CUBA: Raúl Castro restructura su equipo de gobierno

Los anunciados « cambios » de Raúl Castro, hace un año al tomar posesión de la dirección política de Cuba han comenzado ayer en La Habana. Por fin, después de un año de ejercicio del poder y tras posponer las primeras medidas, sorpresivamente, Raúl Castro ha fusionado ministerios y quitado de sus funciones a dos « cuadros » relacionados directamente con el equipo de Fidel Castro.

En palacio las cosas van despacio, veinte años después de « la crisis económica cubana » que comenzó con la perestroika de Gorbachov en la Unión Soviética, y la eliminación de la subvención soviética que mantenía los pilares de la revolución: «  la educación y la sanidad gratuita para todos »; ahora, Raúl Castro en el poder decide cambiar el modelo « burocràtico » de dirección política y económica heredado de la Unión Soviética.

En el ejercicio del poder en las sociedades totalitarias, el sentido de « el tiempo » se estructura a partir de dos velocidades, la de los cambios de la casta en el poder, en la que ocurren « sucesos » imprevisibles, accidentes, estrategias y, la del pueblo llano en su recorrido lineal, en el que las aceleraciones pueden resultar imperceptibles durante medio siglo de gobierno de un partido político único que ha destruído económicamente el país y desmantelado las instituciones de la sociedad civil, politizando y militarizando todos los sectores sociales y productivos. Esta situación asfixiante políticamente, ha generado fugas masivas en sucesivas oleadas de emigración màs o menos organizadas en fechas coincidentes con períodos de graves crisis : Camarioca 1960, Mariel 1980, Maleconazo 1994, y entre medias, entre 1990-1991, apertura para que artistas e intelectuales incómodos para el régimen emigraran de manera permanente o fijando su residencia en el exterior, conformando un nuevo exilio e instrumentando el chantaje de la posibilidad de mantener « lazos » con Cuba a cambio de una despolitización.

Actualmente, aproximadamete el 10 % de la población cubana conforma un exilio màs o menos comprometido con la causa de la libertad y la democracia en Cuba, exigiendo una amnistía inmediata a los prisioneros políticos, el fin del embargo norteamericano, la libertad de viajar a la isla y poder ayudar financieramente a su familia en medio de una crisis económica que el país y sus ciudadanos arrastran gracias a la ineficacia y a la corrupción de un aparato diseñado al mejor estilo estalinista que no asume responsabilidades políticas derivadas de su mala gestión. Los cubanos han perdido el sentido de la eficacia de las instituciones civiles en la administración de las políticas económicas y sociales. Los cambios de ministros, las fusiones, las decide « el buró político del Partido Comunista » en desarticulación total de la realidad cotidiana infernal que rige la vida de los cubanos.

Todos aseguran que el freno a las « reformas » es Fidel Castro. Raúl Castro acumula el mito de la « eficacia pragmàtica », un militar acostumbrado al ordeno y mando que ha estructurado una industria militar turística « eficiente ». Esta estructura ha generado unos ghettos turísticos administrados por empresas mixtas con capital extranjero, fundamentalmente español y francés en la parte oriental del país. Los cambios efectuados refuerzan el poder militar en la estructura totalitaria de gobierno, creando cargos « ejecutores » supeditados a Raúl Castro directamente, bajo la jerarquía estructural militar e ideológica del partido comunista.

Es posible Raúl Castro decida realizar una apertura controlada a la vietnamita o a la china en la que, el poder político, se mantiene en manos del partido comunista generando una nueva clase de empresarios comunistas millonarios que aprovechan la situación política para explotar a una población reprimida, cansada y necesitada del màs mínimo alivio a sus innumerables carencias materiales. Los verdaderos cambios en Cuba que Raúl Castro debería intentar son tratar de reconciliar y reestruturar una sociedad desestructurada, en la que las familias se dividen a ambos lados de todas las costas posibles de una utopía que ha sembrado la desconfianza y la desesperanza de los cubanos dentro y fuera de su radio de poder.

