tras la acusación y el dogma castrista: “Con la revolución todo, contra la revolución nada”, crearon éste ritual sádico para hacerlos sentir culpables. Creo recordar que el acto fue recogido por la revista CASA, editada por Casa de las Américas, pero no estoy segura. Una parte de los artistas y escritores decidió marcharse de Cuba, en aquella época, la salida era algo bastante difícil y una visa a España podía demorar años. Un hecho histórico increíble es la relación con Franco. Cómo Franco hizo alianza con Castro -siendo anticomunista- es la prueba que los totalitarismos y sus caudillos se reconocen, independientemente de las ideologías, los identifica el amor al poder y el desprecio por todo el que no esté de acuerdo con sus ideas. Es posible que, para Franco, Cuba seguía formando parte del territorio mítico de la hispanidad.

La asamblea de la UNEAC fue filmada por el ICAIC para que constara el testimonio. Éstos escritores y artistas pasaron luego años en el ostracismo sin poder publicar un libro y sin poder salir de la isla. El escritor Manuel Díaz Martínez, en 1991 firmó la Carta de los Diez pidiendo reformas y libertades. Se exiló en 1992. Reside actualmente en Canarias. César López y Pablo Armando Fernández residen en La Habana.

©2010 Maite Díaz

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Una respuesta a “Belkis Cuza Malé, la memoria sobre la autocrítica de Padilla

  1. A veces es asi de sencillo, ?verdad?

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