El domingo de paseo por París nos acercamos a la mítica Plaza de la Concordia donde se reunían los franceses para escuchar a Nicolas Sarkozy. Nos llevó hasta allí la curiosidad de ver un meeting en éste sitio histórico, punto neurálgico de la historia y la vida política francesa en los últimos doscientos años. La Asamblea nacional está del otro lado del río y el puente que nos conduce a ella fue construído con parte de las piedras de la fortaleza y prisión de la Bastilla que desapareció de la ciudad después de la Revolución. El conjunto tiene la armonía y la gravedad de la arquitectura neoclásica, la fluidez y la elegante simetría de los ejes que unen el museo del Louvre con el contemporáneo barrio de la Défense. La tarde ensombrecida anunciaba tormenta, los nubarrones grises como un fondo barroco de claroscuros recortaban la arquitectura sobria y monumental. La plaza, aunque es amable para pasear pues une los jardines de
las Tullerías con los Campos elíseos, es también teatral en la desmesura de sus espacios y dimensiones. Estaba repleta y resultaba difícil avanzar entre la gente, cerrados unos con otros y en medio de una oleada de banderas parecía una armada atenta en silencio total, solo interrumpido por los aplausos cuando el discurso subía el punto emocional y llegaban entre otros, Molière, Voltaire, Chateaubriand, Victor Hugo, Napoleón para recordar la grandeur de la France y la continuidad de la civilización francesa, así ha comentado el presidente. Escuchando el discurso balanceado entre argumentos históricos y reformas imprescindibles fui buscando con la cámara algunas imágenes que recogieran el ambiente en la plaza mientras pensaba en la historia del lugar hace más de doscientos años y en las genealogías que unen los espacios de la vida política europea através de la historia.
las Tullerías con los Campos elíseos, es también teatral en la desmesura de sus espacios y dimensiones. Estaba repleta y resultaba difícil avanzar entre la gente, cerrados unos con otros y en medio de una oleada de banderas parecía una armada atenta en silencio total, solo interrumpido por los aplausos cuando el discurso subía el punto emocional y llegaban entre otros, Molière, Voltaire, Chateaubriand, Victor Hugo, Napoleón para recordar la grandeur de la France y la continuidad de la civilización francesa, así ha comentado el presidente. Escuchando el discurso balanceado entre argumentos históricos y reformas imprescindibles fui buscando con la cámara algunas imágenes que recogieran el ambiente en la plaza mientras pensaba en la historia del lugar hace más de doscientos años y en las genealogías que unen los espacios de la vida política europea através de la historia.






Blog a Ricardo González Alfonso, escritor
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