Raúl Castro debía dejar el poder tras tomar las medidas políticas necesarias para la llegada de la democracia en Cuba: La amnistía de los presos políticos y periodistas independientes, la liberalización de los medios y de la prensa, la verdadera transparencia informativa de un periodismo como control de las estructuras de poder, y la legalización de los partidos y asociaciones políticas asediadas y condenadas a la acción clandestina e ilegal. En sus manos està preparar el terreno para la verdadera democracia, para la llegada de la prosperidad, el desarrollo de la creatividad empresarial cubana, abriendo la inversión a los ciudadanos cubanos en la isla y en el exterior y permitir por fin que la vida fluya.

La ingenuidad política no es posible, Raúl Castro en un año ha estructurado una estrategia  en lo que a política exterior se refiere para lograr legitimidad en el desempeño de sus funciones y sobre todo inversiones y créditos necesarios a su supervivencia. Las visitas de varios presidentes latinoamericanos, sus viajes a Rusia y África han sido operaciones de marketing político internacional con vistas a preparar ésta nueva etapa que, a fuerzas de absurdo y perversión política de un ejercicio de 50 años de poder, necesita apoyo internacional. Los Estados Unidos no desean un país “inestable” a 200 km susceptible de generar hacia la Florida un flujo de miles de exiliados en avalancha y tiempo record, las experiencias del Mariel de 1980 no se han olvidado y después de casi 30 años es màs productiva la imagen de balneario tranquilo que ofrece la Florida.

Los cambios no son posibles militarizando aún màs las estructuras, « la democracia » con tanques y “marcando el paso” traerà la represión y su respuesta popular màs tarde o màs temprano y, quizàs, en éste excesivo deseo de control y en un cambio de la política norteamericana hacia Cuba, resida el detonante para el cambio necesario y final.

© 2009 Maite Díaz

Para actualizarse sobre CUBA y el tema de la reorganización del gobierno de Raúl Castro visite el sitio de información sobre Cuba PENÚLTIMOS DÍAS

Cuba: Moratinos, Raúl Castro y las promesas de cambio

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5 Respuestas a “CUBA: Raúl Castro restructura su equipo de gobierno

  1. 100 % contigo. Excelente análisis. De Viet Names y Chinas nada!….Eso es lo más peligroso que nos pueda pasar si los gringos se transan (petroleo ummhh..).
    ese debe ser el centro de nuestras denuncias.

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  2. Así mismo Cuco, pero desgraciadamente a Raúl Castro se la ha estado legitimando, con el beneplàcito de Europa y los Estados Unidos, la política se decide en las altas esferas, y los derechos humanos, los presos políticos, la disidencia no interesan a nadie, ningún presidente latinoamericano se ha reunido con ellos ni ha pedido en favor de una amnistía, por eso hay que manifestarse porque no escuchan a nadie que no sea del gobierno.
    Sin dinero no se puede hacer política, Martha Beatriz Roque lo ha dicho, la disidencia vive perseguida, ilegal y sin recursos, no hay nada que ofrecer, y la política es así, para negociar hay que tener con qué, es triste y frustrante la situación política.

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  3. Siempre se puede hacer alguito, no creas….Imaginación, mucha imaginación! Cuantos individuos, con una mano alante y otra detrás se han levantado y erguido por sobre los aventajados. Ejemplos sobran. Nunca hay que perder la fé en el ser humano, que vale más que todo el oro del mundo.

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  4. Pingback: Cuba. Moratinos, Raúl Castro y las promesas de cambio « Fragmentos – Diarios

  5. El mundo romano se dividía en grupos sociales separados por la riqueza, los derechos y el prestigio.

    El núcleo y columna vertebral de la sociedad romana era la familia y la gens cuyos miembros estaban unidos por lazos de sangre y por vínculos políticos y religiosos.

    Los ciudadanos eran la base de Roma. De él estaban excluidos los extranjeros y los esclavos pero ¿Qué significaba ser ciudadano y ¿quiénes eran ciudadanos?

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