Homenaje a los héroes y veteranos del desembarco de Normandía

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Estaba anunciada lluvia para hoy en las costas normandas, sin embargo, el día amaneció despejado, soleado y el mar en calma. La vista aérea del cementerio americano de Colleville-sur-mer es de una belleza silenciosa. En un prado, orientadas hacia el oeste, hacia América, se organizan los alineamientos de las 9387 cruces blancas, estampadas con los nombres y la estrella de David. Unos árboles delimitan el espacio que continúa sobre las amplias dunas cubiertas de hierba en la playa de Omaha Beach. Hace 65 años, la madrugada del 6 de junio de 1944, las aguas de La Mancha eran grises y turbulentas y el viento soplaba con fuerza. Eisenhower había despedido a las tropas que debían  realizar el desembarco y se había echado a llorar con la seguridad de que los enviaba a la muerte. Les deseó buena suerte y en silencio partieron las divisiones de aviadores, paracaidistas, marinos, soldados que venían de los lugares más recónditos de los Estados Unidos, de Inglaterra y también desde Canadá, enrolados éstos últimos como voluntarios y en su mayoría de origen anglosajón pues los canadienses franceses eran fundamentalmente pétanistes.

El desembarco comenzó a las seis y media de la mañana. Muchos de los jóvenes americanos eran hijos o nietos de soldados que habían cruzado treinta años antes el Atlántico y combatido en la guerra del catorce. A causa de las mareas y el mal tiempo, al caer heridos se ahogaron, abatidos por la metralla de los alemanes que eran 50,000 soldados desplegados a lo largo de los 80 km del muro del Atlántico. Una sucesión de bunkers y terrenos minados.

Cayeron por centenas en una tierra que no llegaron a conocer. Los relatos de los veteranos son escenas de irrealidad. El ruido ensordecedor de las ametralladoras, la aviación, el frío, la explosión de las minas y las decenas de cuerpos jóvenes sobre la arena. Hoy el más joven de los veteranos tiene 85 años.

La batalla de Normandía fue decisiva en la liberación de Europa y duró hasta el 29 de agosto de 1944 cobrándose 38,000 vidas.

fotocementgivernyFoto de los siete aviadores ingleses fallecidos durante la Batalla de Normandía en el verano de 1944   ©2009 Maite Díaz

Hace unas semanas visité Giverny. En la calle central, está la casa-atelier del pintor Claude Monet y el Museo americano. En el pequeño cementerio donde descansa Monet, a pocos metros de su tumba, han levantado un monumento con los restos de un aspa de un avión inglés que cayó incendiado en las cercanías del pueblo. Los siete aviadores de la fuerza aérea británica murieron y una tumba sencilla reúne sus nombres. Alguien, seguramente un familiar, dejó sobre la lápida una foto plastificada en la que se reúne el equipo de aviadores. Para evitar que el viento la extravíe, una acumulación de gravilla y piedras de diferentes tamaños rodean la imagen. Tres banderas inglesas, y sobre la piedra grabada,  monedas y piedras como ofrendas y una corona de amapolas, la flor símbolo de los caídos.

Normandía es hoy una tierra apacible, verde, cubierta de granjas en las que pastan vacas a las que la luminosidad tenue del sol del verano rodea de una luz dorada. Por las carreteras amarillas de colza, se suceden preciosos pueblos de piedra caliza, muros construidos con colombages y tejados rojos. Nada recuerda la destruccción ni el fragor del combate. Hoy se han reunido los presidentes y primeros ministros de los países aliados. Todos han recordado a los caídos. Los discursos han contado el coraje, el valor, la entrega de la vida de éstos jóvenes por la libertad y por la justicia. El sueño eterno a orillas de una playa que no pudieron disfrutar, lejos de sus seres queridos.

Antes de comenzar la ceremonia con sus rituales rígidos, sus veintiún disparos de salva; para animar la espera, la orquesta militar americana entonaba piezas de jazz, swings de los años cuarenta. Aquellas melodías que todos asociamos a la libertad del París liberado. Algún veterano se levanta y danza como en cámara lenta, con una felicidad como si tuviera veinte años, como si la alegría de la vida fuera el mejor homenaje y, todavía agradeciera a su buena suerte, al azar, la vida.

©2009 Maite Díaz

Fotografía del Desembarco de Normandía

www.warhistory1944.co.uk/ omaha_beach.html

10 Respuestas a “Homenaje a los héroes y veteranos del desembarco de Normandía

  1. adrian hernandez ibarra

    honra a todos a quellos hombres que dieron su vida en aras de la libertad para todos los seres humanos de esta tierra

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  2. Pingback: Francia. De paseo por Bretagne, le mont Saint Michel « Fragmentos – Diarios

  3. Hola, acabo de escribir mi pequeño homenaje personal a un puñado de soldados de la 101 caídos en Normandía.

    Si tienes un rato me encantaría saber tu opinión, es mi segundo post. Gracias mil

    Juan
    http://milawrence.wordpress.com/2011/03/21/dieciocho-hombres-de-la-101/

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  4. Hola Maite, muchas gracias por su tiempo!!

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  5. siempre he estado interesado por el dia 6 de junio de 1944 (observar mi E-mail). No hay un solo día que no recuerde aquello, es como si hubiese estado allí. Me gustaría saber si todavia queda algún soldado de aquel día sobre todo de la 101 (yo fui paracaidista) o del 116 ó 16 regimiento que desembarcó en dog green, me gustaría sentir su mano para saludarlo y decirle a los ojos… gracias y … lo siento.

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  6. Hola Agustín:

    En el 2009 estuvieron en la celebración en Normandía algunos supervivientes del desembarco ya muy mayores. Estuve en Omaha Beach hace unos meses y el sitio es impresionante, el memorial y los miles de cruces donde descansan; lo más emocionante es llegar hasta allí y ver la topografía, los bunkers alemanes, la posición en altura y la playa inmensa en marea baja para imaginar a lo que se enfrentaron aquellos jóvenes.
    Vale la pena hacer el viaje. La foto en éste post es una tumba de aviadores ingleses en el pueblo de Giverny. Saludos.

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  7. Edgardo Quinteros

    soy edgardo de Argentina me gustaria estar en ese lugar lleno de Gloria

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