Las imàgenes del vídeo son en la costa bretona, al noroeste de Francia. El Atlàntico en invierno, fiero y espumoso, rebelde. Una zona cultural que comparte contactos e intercambios con el norte de España, fundamentalmente con Galicia y Asturias, también con Irlanda y por supuesto la Gran Bretaña. Denez Prigent es un cantante francés de origen bretón, canta en la lengua de su región natal. Su voz es de una vibración y una energía poderosa. Cuando se une a gaitas y tambores el poder se transforma tranquilo y guerrero o enloquecidamente festivo.
Sigo la polémica en la prensa desde hace varios días. Los cubanos protestan. Declaraciones. Cartas. Entrevistas. Miguel Bosé no sabemos si aceptarà. Ana Belén y Victor Manuel, que firmaron en el 2003 la carta contra los fusilamientos de los tres jóvenes cubanos y el encarcelamiento de los periodistas independientes, deciden apoyar la iniciativa de Juanes por la paz. La violencia de la intolerancia organiza las protestas. Piras. Fuego. El lenguaje extremo. La mediación parece imposible. Son desafortunadas las declaraciones de Victor Manuel utilizando el lenguaje castrista de éstos tristes cincuenta años.
Es cierto que no es cualquier plaza. Màs que una plaza es un espacio de concentración. Descomunal, presidida por una torre imponente y un Martí de proporciones estalinistas. Que también se multiplicó en decenas de miles de bustos en todas las escuelas de la isla. Martí “el apóstol”. Luego ademàs Fidel Castro en una de sus operaciones de propaganda invitó al Papa a Cuba, y allí se ofició la misa. Años antes, el Papa recibió a Fidel Castro en Roma. Supongo el viaje sería para confesarse. No recuerdo que los cubanos quemaran imàgenes del Papa ni pidieran su dimisión. La religión parece el único espacio que podría propiciar la tolerancia y el diàlogo entre cubanos.
La plaza en su estructura desproporcionada, en su concepto del espacio y sus símbolos resume conceptos totalitarios. A los pies de la torre, una tribuna frente a la plaza establece la distancia y nunca propicia el diàlogo. El espacio se estructura como un teatro para escuchar interminables monólogos o para presenciar desfiles militares. Construída por Batista como la Plaza Cívica, la estrenó el segundo dictador. La arquitectura como valor simbólico y expresión del poder político en el espacio público. Y la transformaron en Plaza de la Revolución cambiàndole el nombre. Es el génesis del espacio. Un dictador, un militar que violó la Constitución y depuso un gobierno democrático en 1952.
No sé si en el proyecto original existía algún tratamiento paisajístico, algún jardín o arboleda que hicieran agradable el paseo. Como en el Champ de Mars donde se levanta la torre Eiffel y se organizan conciertos y hay bancos para sentarse y conversar, areas de césped donde descansar, o hacer picnics con amigos o en familia durante el verano, fuentes para escuchar el rumor del agua y refrescar…En París en la Plaza de la Concordia donde se levantaron las guillotinas que primero cortaron las cabezas de los reyes y aristócratas y donde màs tarde, la Revolución francesa comenzó también a devorar a sus hijos, sedienta, hoy se levanta un obelisco faraónico. A un lado comienza el Paseo de los Eliseos y del otro està la Asamblea Nacional. Una placa metàlica en el pavimento recuerda que fueron guillotinados Maria Antonieta y Luis XVI. Si existió el proyecto de un jardín, nunca interesó a los que se la apropiaron en 1959 para arengar, enfrentar y confrontar a los cubanos desde hace 50 años. El pavimento es asfalto. En verano, cuando el calor y el sol sobre la plaza son insoportables se respiran los olores del alquitràn. En lugar de àrboles hay postes estratégicamente alineados coronados con bocinas y baterías de làmparas potentes para “iluminar al pueblo” durante los discursos del Comandante, algunos duraban màs de seis horas.
Agotamiento. Al pueblo cubano lo ha rendido el agotamiento y lo ha embrutecido la política elemental y cainita. Rendido. Lo que queda es que en esa plaza cante Juanes y todo el que pueda y quiera, con Castro vivo y cuando ya no esté. De momento, que los cubanos comiencen a celebrar la despedida. Que suene música, y si es extranjera, muy bien. Estaría bien que fueran invitados grupos contestatarios, pero La Habana no podrà ser Bucarest.
