Archivo de la categoría: Artes visuales

La Habana, “MAM” en el Espacio Aglutinador

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ESPACIO AGLUTINADOR

IT’S ALREDAY OPEN TO THE PEOPLE TILL JULY 30TH.

“MAM= Museo de Arte Maníaco”

Expo personal de Sandra Ceballos FROM 13 TO 20 HOURS

25 STREET, CORNER TO 6 STREET, #602 VEDADO.
HAVANA CITY

PHONE: 537-8302147         53-5-2913215                    www.espacioaglutinador.com

Texto del escritor Victor Fowler sobre Sandra Ceballos y fotos de las piezas de la exposición en formato pdf : mam_ victor_fowler_sobre_sandra_ceballos


La Habana, expo en el Espacio Aglutinador

Exposición Espacio aglutinador




Para descargar la invitación del Espacio Aglutinador en pdf,  aquí

Jorge Fornés, pintor y diseñador gráfico

Jorge Fornés, artista visual
Una invitación a visitar el sitio del artista visual Jorge Fornés. Sus obras realizadas sobre diferentes soportes muestran el recorrido paralelo de su trabajo como pintor y diseñador gráfico. Fundador del grupo de arte óptico en La Habana junto a los artistas Elena Serrano, Ernesto Briel y Armando Morales, éstos dos últimos también pintores y actores del grupo de Teatro Guignol de La Habana, en la época maravillosa que lo dirigía Carucha Camejo hasta que llegaron las huestes de Quesada. Jorge Fornés desarrolló en paralelo su trabajo como diseñador gráfico y numismático. En los últimos años, residiendo en Estados Unidos en la ciudad de Miami, ha realizado una serie de dibujos “naturalistas” de la arquitectura fundacional de la ciudad. Les deseamos una agradable visita por la galería virtual de Fornés en: www.fornes-art.com

Humberto Castro: Fábulas contemporáneas

Humberto Castro: Fábulas contemporáneas

Miami Biennale. Convergence Paris

 

Miami Biennale. Convergence Paris

“CONVERGENCE Paris” Landscape and History by Elizabeth Burgos

What do these four artists, of four different generations: José Gamarra; Ramón Alejandro;Ramón Alejandro; and Atelier Morales (Juan Luis Morales and Teresa Ayuso) have in common, besides all being from Latin America?Beyond any biographic consideration, the single most outstanding trait they share is the relevance of landscape in their works and its grounding in history—in addition to the fact that all of them are exiles, banished from their homelands. In these four artists, landscape and history are woven together, and the estrangement from their birthplaces sets memory into motion, nourishing and developing the process of narrating History. A narrative that can be lucidly perceived in the works gathered here.

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Nagari #1. La ciudad: lírica e íconos de un espacio

revista nagari1_miami_centroespanolGracias a Eduard Reboll, les deseamos éxitos en éste segundo número de la revista Nagari.

Miami Biennale. Convergence Paris

Miami Biennale. Convergence Paris

José Bedia, Save the date

CUBA libertad y democracia

vivacuba_web_maite_diaz_gonzalez_2009CUBA  libertad y democracia        © maite díaz gonzález     26/01/2009

MONET, el viaje

Monet, artist's portrait at Giverny, photograph by Maie DiazRetrato de Monet en Giverny a la entrada de la Fundación

Las grandes exposiciones atraen cientos de miles de espectadores; la exposición MONET ha roto los records de visitas desde que se organizara, también en el Grand Palais, la muestra Tutankamón en 1967. Estos meses más de novecientos mil visitantes se dieron cita para recorrer a menor o mayor velocidad los ríos fecundos de una vida dedicada a la creación y a la alegría de vivir. Es difícil disfrutar de las obras en unas salas que parecen los andenes del metro en hora punta, sin embargo, vale la pena la disciplina y la paciencia porque son momentos únicos para ver la reunión -para la exposición- de las piezas  realizadas como parte de una serie y que  luego las ventas, los coleccionistas, las herencias se han encargado de ir dispersando entre colecciones particulares y colecciones públicas de los museos de Europa y Estados Unidos. Así, la exposición MONET en el Grand Palais, ofreció una de estas experiencias posibles aproximadamente cada treinta años, la anterior exposición monográfica del pintor fue organizada en Paris en 1980.

