María Elena Diardes en su investigación sobre los inicios del cine ha descubierto a una cineasta francesa olvidada por los que escriben la historia. La Historia del Cine en éste caso. Alice Guy.
Por cada mujer talentosa olvidada a cuántos hombres mediocres hemos tenido que leer, o ver colgados -nunca mejor dicho- en las galerías y ocupando las colecciones, los eventos y los museos de arte contemporáneo, esas pompas fúnebres cada vez más políticas, sectarias y partidistas que cambian “de críticos y especialistas” al ritmo de los poderes políticos.
La creación es una consecuencia de la libertad individual y del deseo. Y el deseo se relaciona al sexo y/o sus sublimaciones. Es tan simple la explicación, tan evidentes los prejuicios y cómo se establece la compleja maquinaria que sólo así podemos seguir asombrándonos frente a éstos descubrimientos. En la banalidad cotidiana más simple está la esencia de ésta injusticia.
A la sociedad en su estructura conservadora de roles le ha costado aceptar las capacidades creativas de la mujer más allá de las que la definen naturalmente como hembra en la procreación. Es una cuestión de espacios, como en la poética de Bachelard.



Blog a Ricardo González Alfonso, escritor
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