Música, horas de música interminables, de todas las músicas y en todas las lenguas que en el mundo han sido. Música para ver si el lenguaje abstracto de los sonidos logra que la tribu dance y recuerde por un instante que lo primero que hay que recuperar es un espacio que ha sido ocupado por la imposición de una dictadura, por la intolerancia, la violencia, la militarización de la sociedad civil, los gritos de Patria o Muerte en esa plaza. Un lugar que ha sido “su lugar”. Tengo cuarenta y seis años y nunca vi un concierto en aquella plaza. Alguno se organizó, pero esa plaza es Fidel Castro, ha sido su escenario. Entonces es comprensible la ira de los cubanos de Miami en sus acciones con martillo, los otros las hacían con hoz y martillo. Hay millones de cubanos que han tenido que ir obligados por el control y la represión a esa plaza, a desfilar y escuchar horas de retórica castrista en éste medio siglo, generaciones de cubanos. No me opongo a que cante Juanes en el púlpito del dictador, me parece que la acción comienza a desacralizar el sitio. Y si Juanes tiene el coraje en esa plaza, con los micrófonos abiertos, de pedir públicamente libertad para los presos políticos, quizàs regrese a Miami como el evangelista.
1
Au village sans prétention, j’ai mauvaise réputation
Que je me démène ou que je reste coi, je passe pour un je-ne-sais-quoi.
Je ne fais pourtant de tort à personne, en suivant mon chemin de petit bonhomme
Mais les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Non les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Tout le monde médit de moi, sauf les muets, ça va de soi.
2
Le jour du Quatorze Juillet, je reste dans mon lit douillet
La musique qui marche au pas, cela ne me regarde pas.
Je ne fais pourtant de tort à personne en écoutant pas le clairon qui sonne
Mais les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Non les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Tout le monde me montre du doigt, sauf les manchots, ça va de soi.
3
Quand je croise un voleur malchanceux poursuivi par un cul-terreux
Je lance la patte et pourquoi le taire, le cul-terreux se retrouve par terre
Je ne fais pourtant de tort à personne en laissant courir les voleurs de pommes
Mais les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Non les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Tout le monde se rue sur moi, sauf les culs-de-jatte, ça va de soi.
4
Pas besoin d’être Jérémie pour deviner le sort qui m’est promis
S’ils trouvent une corde à leur goût, ils me la passeront au cou.
Je ne fais pourtant de tort à personne en suivant les chemins qui ne mènent pas à Rome
Mais les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Non les braves gens n’aiment pas que l’on suive une autre route qu’eux…
Tout le monde viendra me voir pendu, sauf les aveugles, bien entendu.
En el Centro Asturiano de La Habana, grupo de la escuela de música del centro. El cuño del estudio fotogràfico: Solis y Cia. Fotografía. Belascoaín 61 o 613, el último número no es legible, el viejo teléfono A 2690.
La música recorre la foto silenciosa. Casi todas miran a la càmara, son en total cuarenta y cuatro entre niñas y jóvenes. Mi abuela, la segunda de izquierda a derecha en la tercera fila mira fuera del cuadro hacia la derecha, una de las jóvenes cruza la línea de la mirada y otra pequeña parece estar fuera del espacio. Casi todas llevan mandolinas salvo las que tocan un contrabajo, un triángulo, un tambor, una pandereta y dos o tres violines. Hay una niña en la primera fila que lleva algo entre las manos que parecen castañuelas. Mi abuela nació en 1898, en la Plaza de la Catedral, en el Callejón del Chorro, donde dicen hubo una fuente que abastecía de agua a la ciudad. La foto debe ser del año 1910 en los salones del Centro Asturiano donde estaba el colegio donde realizó todos los estudios generales y los estudios de música: piano, solfeo y mandolina.
