Memorias de mi padre. (I)

José Antonio Díaz Peláez.

MEMORIAS DE MI PADRE.(I)

Herreros y alquimistas

 Llegamos a la orilla de la playa y le pregunté… y todo esto es el mar?, sí, ésta inmensidad es el mar. A los tres años mis padres me propusieron elegir. Ir al círculo infantil, o si prefería quedarme en casa, la elección estaba clara. Entre los tres y los cinco años pasé las horas con mi padre. La educación fue la independencia y la libertad, todo se consultaba aunque luego nuestras elecciones no fueran decisiones. No tuvimos televisión. En casa, mi hermana Lola y yo teníamos una colección increíble de la revista LIFE, unos 10 números temàticos, encuadernados con tapa dura y la imagen cubriendo la portada. Los temas eran las aves, encontrabas en sus pàginas los gràficos dibujados sobre el planisferio de los circuitos màs importantes de las aves migratorias, el mar y la diversidad de la vida, del plancton a las ballenas o los grabados europeos del siglo XVI de grandes pulpos abrazando las embarcaciones, otro era sobre la evolución, Darwin, los genes, los cromosomas y una foto del mar en portada de dos cangrejos saliendo de un acantilado, un monogràfico dedicado a Francia, -la France- en el que aparecía Picasso, seductor, con el torso desnudo, bronceado y con un clavel rojo en la oreja. Mi padre nos decía: -éste, es el santo patrón de ésta casa. Nuestra habitación la tapizaron de mapas por los que viajàbamos y descubríamos el mundo. Así, dibujando líneas con mis dedos descubrí a Marco Polo, Cristóbal Colón, Magallanes. Luego, las ciudades, New York, Montreal, Paris, Madrid, Barcelona, Roma, jugàbamos a las capitales, a saberlas y situarlas en el mapa. Su taller ocupaba las dos grandes habitaciones a la izquierda, a la entrada de la casa y en el patio al fondo estaba la fragua, los balones de oxígeno y acetileno, las varillas de soldar, las caretas, gafas de protección. Me sentaba bajo la higuera a verlo trabajar y le ayudaba moviendo la manivela para avivar las brasas de los carbones encendidos, los hierros enrojecían y crepitaban, luego, a golpes  iba dibujando formas en el aire.

Siguiéndole en la playa, comencé a coleccionar piedras, una piedra en la mano es un abrazo. Jugàbamos en la playa a los detectives y coleccionistas. Buscàbamos tesoros que luego discutíamos, observàndole trabajar comencé a engarzar piedras y me animó a realizar mis primeras esculturas; luego llegaban a casa Tomàs Oliva, Jesus de Armas, Fayad Jamis, y él, sonriente les mostraba la producción. Entrar a su taller era una aventura, un caos creativo. En grandes botes de aceituna, de cristal transparente, guardaba clavos, tuercas, piezas metàlicas. Era un mundo de materias, texturas, colores, olores, herramientas. Había encontrado unas vértebras de vaca y aquellos fragmentos de huesos se extendían sobre la mesa de trabajo. Utilizando pinceles, trozos de madera y tinta china realizó una serie de dibujos inquietantes en los que los fragmentos se transformaban en personajes ocupando el espacio.

En ésta época comenzaron los insectos, muchas piezas fueron destruídas, se conserva La Hormiga en el Museo de Bellas Artes de La Habana. Eran piezas algunas muy abstractas y pop a la vez, eran grandes bichos resueltos con chapas de desguaces de barcos, que utilizaba con sus costuras, remaches y que luego pintaba en tonos complementarios. Los viajes con la revista LIFE y sus magníficas fotografías eran fuente de inspiración para mi padre. Todo el mundo infinitamente pequeño, orgànico, invisible, le fascinaba, decía que la abstracción era realismo invisible a los ojos.

En el patio de casa jugàbamos a poner azúcar, trozos de pan y a desviar los caminos a las hormigas. Sobre La Hormiga cargando la hoja, recuerdo haberle escuchado la reflexión sobre la fuerza, cómo éste pequeño insecto soporta disciplinadamente cargas que triplican su peso y en comparación, es màs fuerte que el hombre.

El mar, la playa, son elementos importantes en su vida y su obra. Él repetía el viejo proverbio: «Obras son amores y no buenas razones» y también decía que sus mejores esculturas eran sus hijas. Su vida la construyeron sus viajes y sus libros. Entre las rocas de Boca de Jaruco, andando con mi madre, encontró una pieza de madera «hexagonal», dos planchas montadas, clavadas, una sobre otra, un emblema, una heràldica, un espejo de palabras. Aquella pieza fue elegida, la guardó antes de marchar a New York y la conservó hasta su muerte. Un fragmento de una nave, una pieza resumen del naufragio, dos planchas clavadas, lavadas por el mar, mostrando las cicatrices del sol sobre la piel.

© 2008, Maite Díaz

Anuncios

10 Respuestas a “Memorias de mi padre. (I)

  1. Muy conmovedor y lírico. Nos permite conocer más al artista y al hombre a través de “una de sus mejores esculturas”.

    Me gusta

  2. Uno de los más bellos post que he leído en mucho tiempo, y el 15 de octubre cumplo 3 años de blgger. Gracias, magnífico

    Me gusta

  3. Gracias a tí, querida Zoé.

    Me gusta

  4. Querida Maite, he disfrutado mucho leyendo estas memorias, y ¡la foto! Gracias por este regalo, continúa. Un beso grande.

    Me gusta

  5. Querida Claudia,

    me he acordado de ustedes escribiendo,un abrazo y un beso…gracias.

    Me gusta

  6. Bello. El texto, la foto.

    Gracias.

    Me gusta

  7. Muy hermoso este texto, Maité. Cuántas memorias dormidas has despertado en mí. De pronto veo al ¨Gallego Peláez¨, como lo llamábamos en la UNEAC. Más vivo que nunca ahora ante mis ojos, en esa estupenda foto. Y recuerdo sus esculturas de madera, como cajitas para guardar secretos, empotradas las unas en las otras. O así se me presentan ahora. Pulidas, brillando con luz propia, como todo lo que hacía tu padre.
    Murió estando yo fuera de la Isla, pero dificil no recordarlo vital y sonriente, junto a las mesas de ajedrez. Un artista y un hombre excelentes.

    Te felicito por tu blog. De gran calidad artística y humana. Te deseo lo mejor.

    Con bendiciones,

    Belkis
    http://www.belkiscuzamale.blogspot.com
    http://www.lacasaazulcubana.blogspot.com

    Me gusta

  8. Querida Belkis,

    gracias por tu mensaje, yo te recuerdo también, y a Heberto, y a tu hijo pequeño que veo ha crecido y es todo un empresario. Un abrazo, y muchas cosas buenas para tí que tanto mereces.

    Me gusta

  9. Menendez-Conde Ernesto

    He disfrutado muchisimo tu escrito. Lo he leido en un par de ocasiones. Comparto la opinion de Zoe. Este es uno de los post mas bellos que he leido. Muy conmovedor.
    Saludos.

    Me gusta

  10. Pingback: Resumen de noticias | Fragmentos – Diarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s