El Che, el mito en las calles de Paris

chemagenta

Paris, Boulevard Magenta, 1ro de enero del 2009      ©2009 Maite Díaz

LA HABANA-PARIS CINCUENTA  AÑOS DESPUÉS

Primero de enero del 2009, cincuenta años después, en Europa, la imagen de la Revolución Cubana convertida en mito, en icono de la izquierda, empapela con grandes affiches las paradas de los autobuses próximas a la Place de la République. Estoy en Paris y la mañana comienza con un  paseo por el Boulevard Magenta, es muy temprano y hace frío, la humedad crea un velo apenas perceptible y las calles desiertas, el silencio me devuelve la imagen en simulacro del Che Benicio del Toro, fusil en mano, parapetado y custodiado por una cubana con boina y rifle en las manos.

Pienso en la última crónica que leí de Cabrera Infante sobre la revolución en Penúltimos Días, las manifestaciones, el gentío, las mujeres hermosas sumàndose al fenómeno de masas, algo vital llevado por la sensualidad de sus descripciones, veo las fotos de LIFE de Camilo Cienfuegos en blanco y negro de esos primeros días, sin embargo, frente a mí,  cincuenta años después de la fecha, en Paris, se reproduce una imagen edulcorada, una puesta en escena de lo que debió ser la explosión popular, la huelga general, la llegada del ejército guerrillero, todo esto convertido en una imagen de propaganda, pasada por los filtros dorados del cine, el guerrillero como hombre de acción en primer plano y con un fondo que parece una explosión urbana pintada por Canaletto, esos cielos dorados, quizàs algo renacentista por el manierismo de la estetización de la violencia del mito de la revolución y del hombre de acción, una atmósfera como de un sagrado corazón violento.

Al lado un carroussel, Elisa sube a un caballo y da vueltas, feliz, Teresa, cubana también, con el mismo asombro, pero sin decirnos nada, hace fotos de la imagen que nos vincula a una historia que aunque no vivimos con edad suficiente, o no habíamos nacido, aquel 1ro de enero de 1959 nos ha marcado la existencia, la violencia revolucionaria, lzs concentraciones, las armas, los uniformes, el ejército, las milicias, la preparación militar obligatoria de las mujeres, las organizaciones de masas, los comités de defensa, la juventud comunista, las asambleas, las botas, las boinas, patria o muerte, socialismo o muerte, los pioneros obligatorios, el Che, seremos como el Che, seremos como él, « asmàticos todos », angustiados por la asfixia, peregrinos, aventureros, desclasados, desnaturalizados, descentrados por una utopía en la que creyeron nuestros padres. Nuestro bautizo fue su imagen y conocer la historia de memoria del « elegido », el que eligieron por nosotros. Disparo con mi Nikon varias veces y nos vamos.

Por la calle Lancry subimos buscando el Canal San Martin, hay un restaurante griego, una papelería excelente pero està todo cerrado, el barrio ha ido transformàndose, encuentras boutiques simpàticas, algunas con el sabor de las hermosas tiendas del Marais. Llegamos al canal, la fabulosa librería de gràfica y diseño Artazar està cerrada, parece la fachada marinera de las aduanas de un puerto creativo. Subimos para ver las vidrieras de Antoine et Lili, rosa, verde, amarillo, un fragmento un tanto nórdico gracias al colorido estridente de las fachadas. El Canal es como un espejo de agua mansa, parece que va a desbordarse, Elisa juega con las palomas y encuentra a una que cojea, ha perdido el apoyo triangular y su pata es como la de un pirata. Desde los puentes, el canal es un curso tranquilo con  àrboles a cada lado, las esclusas armonizan la diferencia de metros y las paredes resuenan con el agua que cae, verde de musgo las compuertas son como los portones de una fortaleza.

Los àrboles de navidad envueltos esperan la recogida en los bordes de las aceras, la fiesta ritual del fin de año ha terminado, nos esperan los amigos, los restos del pavo relleno de noche vieja, turrón en el corazón, los vinos, compro dos baguettes calientes, quesos y continuamos conversando con Juan Luis, María y Jorge de América Latina, del homenaje a César Vallejo que España no ha hecho, habiendo dejado el poeta peruano un hermoso libro dedicado a la guerra civil española y conversando pienso en la velocidad y en la violencia con que hemos vivido las últimas generaciones, pero sobre todo a la velocidad  que se desarticuló el mito. 

©2008 Maite Díaz

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