La fotografía tendrà pronto cien años. Supongo todas han muerto, las sales de plata han conservado ésta imagen y podemos pensar las historias de cada uno de los personajes que se prodigan en la imagen, hilar los finos hilos que tejieron sus vidas. Si alguna viajó a Italia alguna vez, buscando las melodías mediterràneas, si pasearon por Nàpoles o por Barcelona de donde habían llegado sus padres, o si sus vidas transcurrieron tranquilamente entre las calles de una Habana elegante y próspera que acogía cientos de emigrantes y de aventureros buscando fortuna. Escucho el concierto para mandolina de Vivaldi, la música como un diàlogo con el agua, las mareas, las olas rompiendo en el malecón, y la espuma dibujando las rocas y quedàndose atrapada.
Concierto para Mandolina de Antonio Vivaldi. Primer movimiento. Solista Detlef Tewes y la Orquesta de Ettingen.
Los viernes nos íbamos un grupo de amigos a los conciertos de música de càmara en el patio del Palacio de los Capitanes Generales, en la Plaza de Armas. Había una yagruma enorme que iluminaba sus blancas hojas contra el cielo oscuro de La Habana. La camerata Brindis de Salas tocaba piezas de Bach, Vivaldi, Villalobos y compositores cubanos. La música recorría las piedras de los muros y se diluía en la suavidad marina que llegaba desde la bahía. A veces cuando escucho a Bach, recuerdo las hojas encendidas de la yagruma del jardín y la noche en la plaza, sentados en los bancos de màrmol, el aire oliendo a salitre y brea, o en el Mesón de la Flota, o en el Bar La Mina comiendo semillas de marañón tostadas. La plaza comenzaba a animarse y podíamos comer y beber vino entre una escenografía de marineros y piratas, decorada con armas antiguas y toneles ennegrecidos con falsa brea. Corsarios y piratas de una noche, entre el olor de los jazmines y los cantos negros en los solares del barrio.
Bailan dos parejas gallegas una muñeira, que es una jota gallega, muy tradicionales con los trajes típicos, es un baile de pareja, de cortejo y luego se suman tres bailarines irlandeses, desenfadados, todos con la fuerza y la pasión de ésta música de origen celta.
Paquito d’ Rivera, Panamericana. Festival Latin Jazz. 2000
PANAMERICANA es una composición de jazz latino, compuesta por el saxofonista cubano Paquito d’Rivera, un resumen de los ritmos musicales de América, en ella se funden los orígenes americanos, europeos y africanos. La pieza de jazz latino comienza con rítmicos fragmentos de percusión cubana con tambores batà, siguen melodías de tango con bandoneón, charango, una hermosa pieza. Atención a los solos de Paquito en los minutos 3′06 y en el minuto 4′58.
En el blog de Alexis Romay organizador de la manifestación se confirma la presencia de Paquito d’Rivera que tocarà el himno nacional en versión jazzeada para saxófon.
Una entrada para acompañar a los demócratas que se reuniràn éste domingo 1 de Marzo en la Manifestación de New York, por la LIBERTAD y la DEMOCRACIA que merecemos todos los cubanos.
Serrat canta el poema de Gabriel Celaya, La poesía es un arma cargada de futuro que musicó Paco Ibañez
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Fue a principios de los años setenta cuando llegó por primera vez Serrat a La Habana. Sus primeras presentaciones fueron en el teatro Amadeo Roldàn, muy cerca de casa, recuerdo que las rejas fueron derribadas por los jóvenes que no habían logrado conseguir entradas.
Llegó con su melena y su leyenda de cantautor contestatario. En España el franquismo censuraba y en La Habana sucedía lo mismo, las persecusiones a intelectuales, el caso Padilla, o la condena al ostracismo de toda una generación de intelectuales de la generación de Fidel Castro. En aquella época el pelo largo (que habían puesto de moda los guerrilleros barbudos) había sido motivo de denuncias de vecinos a los organismos represivos encargados de enviar a los jóvenes «rebeldes» a trabajar a las UMAP, unidades militares de ayuda a la producción. Las dos dictaduras reprimían desde sus dogmas dejando espacios que permitían éste viaje de Serrat a La Habana, mientras a Franco se le regalaban cajas de puros en ediciones especiales por fin de año y en un diàlogo gallego con gaitas de fondo, los dos dictadores hablaban la misma lengua esencial.
