De paseo por el Marais…


Rue Rivoli Jacques Prévert, Rue Vieille du Temple Les philosophes. Paris 1 de noviembre 2008

Prévert en la rue Rivoli, un gran retrato flota sobre el muro; a su lado la cabeza de una mujer como una luna, la noche alrededor de los dos, ella duerme, él, despierto en la rive droîte hace un clin d’œil a los paseantes.Entramos en el Marais, las calles movidas, los bares ruidosos vamos buscando les Vergers de l’art, la galería donde expone Pepe Franco. Llegamos, no lejos del Museo Picasso, una pequeña calle de galerías iluminadas y silenciosas. Al fondo del espacio el Aduanero Rousseau y Pepe Franco intercambian sus visiones en la misma tela, llego con los ojos de Jacques Prévert y descubro hombres que se piensan lagartos o pàjaros. La pintura fina dibuja con levedad y rapidez una narración de texturas que describen las aventuras de la selva. Barroquismo, exhuberancia, humedades, una idea de América.
Salimos del espacio monacal de la galería a la calle. El barrio del Marais guarda las proporciones de un village en medio de la gran ciudad monumental y fastuosa. Cae la noche ràpida, la noche en otoño nos cubre temprano, el ambiente en los bares es de sábado, terrazas repletas a tope, los camareros con sus grandes delantales blancos casi hasta el suelo. Caminamos para disfrutar de las boutiques, las vitrinas, las chocolaterías, las heladerías design de colores acidulados, graficamente hermosas, bordes suaves y redondeados.
La librería en la antigua tienda atelier de sombreros para femmes conserva sus viejos rótulos nostálgicos, quizà quisiera convencernos que un libro nos mantiene cubiertos, nos protege. Sopla un viento marino, el Sena corre y respira y su humedad invade las callejuelas, pienso en Atget, en su escritura precisa. Las luces doradas se difuminan como pequeños soles en la rue de Rosiéres. Nos sentamos Chez Hanna un pequeño restaurante hebreo, todo se mueve, unas catorce mesas promiscuas, pero encantadoras, en las que se mezclan los abrigos, las conversaciones, las lenguas, el humus cremoso y fino, el aceite de oliva y el pan pita caliente, fallafel y todas las ensaladas frescas, la col lombarda, las berenjenas asadas, dulces, bebemos vino tinto de los viñedos del Carmelo y se sientan todos hoy, a nuestra mesa.

Maite Díaz

©2008 Texto y fotografías Maite Díaz González

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5 Respuestas a “De paseo por el Marais…

  1. Gracias Maite, me rememoras cosas. Por cierto, recuerdo que en el restaurant “Les Philosophes”, hasta hace unos 8 o 10 años, tenian un inmenso cuadro de mi amigo y amigo de muchos, Jorge Camacho. Es curioso, un buen dia no lo vi mas. Creo que habian cambiado de propietario.

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  2. Saludos Castromori, es posible, el Marais cambia mucho, me gust pasear porque siempre hay nuevas cosas que ver, y los espacios cambian de dueño y de destino, así donde ponían piercings ahora venden helados…debe ser difícil haber vivido en Paris y adaptarse a Almería aunque todos los sitios tienen su encanto.

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  3. No, sinceramente no me es dificil adaptarme a cualquier lugar. Dejé Paris por asfixia, en Almeria respiro mejor. No tengo nostalgia pues la visito con frecuencia y asi me va de “merveille”. Son recuerdos, nada mas.

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  4. ¿Por qué no me llamaste?

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  5. Para la próxima Zoé, seguro te llamo, saludos

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