Las estaciones

Campos de trigo. Dammartin en Goële.     ©2009 Maite Díaz

Por la mañana las calles frías y el olor de las panaderías. El humo blanco. Blanca la nieve pulida, dorada la harina. Lentos los campos de trigo. Inmensos y humildemente recortados sobre los bosques. Ondulan suavemente, ligeros y efímeros. El hogar. El olor siempre sorprendente de la leña. Reconocerlo viajando lejos. Pedaleamos, voy detrás y tu silueta se pierde en el camino. Vas protegido, la máquina detiene la imagen para no perderte. El laberinto. Colecciono fotogramas y millones de puntos de colores, acumulo folios transparentes y ligeros. Con éstas espigas podría esperar al verano y construir la barca para llegar a Alejandría. Y encontrar entretanto una porción de tierra tan càlida como tus manos. Los rituales, invisibles, diluídos en las venas, en los ríos y en las sonrisas de las venus durmiendo en los museos. Europa. El río azul, un tajo y el espejismo de la altura. Extraviados logramos empedrar. El horizonte y la felicidad corre y crece rápida como la hierba después del invierno. Viajamos cambiando al ritmo del paisaje y cada año regresan los inviernos largos y tranquilos. Las primaveras bulliciosas de pájaros y su sonido alegremente eterno. Los veranos regresamos para recuperar aquella tierra que se aleja y flota a la deriva. Beber hasta saciar la sed y seguir tejiendo con los días un abrigo donde esperar la luz inquieta del verano.

©2010 Maite Díaz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s