Los discos de Serrat comenzaron a venderse, los poemas de Miguel Hernàndez y los poemas de Antonio Machado cantados por Serrat. En casa estaba toda la poesía española, las antologías, la de Chabàs, las obras completas desde los místicos al siglo de oro o la generación del 27, o la del 50. Crecí escuchando a mi madre cantarme para dormir entre otras canciones los poemas del romancero gitano de Lorca; abríamos aquel libro, sus obras completas encuadernadas con un cuero fino y suave, en la portada la firma de Lorca en una letra menuda y elegante, sus ilustraciones, sus dibujos y el papel pautado recogiendo las notas de los cuatro muleros, de los cuatro muleros, mamita mía que van al río, que van al río… o… yo me subí a un pino verde por ver si lo divisaba, por ver si lo divisaba y solo divisé el polvo del coche que lo llevaba, del coche que lo llevaba, anda jaleo, jaleo…
Serrat traía noticias nuevas de España y un viento de libertad que para los jóvenes reivindicaba el enfrentamiento a la autoridad desde el discurso de la izquierda, los màs contestarios en aquella época en La Habana eran rockeros, formaban los grupos que reproducían la música de vanguardia en Occidente y que a su vez, el estado cubano, en su “política cultural anticapitalista” prohibía su difusión en las cadenas estatales de radio y televisión. Silvio y Pablo habían recibido la protección de Haydée Santamaría y màs tarde de Alfredo Guevara que les permitió formar el grupo de experimentación sonora del ICAIC que dirigió Leo Brower en su mejor etapa creativa. En éste ambiente de represión y protección feudal de los juglares aterriza el catalàn, que explica en su primera presentación la prohibición de la lengua catalana por el régimen de Franco y canta Paraules de amor.
En mi grupo de amigos escuchàbamos los discos una y otra vez los fines de semana, cuando nos reuníamos en casa de Juan Carlos. Los amigos que tocaban la guitarra, Orlando, Juan Carlos, aprendían las melodías que luego cantàbamos en nuestros viajes en el tren de Hershey, nuestras excursiones a Varadero o Puerto Escondido antes que lo destruyeran, cuando era el paraíso de una playa salvaje, una costa de pequeñas calas llenas de pàjaros que volaban desde la Florida, una costa hermosa, escondida, adonde llegàbamos con tiendas de campaña y donde el punto de agua potable màs cercano estaba a un kilómetro. Las canciones de Serrat se convirtieron en el fondo de nuestra rebeldía melancólica.
Serrat ha cumplido 65 años y sigo escuchándole, la “Revolución Cubana” cumplirà 50 años en unos días y yo no la escucho hace muchos años. Pablo Milanés en Galicia, hoy, ha hecho unas declaraciones realistas sobre la situación política de Cuba, algunos le recriminan el momento, lo importante es que las ha hecho. La izquierda española no reconoce la violencia de una dictadura que dura medio siglo. Escucho «La poesía es un arma cargada de futuro» de Gabriel Celaya, «Para la Libertad» de Miguel Hernàndez y pienso en la sordera, en la injusticia de ésta terrible sordera sin fondo.
Gonzalo Rubalcaba, su versión-creación de Autumn Leaves, gracias al blog de Enrisco lo he descubierto ésta mañana. Una joya escuchar a éste virtuoso de la música cubana junto a otros como John Patitucci en el bajo y Jack Dejohnette en la batería. En el 1990 y 1991, realizó varios conciertos en la sinagoga sefardita de 17 y E en el Vedado, magistrales, tocaba sus piezas, y algunas creo inéditas de Herbie Handcock o de Charlie Haden que había estado en el festival de jazz de La Habana, Gonzalo comenzaba a experimentar con los programas de computación y la música en aquella época. Era una experiencia especial y única escucharle con sus músicos en La Habana, como en éste video haciendo sus versiones re-creadas, es un grande de la música Gonzalo Rubalcaba, tantos años sin disfrutar sus conciertos en vivo, ésta es una de las maravillas de la virtualidad.
