Archivo de la categoría: Poesía

Manuel Díaz Martínez: “Objetos personales”, poesía completa

Manuel Díaz Martínez, Objetos personales, poesía completaEl próximo día 24 será presentado, en la sede de la Fundación BBVA (Palacio del Marqués de Salamanca, Paseo de Recoletos, 10, Madrid), a las 19:30h, el libro Objetos personales (1961-2011), primera edición de la poesía completa del poeta hispano-cubano Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, Cuba, 1936) es el número 26 en el catálogo de la Biblioteca Sibila-Fundación BBVA de Poesía en Español y está prologado por el poeta y periodista cubano Raúl Rivero. La presentación estará a cargo del poeta y editor sevillano Francisco José Cruz, director de la revista Palimpsesto. Díaz Martínez ofrecerá una lectura de poemas. Es imprescindible confirmar la asistencia (91 374 54 00 – confirmaciones@fbbva.es). Aforo limitado.

Madrid 2011. Jornadas literarias alternativas, en la cuesta de Moyano

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Hasta el 12 de junio pueden visitar en Madrid, en la cuesta de Moyano los espacios dedicados a escritores sin el respaldo de grandes editoriales  en las casetas 13 y 14.  El jueves 9 de junio a las 18 h el escritor David Lago-Gonzàlez realizarà la lectura de su libro y firmarà ejemplares a los lectores, ademàs promete el regalo de un Cd de mùsica. Las casetas estaràn animadas por la venta de Mojitos y Caipirinhas y el Domingo 12 de junio la jornada terminarà con una fiesta entre las 18h y las 21. Suerte a todos con las ventas de sus libros.

Para la Libertad, en el centenario de Miguel Hernández

Se cumplen cien años del nacimiento del poeta Miguel Hernández. Murió encarcelado, muy enfermo y condenado a muerte por los tribunales de la dictadura franquista. Aprendimos de memoria los poemas del disco «Miguel Hernández » que editó Serrat en 1972. El disco resume los temas frecuentes en la obra del poeta. Canta a la libertad, a la vida, a la tierra, dibuja un paisaje, sus gentes, la injusticia y el hambre. A la infancia incierta, abandonada y pobre, a la amistad, al amor. El poema a su amigo Ramón Sijé es una «Elegía»  ante la muerte inesperada. Un hombre humilde, pastor en Orihuela, con una sensibilidad extraordinaria y una preocupación social, es posible que por ello no sea más apreciado. No está a la moda en nuestro mundo cínico y postmoderno. Los arreglos son magistrarles, y hoy, casi cuarenta años después, los escuchamos sin que hayan envejecido. La emoción y la síntesis del poeta en la voz cercana del gran músico y también poeta  que es Joan Manuel Serrat.

Santiago González dedica hoy un artículo  para recordarle. Y en medio de las ceremonias absurdas pregunta: ¿Dignificar a Miguel Hernández?  Sólo posible desde las mentalidades jurídicas de las papelerías de una ley de Amnistía que ha amparado la impunidad, y en el caso del poeta, la de los juicios de los vencedores a los vencidos sin garantías constitucionales, juicios militares tras una contienda civil. Una guerra civil es siempre la peor de las guerras, el peor de los desastres, la más cruel, la más feroz. Santiago González recupera un fragmento de un  hermoso retrato de Neruda recorriendo las calles de Madrid con el poeta. Murió a los treinta y dos años y nos dejó una obra inmensa. En el artículo aparece la dictadura, la transición, la democracia y la amnistía que hizo posible pasar la página, también los absurdos políticos de los burócratas que han creado éste documento innecesario: «un certificado de buena conducta con carácter retroactivo». Una ceremonia que se inscribe dentro de la ley de la memoria histórica para supuestamente recuperar la dignidad de un hombre, el poeta Miguel Hernández que murió en la càrcel sin renunciar a sus ideas y a su participación, del lado republicano, en la guerra civil española.

Miguel Hernández, hoy, no es conocido en España por las generaciones de jóvenes. Al ostracismo de cuarenta años del período franquista, le han sucedido treinta años de democracia y de desidia que tampoco se han ocupado de difundir la obra de uno de los poetas más entrañables y que fue además un hombre admirable.

©2010 Maite Díaz

MIGUEL HERNÁNDEZ

EL TREN DE LOS HERIDOS

Silencio que naufraga en el silencio
de las bocas cerradas de la noche.
No cesa de callar ni atravesado.
Habla el lenguaje ahogado de los muertos.

Silencio.

Abre caminos de algodón profundo,
amordaza las ruedas, los relojes,
detén la voz del mar, de la paloma:
emociona la noche de los sueños.

Silencio.

El tren lluvioso de la sangre suelta,
el frágil tren de los que se desangran,
el silencioso, el doloroso, el pálido,
el tren callado de los sufrimientos.