Visito cada primavera Giverny desde  el año 2002. Un ritual para disfrutar de los jardines, las flores maravillosas, las exposiciones del museo americano y la tranquilidad de pasear por las calles del pueblo. Subir a las colinas y descubrir por primera vez los prados de aquel cuadro reproducido en un libro que estaba en casa, sobre las colecciones de l’Hermitage; lo hojeaba cuando comencé a pintar, esperaba verlo, pero no ha sido elegido por los organizadores. El cuadro es una  vista del campo parcelado y un tren que atraviesa veloz y vaporoso. En el año 1883 Monet recorrió en tren la zona buscando un lugar donde fijar su residencia, una casa amplia donde trabajar y poder instalar a su gran familia reuniendo a los hijos de su mujer Alice Hoschedé y sus dos hijos después de haber enviudado. Una casa donde también podría reunir a sus amigos: Clemenceau, Renoir, Cézanne, Rodin que alguna vez  los visitó.


Casa de Monet en Giverny, hoy Fundación Claude Monet © 2010 Maite Díaz

En Giverny encontró en alquiler una casa rosa en un gran terreno. Poissy, una pequeña ciudad de provincias le resultaba insoportable. Nacido en París en 1840, en lo que es hoy el barrio nueve, dans « cet étourdissant Paris » realizará la primera parte de sus obras. Las vistas desde el Louvre, algunas realizadas en compañía de Renoir. Las vistas modernas de la tecnología de los nuevos ferrocarriles en la representación de la Gare Saint Lazare con sus volutas de humo espeso y la estructura metálica moderna de los techos de la estación de trenes.Vivirá también en París con su primera mujer Camille con la que tendrá dos hijos y se casará en 1865 contra la voluntad de su familia, especialmente de su padre. Camille Doncieux había sido su amante y modelo durante algunos años, la vida con la concubina no era aceptada por su padre, un pequeño comerciante con los prejuicios y las convenciones de la pequeña burguesía parisina de la época. Cuando nace el primer hijo, Jean, el padre le aconseja abandonarla. A los veintisiete años Zola ha celebrado su retrato de Camille, «Femme à la robe verte» expuesto en el Salón de 1866  y ha recibido las enseñanzas de los pintores Boudin y Jongkind durante sus estancias en Le Havre y Honfleur entre los años 1862 y 1863. Tras la experiencia de trabajo con Bazille en Honfleur en 1864 y junto al pintor holandés Jongkind, Monet escribe: «Es a él que debo la educación definitiva de mon œil ».

La pasión, la obsesión de Monet fue la pintura durante toda su vida, disfrutaba también la jardinería y la cocina. Entre la pintura y la cocina son múltiples las similitudes, no solo como acto creativo, sino también como proceso. Su casa en Giverny es un espacio que se ha conservado como laboratorio en los jardines que se renuevan al ritmo de las estaciones. Monet diseñó el jardín y el estanque, -son «jardin d’eau»- como parte de su obra; quiso ofrecerse, en principio inconscientemente, «los motivos» que pintaría sin descanso hasta el final de su vida. Después de su viaje a Venecia en 1908 con Alice, Monet no volverá a dejar Giverny hasta su muerte el 3 de diciembre de 1926.

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Estanque de Les Nymphéas, Giverny  © 2010 Maite Díaz

En 1890 Monet tiene cincuenta años cuando compra la propiedad de Giverny. Tres años más tarde, después de su trabajo en la serie «Cathédrales» sobre la Catedral de Rouen como motivo en relación a la luz y el tiempo, una serie que lo absorbe y en la que trabaja febrilmente, decide construir el estanque en una nueva parcela que compra colindante a su propiedad.