En el año 1978, llegaron a La Habana desde Brasil, Chico Buarque, Maria Bethania, Caetano Veloso, Milton do Nascimento, Vinicius de Moraes, Gilberto Gil, Joao Bosco…la troupée brasileña con su música maravillosa, su sensualidad susurrante y esa melodía contagiosa, suave y balanceada. Mi generación intercambiaba cassettes de Elis Regina, de Chico Buarque y nos íbamos al anfiteatro del Parque Almendares a verlos. Maria Bethania descalza en escena, con su mata de pelo y su escapulario en el pecho, una especie de cajita, en la que todos decían llevaba un amuleto, una macumba brasileña. Chico, con su timidez, su vaso de ron, su cigarrillo, sus ojos claros.
Keith Jarret descargando su versión de Las hojas muertas, Les Feuilles Mortes de Jacques Prévert, magistral, un rito otoñal. Para mí, Keith Jarret suena en La Habana, allí lo descubrí. Luego Gonzalo Rubalcaba en el espacio de la sinagoga sefardita de 17 y E, haciendo versiones maravillosas junto a sus piezas y el disco My Song, l’automne, les belles feuilles colorées, y se hace el camino…
Llegué a Keith Jarret tras leer en “El Boomeran(g)” un artículo en el blog de Jean-François Fogel sobre una exposición dedicada a Jacques Prévert, no dejen de visitar el video de L’Express para recorrer el buró de Prévert en el barrio 18 de Paris, un resumen de sus obsesiones con los objetos relacionados a lo monstruoso, la polvera que regaló a su mujer de inspiración surrealista. La exposición sobre Prévert puede visitarse en la Alcaldía de París.
JACQUES BREL nació en la parte flamenca de Bélgica, su familia, dueños de una fàbrica, le habían destinado a un tranquilo futuro de empresario burgués. Su sensibilidad, su sentido de la libertad, su inconformidad, lo llevaron rumbo a Paris y a subirse en los escenarios. Desde unos textos directos, críticos, humorísticos, sensuales, en ocasiones desgarradores, cuestiona el sentido de la vida, las normas morales burguesas, el amor, canta a los amigos, a la pareja, a los viejos y a los marineros y a las putas de Amsterdam. Su sensibilidad siempre en los límites, en su entrega en escena, en la vibración de su cuerpo, de su voz, nos parece que va a quebrarse, así de urgente es su palabra y su gesto.
En la cima del éxito decide retirarse. Se compra un barco y sigue los pasos de Gauguin, y se retira a las islas, Les Marquises. En esos años, el Brel marinero de la tradición flamande se compra un avión para disfrutar del paisaje de las islas, arenales… ah! les dunes ! Se dedica a ayudar a los nativos a trasladarse y se convierte en un piloto al servicio de las gentes de la isla. Muere de un cáncer el 9 de octubre de 1978. En Paris, Sotheby’s France, ha organizado una subasta de manuscritos, discos, fotografías estimados entre 340 000 y 470 000 euros. Según el artículo en lemonde.fr, las piezas màs emocionantes –ya lo creo- son las libretas de escuela de cuadrícula pequeña en las que escribía sus canciones, dicen escribía todo el tiempo. Su hija resume que « aparte tres canciones, Isabelle, Jojo et Les Marquises, todas sus canciones hablan de Bélgica », su país, del que confesaba : «J’aime la Bélgique» y que es el título que su hija France, -«guardiana intransigente de la memoria» de su padre,- ha escogido para la exposición. Los periodistas franceses piensan que es un título emblemàtico en éstos tiempos en que los conflictos identitarios enfrentan a Flamands y Wallons, algo que Brel no soportaba y apuntaba : « J’y tiens à mon pays, mais il provoque en moi une grand colère » y concluía que era «difficile d’être Belge». En éstos tiempos de derivas identitarias en Europa, sus palabras sobre el nacionalismo nos dan la medida de la lucidez de éste gran poeta que fue Brel : “Les gens se sont accrochés à quelque chose qui n’existait pas; ou plutôt, une chose qui n’existait pas s’est accrochée aux gens.” (Las gentes se han aferrado a algo que no existía, o màs bien, algo que no existía se ha aferrado a las gentes)
En una entrevista que se puede ver en you tube, Brel nos dice : «La gente prudente, precavida, tienen màs futuro que presente, estàn sentados y se creen de pie». Escucharle serà siempre sentir los vientos, la suavidad de un paisaje flamenco, las brumas vaporosas moviéndose entre los veleros y, su voz, despertándonos.