La vida y la muerte

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Somiedo, Asturias, España                                                         ©2008 Maite Díaz

Leo sobre la polémica muerte de la Sra Englano en Italia. El aborto y la eutanasia, los dos métodos médicos, son dos maneras de administrar la muerte. La primera a la vida que comienza por razones que pueden ser muy diversas y, la segunda, en general, por un ciclo de vida terminado y que se mantiene por vías artificiales provocando sufrimiento a la persona enferma y a su entorno familiar o, como en el caso de la Sra Englano, por un accidente que la priva de sus funciones vitales, de su conciencia y de la libertad de ejercer la responsabilidad del fin de su vida.

En ambos casos la responsabilidad de la muerte recae en segundas personas. Los padres. Como dice Fernando Savater, un embrión tiene latente la capacidad simbólica que harà conciente después de meses de gestación. El embrión no es que no sea humano es que se encuentra en un proceso, la hipocresía es decir que cuenta como ser humano a partir del nacimiento y de su reconocimiento jurídico y legal. Las atribuciones del poder en relación a la libertad individual han impedido que La Sra Englano, que tampoco era conciente después de 17 años en coma, pudiera interrumpir su vida.

Hasta aquí la decisión es la misma, salvo que en un caso se decide interrumpir la vida artificialmente a quien podría vivir (el aborto) y en el otro se deja que la naturaleza, el organismo y sus funciones decida el fin, o se ayuda a la persona enferma a terminar con el sufrimiento. Si los milagros existieran, entonces, después de 17 años debía haberse operado la intervención divina y, devolver la conciencia y las funciones vitales a la Sra Englano, no sucedió. La religión es evidente que no tiene poder de perpetuar la vida, ni de detener la muerte.

Es un problema moral, una decisión de responsabilidad y de libertad individual la que se plantea. La regulación legal debe controlar la superioridad desde la que decidimos por los otros y, sobre todo, enjuiciamos las decisiones de los otros, que no es màs que un respeto o una falta de respeto a la libertad individual.

En ambos casos es un problema moral decidir la muerte de alguien, sea un embrión o un ser humano en fin de ciclo vital, inconcientes en ambos casos. Creo que la selección natural nos ha hecho llegar hasta donde hemos llegado. Actualmente nos tomamos el derecho de decidir y manipular el tiempo, entramos en un concepto de duración con respecto a la vida, es que podrà vivir tres semanas (el embrión), o tres meses, es que podrà nacer o decidiremos que no, porque trae problemas físicos o, deficiencias mentales y creo, que la elección de traer hijos sanos, es tan moralmente vàlida como la de decidir no abortar, es una decisión individual. En el caso de la Sra Englano pues lo mismo, deciden que asistida vivirà tres meses, tres años o, indefinidamente conectada a sus sondas esperando un «regreso» o, deciden que el ciclo vital se encargue sin intervención mèdica y mecànica. Hace unos años cuando un parto se complicaba, el médico preguntaba al padre a quién salvar, si a la madre o al hijo que llegaba, y éramos católicos todos mayoritariamente en Occidente, la muerte, la elección, no la decidía la medicina, ni dios, ni las leyes, la decidía un padre de familia, con todas las atenuantes y manipulaciones que podrían implicarse en su decisión.

La sociedad ha avanzado, las mujeres y la revolución sexual han permitido la utilización de anticonceptivos, la posibilidad de planificar los hijos, la vida, en éste caso. Es la responsabilidad de la mujer en última instancia el nacimiento, llevar la vida a término. Es aquí donde aparece la libertad individual y la responsabilidad de decidir. Tener conciencia de la vida como proceso evolutivo, sería moralmente saludable para ser màs responsable ejerciendo la libertad individual.

Como todo avance científico, las investigaciones genéticas estàn confrontadas a la manipulación a favor de la vida o de la muerte. Quizàs lo màs optimista sería especular, pensar que los tests para detectar la trisomie 21, el síndrome de down, podràn ademàs llevar a la terapia genética embrionaria y reparar ese cromosoma en exceso que genera las deficiencias; en lugar de pensar sólo en el mal, en la posibilidad, cierta, que los partidarios de las teorías racistas se dediquen a clonar la especie humana y a manipular su diversidad. En todos los casos, es la libertad o la ausencia de ésta, los mecanismos de la democracia y, la responsabilidad individual los que median y manipulan los métodos científicos, el ciclo de la vida y la muerte. El Estado de Derecho debe proteger a los seres humanos de sí mismos y de las derivas políticas que los avances científicos podrían potenciar como negativas al desarrollo de la biodiversidad del mundo. Biodiversidad que ha sido la expresión de la libertad natural que no està regida por leyes jurídicas y que se estructura en los desplazamientos, en los encuentros, en los intercambios, las mutaciones, las transformaciones y en « la creación » que potencian. “Probablemente Dios no existe” o ¿serà que Dios navega en cada célula, en cada bacteria y en cada ínfima partícula de polvo?

© 2009 Maite Díaz

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2 Respuestas a “La vida y la muerte

  1. Para un ser humano que piensa siempre hay más preguntas que contestas. Y siempre será así. Para aprender es necesario mantenerse tranquilo —escuchando los pensamientos del polvo.

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  2. la vida y la muerte solo lo decide DIOS, Y NADIE MAS.

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