Su segunda esposa, Alice, muere en 1911. El hijo mayor de Monet, Jean, casado con Blanche la hija de Alice fallece en 1914. Comienza la primera guerra mundial, Monet tiene setenta y cuatro años y sufre de cataratas. Su visión parece que también lo abandona. El pintor obsesionado por la luz, que ha viajado durante toda su vida para dejar testimonio de la relación de la luz y el motivo y el agua, sea el mar o los ríos, los reflejos y las veladuras de las brumas de la baja Normandía, o recorriendo el Sena hasta su desembocadura, o en Venecia, «la ciudad flotante», o a orillas del Támesis en Londres siguiendo las enseñanzas de Turner, ve apagarse su visión lentamente a partir de 1908. El frente de la Somme donde se librarían feroces combates durante la guerra no está lejos de su casa en Giverny. Blanche que le ha acompañado siempre y que ha intentado pintar a su lado quedará al cuidado de su padre adoptivo y suegro. En 1916 terminan las obras de construcción de su nuevo estudio diseñado para realizar las grandes decoraciones de Les Nymphéas.

La serie Les Nymphéas son su legado a Francia, su donación prometida a su gran amigo el político y periodista Clemenceau. Un homenaje  a la victoria de la Grande Guerre que dejó un poso de muerte y destrucción en casi todos los pueblos del norte de Francia. La serie de cuadros es diseñada especialmente para l’Orangerie del jardín de las Tullerías. Monet lo concibe como un espacio de observación y meditación sobre la fugacidad del instante. “Un todo sin fin, una onda sin horizonte…”. Un testimonio de su idea de captar el movimiento y el cambio luminoso de las imágenes sobre la superficie del agua.

La simplicidad del motivo, la obra como proceso y  la realización de las series son las claves de la modernidad de la obra de Monet.

Recorriendo las salas encontramos los puntos de contacto y la admiración de todos los pintores norteamericanos de la década de los cincuenta, muchos peregrinaron hasta Giverny. Monet y las influencias de Pollock a Rothko pasando por Clidford Still o Joan Mitchell que residió hasta su muerte -en 1992- en la casa que alquilara Monet en Vétheuil. Les Nymphéas instaladas en las salas de l’Orangerie mantienen también un  diálogo con los artistas posteriores que durante  los años sesenta, desde el conceptualismo, plantearon la obra como ambiente o como espacio. Los célebres environments en los que la obra forma parte de un recorrido son también ideas que resumió Monet en sus investigaciones y que con simplicidad llamaba Grandes Decoraciones.

© 2011 Maite Díaz

Sobre Claude Monet en el blog:


Iglesia de Giverny en restauración, en la tela Monet fotografiado mientras realizaba Les Nymphéas © 2011 Maite Díaz

Monet y Van Gogh

Giverny, Monet y la abstracción

París, el día en el Museo de Orsay

Desconectados en la SEMINCI de Valladolid

El documental Desconectados de Manuel Gómez Pereira, volverá a las salas de cine el próximo 28 de octubre en la SEMINCI de Valladolid.

El diseñador Oscar Mariné, autor del affiche del documental,  ha sido recompensado en España con el Premio Nacional de Diseño.

Debemos a su creativa elegancia el diseño de las páginas de El PAIS semanalBabelia entre otras publicaciones. Ha dicho sobre su trabajo: “Creo que mi seña de identidad ha sido saber adaptarme a cada terreno”.

Tomado del blog TierraLibertad de Juan José Martínez Jambrina.

Louise Bourgeois / Erik Satie

Giverny, Monet y la abstracción

Para Julia
Les Nymphéas, los Nenúfares en el estanque de la Fundación Claude Monet en Giverny, Normandía, Francia        ©2010 Maite Díaz

La fachada amplia de piedra de la iglesia de Giverny está cubierta por un andamio metálico. Recubriéndolo, una gran tela blanca impresa con una foto de Claude Monet, sobria, en blanco y negro. De pie, con bufanda, la figura tiene un aire juvenil si no fuera por sus blancas y largas barbas. Sostiene en sus manos una enorme paleta y un pincel. La tela tensada sobre los barrotes de aluminio muestra la imagen del pintor a escala monumental como si nos mostrara al santo patrón del pueblo. Desde que Monet se instaló en 1883 en éste pequeño pueblo de la baja Normandía, los hilos de los destinos de ambos se han ido tejiendo hasta nuestros días.

En Giverny se ha conservado la arquitectura y la urbanización antigua de dos calles paralelas a una gran elevación caliza desde donde se domina el valle. El pueblo es pequeño, aproximadamente quinientos habitantes y remonta sus orígenes a una fundación galo-romana. Luego la sucesión de abadías controlaron los terrenos hasta la llegada de la Revolución. La zona está dedicada a la agricultura y la ganadería. Al cultivo de la manzana y la producción excelente de sidra natural y aguardientes de manzana, el calvados.

