La muerte de Orlando Zapata, las palabras, los periódicos.

Raúl Castro ha declarado que en Cuba no hay presos políticos. En el documental Shoah de Claude Lanzmann, se reconstruyen —con testimonios de nazis y del cuerpo llamado «juifs du travail»— los campos de exterminio. Antes que las cámaras de gas se construyeran,  gaseaban a dos mil judíos diariamente en camiones. Luego eran enterrados en fosas comunes en los bosques. Cuando decidieron borrar las huellas se construyeron los hornos crematorios. El sadismo nazi ordenó a éstos hombres prisioneros desenterrar a los muertos. Los sobrevivientes narran que les llevaron durante el invierno, eran reconocibles aún los rostros de los cuerpos enterrados. Obligados a trabajar con las manos y con palas, los nazis prohibían las conversaciones entre los prisioneros, pero sobre todo la utilización de las palabras: víctima y muerto. Una parte de la tortura psicológica incluía el lenguaje. El silencio y las palabras. Las víctimas eran denominadas como: marionnettes et chiffons (marionetas y trapos). El que transgredía la regla era golpeado o ejecutado.

Orlando Zapata Tamayo murió por defender su estatus de prisionero de conciencia. En rebeldía por defender su historia y no la que querían imponerle y habían concebido para él. La dictadura como tortura psicológica implantó la anulación en el trato del prisionero. Imagino los argumentos y las palabras de los carceleros. Esta humillación es más insoportable que los golpes, la falta de comida o de condiciones mínimas de higiene.

En la prensa cubana oficial, durante medio siglo, no ha existido la figura jurídica del prisionero de conciencia, tampoco del prisionero político. Las llamadas instituciones democráticas cubanas como la Asamblea Nacional no han tenido conocimiento del destino de éstos ciudadanos encarcelados por delitos de opinión. No han exigido investigaciones, informes sobre las cárceles y las condiciones de vida de las personas detenidas por pensar diferente. El mecanismo del poder totalitario y el estado de sitio permanente ha negado a los ciudadanos que viven dentro y fuera de Cuba ésta información. No existen en tanto opositores en el discurso oficial.

Sin periódicos. La desinformación  y el control de la información para los periodistas corresponsales extranjeros han sido las constantes de la propaganda. Los corresponsales son expulsados cuando se atreven a escribir sobre algún tema prohibido. Así, han logrado mantener el silencio y tergiversar la verdad. La impunidad internacional, la legitimidad del estado criminal y del terror ha sido también una labor de los intereses políticos de la prensa.

Una de las grandes frustraciones con la prensa, en tanto exiliada, ha sido la falta de referencias, la falta de memoria. El país fragmentado. No ha habido un periodismo y una prensa fuertes frente a ésta maquinaria propagandística de desinformación. Aún hoy, no encuentro a Cuba en un periódico del exilio. El relato de la nación en el exilio y su relación con la vida política dentro de Cuba no existe, no podemos regresar a unos archivos, lo demuestra en su columna de hoy Arcadi Espada. El prisionero político cubano Pedro Luis Boitel murió en 1972, y su historia no aparece detallada, registrada, salvo por una carta de un exiliado. Diego Medina escribe sobre la muerte  de Boitel en el Chicago Tribune a propósito de unas declaraciones de Angela Davis.

Medio siglo de dictadura ha sido efectivo en parte, por la falta de cohesión y por la aceptación de las reglas de la dictadura y sus estrategias. La voluntad constante de división.  De cierta manera la mezquindad del régimen ha viajado también con el exilio y la emigración. El aislamiento lo ha practicado el totalitarismo dentro de Cuba para dividir a la oposición y durante muchos años un exilio extremo. También se han impuesto silencios y todo ésto ha impedido la posibilidad de reunión, la estructuración de un análisis y un discurso reflexivo, sosegado, preciso e incisivo en la prensa. Ha muerto Orlando Zapata Tamayo y debemos preguntarnos qué más podíamos haber hecho para salvarle a él y a los que siguen prisioneros en la càrceles de la dictadura.

©2010 Maite Díaz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s