Silencio.

Tren de la palidez mortal que asciende:
la palidez reviste las cabezas,
el ¡ay! la voz, el corazón la tierra,
el corazón de los que malhirieron.

Silencio.

Van derramando piernas, brazos, ojos,
van arrojando por el tren pedazos.
Pasan dejando rastros de amargura,
otra vía láctea de estelares miembros.

Silencio.

Ronco tren desmayado, enrojecido:
agoniza el carbón, suspira el humo
y, maternal la máquina suspira,
avanza como un largo desaliento.

Silencio.

Detenerse quisiera bajo un túnel
la larga madre, sollozar tendida.
No hay estaciones donde detenerse,
si no es el hospital, si no es el pecho.

Para vivir, con un pedazo basta:
en un rincón de carne cabe un hombre.
Un dedo solo, un solo trozo de ala
alza el vuelo total de todo un cuerpo.

Silencio.

Detened ese tren agonizante
que nunca acaba de cruzar la noche.

Y se queda descalzo hasta el caballo,
y enarena los cascos y el aliento.

Tomado de Poesía de Miguel Hernández

Francisco de Oraá, poeta (1929-2010)

LA INFANCIA ERA UN OLOR DE ENVASES DE MANZANAS

La infancia era un olor de envases de manzanas
A veces visitábamos el pueblo terroso decorado de teatro
Era una casa sin paredes cimentada en la lluvia
techo metido entre vísceras de la noche
rodeada por el mar
Una mirada oscura se esconde en el jardín
un sueño entre los huesos de la casa
Visitas que pasaban a comer permanecían años
Un corazón del que han comido pueblos
Ha entrado una mujer
es una casa oscura de sótano en el tiempo
De pronto no te he visto nunca
Y de este amor qué pensarán los muertos
Con desesperación de dos condenados a muerte nos amamos
Trajo un sueño conmigo
Ya se desvaneció la infancia guardada en el armario
y mi ser con raíces de lluvia hecho de noche
sufre ya la locura que es sustancia del mundo
Un confesor enfermo por los secretos que conoce
¿Esta mujer perturba el sueño de mis muertos?
Ella es la ventana que llenó de pájaros el cuarto
A través de sus ojos las palomas salían del infierno

FRANCISCO DE ORAÁ

Gracias a Manuel Díaz Martínez por publicar  éste poema

Francisco de Oraá, poeta. Foto cortesía de Manuel Díaz Martínez

Recuerdo de Pancho

Con Pancho recuerdo caminar algunas mañanas de la infancia. Viajaba de la mano de mi padre entre los laureles y los boliches de las aceras del Vedado y por los adoquines de La Habana vieja. Para mí Pancho era como un quijote, muy alto y muy delgado,  y con un aire de bondad  de no estar en éste mundo. No iba todavía a la escuela. Desde hacía años no había ropa en las tiendas de La Habana y con lonetas crudas los hombres se mandaban a coser  la ropa en los sesenta. Pancho había descubierto un buen sastre y los llevaba a todos. Callado. Una de las últimas veces que lo vi salía de casa de su hermana en la calle 17. Lo recordaré silencioso y sonriendo con éstos versos que no he olvidado nunca: “La infancia era un olor de envases de manzanas” la descripción de esos espacios eternos en que la poesía borra los límites del tiempo. Que descanse en paz y que la tierra lo abrace.

Maite Díaz.


Emily Dickinson

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Naturaleza es lo que vemos -

la montaña – el poniente-

la ardilla – el eclipse – el abejorro -

no – naturaleza es el cielo -

naturaleza es lo que oímos -

el bobolink – el mar -

el trueno – el grillo -

no – naturaleza es la armonía -

naturaleza es lo que sabemos -

no tenemos arte para decirlo -

tan impotente es nuestra sabiduría

para tanta simplicidad.


Autumn leaves versión de Keith Jarrett

AUTUMN LEAVES

Keith Jarret descargando su versión de Las hojas muertas, Les Feuilles Mortes de Jacques Prévert, magistral, un rito otoñal. Para mí, Keith Jarret suena en La Habana, allí lo descubrí. Luego Gonzalo Rubalcaba en el espacio de la sinagoga sefardita de 17 y E, haciendo versiones maravillosas junto a sus piezas y el disco My Song, l’automne, les belles feuilles colorées, y se hace el camino…

Llegué a Keith Jarret tras leer en “El Boomeran(g)” un artículo en el blog de Jean-François Fogel sobre una exposición dedicada a Jacques Prévert, no dejen de visitar el video de L’Express para recorrer el buró de Prévert en el barrio 18 de Paris, un resumen de sus obsesiones con los objetos relacionados a lo monstruoso, la polvera que regaló a su mujer de inspiración surrealista. La exposición sobre Prévert puede visitarse en la Alcaldía de París.

© 2008, Maite Díaz