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Monet y Van Gogh

Primavera en la casa de Claude Monet en Giverny. ©2010 Maite Díaz

La casa es rosa. Al exterior, entre el jardín y el edificio, un pasillo verde, el suelo esmaltado y brillante como los volets de las ventanas. Las hiedras suben trepadoras. Monet mirando su jardín, absorto en las copas coloreadas de los tulipanes. Rojos y amarillos. Holandeses. Blancos, los más elegantes, como pequeñas lamparillas en la noche. Desde su ventana -en la habitación de arriba- disfruta de las flores, del silencio de la nieve durante los inviernos largos. El jardín y sus senderos de grava fina trazados perfectamente. Al otro lado, la calle ruidosa de cascos y carretas de hierba. Duerme tranquilo y siente silbar el tren que resplandece. Arriba, en la planta alta el mundo es ordenado, clásico y conservador. Abajo las piezas estallan de color. Las habitaciones azules de aguas y en las estampas de las paredes las geishas y los peces. Un sofà todo curvas y cojines de seda. Ventanas y luz esperando la primavera. Del otro lado, el comedor y la cocina. Amarillo y azul. Espacios generosos para acoger a la familia reunida, a los invitados y a los amigos: Cezanne, Clemenceau, el arte y la vida, la política y los periódicos. Suena la pieza, como una caja de vibraciones. La energía y la luz animan la mesa preparada para catorce, ni doce, ni trece. Al centro, una maceta florida. Las vajillas azules y blancas -como los azulejos de la cocina- esperan dispuestas en el aparador. Hojeo ‘La cocina de Proust y ‘La cocina de Monet’, busco la receta de la sopa de invierno pero aparece el helado de plàtano. El exotismo cálido en Giverny para la cena de Navidad. La luz atraviesa la ventana en diagonal. Me quedo y espero, quisiera verle pasar con su gran sombrero. La pieza es, como la habitación del sueño de Van Gogh.

©2010 Maite Díaz

Museo del Louvre. Rivalidades en Venecia (y III)

Crónica de la exposición “Rivalités à Venise”,  reúne las obras de Tiziano, Tintoretto, Veronés y Bassano en el Museo del Louvre

• Crónica de la exposición “Rivalités à Venise” (I)

• Crónica de la exposición “Rivalités à Venise” (II)

Veronese. “Las Noches de Canaán”. Museo del Louvre

Volver para disfrutar Venecia y su siglo de oro. He soñado alguna vez con una gran mesa de madera y decenas de cuencos blancos llenos de piedras de colores y pigmentos. Tierras, ocres, carbones apagados. Azules de lapislázuli y verdes minerales en gruesas y luminosas piedras como joyas. Verde veronés. Blancos mates, otros brillan con destellos de polvo de mármol. Muelo pacientemente en un mortero, mezclo aceites y pigmentos, hago masas más pétreas y voluminosas. En el sueño estoy en una pieza -como una cocina- que huele a aceite de lino. Pienso en el sueño mientras bajo las escaleras de las galerías subterráneas del Museo del Louvre. Los muros curvos de viejos oros se abren en el techo en un gran ojo de pez. La baranda transparente muestra un ir y venir de piernas.

Veronese. “Las Noches de Canaán” (detalle). Museo del Louvre

Regresar a la gran exposición una vez más y volver a ver las grandes puestas en escena. Los grandes formatos casi barrocos, las composiciones complejas, en las que se mezclan los géneros, el concepto del cuadro dentro del cuadro, las cenas de tema religioso y los retratos de aristócratas, burgueses y comerciantes, los retratos de animales, las ànforas y las sofisticadas pastelerías, las frutas, los postres y las vajillas.

