La Caída del Muro de Gdansk a Berlín

1989

en La Habana, el año de la Caída del Muro podría resumirse como un año de mayor represión o el año de un recrudecimiento del terror de Estado. Recibía información y prensa española con regularidad, pero aquel año estuvo marcado desde el verano por el caso Ochoa, los fusilamientos de altos dirigentes militares como una advertencia del poder. Habíamos visto a un Fidel Castro descompuesto en la televisión pidiendo paredón para los que habían sido sus hombres de confianza, militares leales en todas sus campañas y misiones. Es posible la inteligencia cubana estuviera al tanto de las divisiones y las tendencias reformistas de los partidos comunistas y de todo lo que se fraguaba en el Este de Europa. La actividad de los partidos comunistas que apostaban por cambiar la correlación de fuerzas y derribar el Muro, no sólo el Muro de Berlín -que seguía siendo el símbolo de la guerra fría-  sino todos los muros y alambradas levantados a lo largo de los países del Este y que los mantenían bajo la represión comunista, divididos y aislados de Europa, convertidos por la fuerza y la presencia de tropas militares soviéticas en uno de los bloques de la guerra fría. Recuerdo la noticia de la ejecución de Ceaucescu y su mujer, corriendo como la pólvora de boca en boca, pero no vimos imàgenes, aquellas imàgenes de un mitín en la Plaza de la Revolución rumana que degeneró y acabó en juicio sumario y ejecución nos fueron escamoteadas, como las imàgenes de los alemanes del Este cruzando por centenas la frontera con Austria en el caluroso verano de 1989.

En esa época, también se prohibieron en La Habana las revistas y periódicos rusos como Novedades de Moscú donde leíamos con atención las noticias sobre la perestroika. Y hasta la revista científica Sputnik se convirtió en una publicación subversiva. Gorbachov recibió las críticas desde “el oràculo del Caribe” a sus políticas de apertura y reformas. Pero la transparencia de Gorbachov, su sinceridad y valentía, su compromiso con las ideas de libertad y democracia lo han convertido en el símbolo del fin de un período sombrío de la historia europea.

Guardo el recuerdo nítido, en Madrid, del anuncio del fin de la URSS. El imperio soviético -inexistente por fin- arriando la bandera roja en el Kremlin.

©2009 Maite Díaz

He dejado los enlaces a diferentes artículos sobre la Caída del Muro y el fin del bloque comunista del Este. Un acto ciudadano que debemos hacer los que hemos vivido “el experimento”, es firmar la Declaración de Praga, la carta de denuncia de la represión comunista.

• La Caída del Muro (1989-2009) El Muro y el Periodismo. Dos artículos de Arcadi Espada

• La Caída del Muro de Berlín y Gorbachov

La Caída del Muro (I) Gorbachov y la URSS

• La Caída del Muro (II) Polonia y el sindicato Solidaridad

• La Caída del Muro (III) Hungría, la frontera de la libertad

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