A la entrada los personajes representando a los pintores en «Las noches de Canaán». Los artistas convertidos en músicos para la representación -como los ambulantes que se prodigaban en el barrio de Rialto- tocan y amenizan el banquete. La imagen reúne y fija en decenas de personajes, la noche en que Cristo realiza el primer milagro al convertir el agua en vino. En la representación de las cenas venecianas aparece el lujo de la ciudad, la belleza y la diversidad de las calidades de los diferentes materiales como el màrmol, las sedas bordadas y brocadas de los trajes, cortinas y manteles. Todo el conjunto arquitectónico y cotidiano adquiere una connotación teatral en su afán simbólico de representar la fastuosidad y la riqueza. El lujo, la calma y la voluptuosidad de una sociedad poderosa. Los interiores, las cocinas y su representación, lo profano gana terreno en las composiciones donde los aristócratas y burgueses se retratan con sus familias a la mesa de la sagrada cena. El gran cuadro es un muestrario de la vida de la ciudad, de los oficios, de los objetos y los detalles de todo lo que rodeaba los espacios de las grandes casas y palacios. Los mercados y comercios, personas diferentes reunidas en una ciudad libre y cosmopolita. Aunque por los relatos históricos sabemos que en la ciudad libertina, la homosexualidad era perseguida y castigada con la pena de muerte por ahorcamiento; en ningún cuadro aparecen las imàgenes de los castigos que se ejecutaban en la plaza San Marcos, como tampoco se ilustra el control al que estaban expuestos los judíos en el barrio norte de la ciudad, marcados con un sombrero amarillo y un círculo del mismo color dibujado sobre sus vestidos. Entre ellos hay grandes médicos que hacen la reputación de Venecia y la longevidad y vitalidad de sus viejos. La ciudad de una sensualidad desbordante es también célebre por la ligereza de sus mujeres que, según relatos de la época, hasta las monjas de San Zaccaria habrían gozado en el encierro de una vida sensual efímera durante alguna noche veneciana.

Tiziano es el gran retratista. Su autoretrato colección del Museo del Prado, es sobrio. La técnica que admirará Velázquez. La línea de continuidad entre la pintura italiana y la pintura española. Continuidad propiciada gracias a la admiración de Carlos V y Felipe II que realizan encargos al pintor para sus palacios y residencias españolas. Y también, un diálogo de una sensibilidad, un sentido de la luz y las atmósferas cálidas, de la indefinición que construye las masas y volúmenes recreando el espacio, el aire. Esa calidad de lo intangible en la pintura y en la vida.

Tintoretto aunque no es protegido por Tiziano, que prefiere a Veronés, tiene claro que el maestro del color es Tiziano y trabaja desde un resumen de lo que considera los mejores resultados de la escuela del centro de Italia, definida por un dibujo riguroso y preciso, y además, estudia la estructura de la pincelada de Tiziano, la construcción con la materia, la sucesiva utilización de pinceladas transparentes y las veladuras. El resultado tiene gran éxito en Venecia y permite a Tintoretto realizar importantes obras como la decoración del techo de la Scuola Grande di San Rocco.

Tintoretto. San Roque en el óvalo del techo de la Scuola Grande di San Rocco

Los grandes proyectos en Venecia estaban sometidos a concurso. Para éste proyecto, los artistas presentaban sus propuestas delante de decenas de  miembros de un jurado. Realizaban los bocetos ejecutados al carboncillo sobre pliegos de papel. Para ésta realización pasan varios artistas -incluído Veronés- ante el jurado, y, Tintoretto, el último, ordena a sus ayudantes tirar de la tela fina que recubre el techo. Cae el camuflaje y presenta la obra terminada y montada en el techo en el espacio del gran óvalo. Veronés lo toma como una declaración de guerra y le acusa de tramposo, le dice que no tiene derecho a jugar con ventaja. Tintoretto, dirigiéndose al jurado, les anuncia que él ha decidido mostrar una obra terminada en lugar de dibujos al carbón. Su táctica y estrategia es ofrecerla gratuitamente -como donación- si la institución no quiere pagarla. La Scuola, el verano de 1564  acepta la obra que trae a Tintoretto la enemistad de todos los artistas. Veronés el protegido de Tiziano promete vengarse.  Sin embargo, casi diez años más tarde Veronés pasa delante de los tribunales de la Inquisición. Acusado por su obra «La Cena». Se enfrenta a un proceso ante miembros de la Santa Sede y altos dignatarios de la ciudad. El pintor es sometido a un interrogatorio sobre el tema de «La Cena», la última cena de Cristo y sus discípulos. Le preguntan sobre quiénes son los protagonistas. Veronés responde que Cristo y sus apóstoles, pero que si le queda espacio, él rellena con figuras según su imaginación sin cambiar el tema del encargo.

La iglesia como poder ideológico y político controlaba la representación simbólica y la fidelidad al relato bíblico. Las versiones debían ser comedidas y cuidadosas. El gato que juega con un hueso bajo la mesa es juzgado inconveniente, una representación del Diablo, así como también los personajes que comen y beben a la derecha del cuadro, o el bufón que juega con una cotorra. Veronés responde a la censura: «Los pintores nos autorizamos libertades que sólo se toman los poetas y los locos» Los miembros de la censura no tienen argumentos a ésta respuesta, tampoco pueden acusarle de herejía y acuerdan que el maestro no cambie nada del cuadro, sin embargo, el título debe ser sustituído. En lugar de: «La Última Cena»,  la obra deberà titularse: «La comida en casa de Levi» haciendo así referencia a otro episodio bíblico, en el que la representación de los turcos -enemigos eternos de Venecia- que aparecen en la parte derecha de la obra no serían participantes de la simbólica «Última Cena». Sus cenas continuarán a molestar y representarán a las figuras simbólicas y sagradas rodeadas de retratos de las familias de la aristocracia veneciana, sus niños jugando con los perros  en un  primer plano, sus mujeres vestidas lujosamente y mostrando sus joyas. Ilustraciones de una vida que no es bien vista por los ideólogos y extremistas de la Contrarreforma.

Tiziano. “Los peregrinos de Emaus”

La representación de Tiziano de «Los peregrinos de Emaus» es una gran naturaleza muerta. Cristo y los personajes se convierten en telón de fondo. Los objetos se apropian de la escena y son el argumento, el reconocimiento. La banalidad de la mesa, el mantel y los objetos. El pan que Cristo ha partido, la sal, las copas y el vino, la garrafa de cristal torneado, las frutas, los pétalos de las violetas. El mantel flota blanco, dibuja la luz cada pliegue en una estructura de líneas horizontales y verticales, nos regresa a un orden, a un plegado cuidadoso y perfecto. Un ritual evocado en los pliegues del mantel. Sobre la mesa, en los alimentos, la banalidad del instante fugaz y la eternidad.

Bassano

No he olvidado los perros de Bassano sobre un azul ultramar irreal. Con qué piedras persas lo habrà conseguido, ese trozo de cielo como un mar conquistado. Realistas los dos animales, uno sereno, echado y ausente, el otro, mirando al espectador y en actitud cazadora. Luego en las salas tras el mapa de la ciudad de los doscientos canales y los ciento dieciocho islotes, el tenebrismo anuncia el barroco. Lo tràgico, los claroscuros de las crucifixiones, la piedad. La humedad, los cimientos que ceden, las inundaciones y las aguas infectas, las epidemias, los insectos. Pienso en todo ésto en éste túnel oscuro, sigo el entramado de coordenadas donde trato de orientarme. Al final de las galerías de la exposición, como al comienzo, pero sin el rostro severo del Papa Pablo III, llega de nuevo la transparencia y la luminosidad sobre las telas. Respiramos y los canales vuelven a convertirse en ventanas abiertas. Aparecen formatos verticales en los que la sensualidad y también la violencia de los cuerpos describen la lucha por la posesión. En ésta última sala dedicada a la mujer como objeto de deseo, después de los juegos hedonistas de los reflejos y las imágenes indiscretas robadas a los espejos, aparece el peligro, la violencia, el tema de la violación, la lucha muy estetizada de Lucrecia tuvo gran éxito en las representaciones encargadas por la aristocracia a Tiziano y Tintoretto. Los mitos del amor entre Marte y Venus, la coquetería femenina, el voyeurisme de los personajes y del espectador que participa. La intimidad y el erotismo, el baño y la desnudez. El agua, los espejos y los reflejos que multiplican el placer son los signos de unas obras que en medio de las persecusiones de la Contrarreforma lograban romper el cerco de la censura religiosa y mostrar la vida. Contar la fugacidad de la belleza, el temblor, la fuerza de la naturaleza y su fecundidad simbolizada en los cuerpos desnudos, plenos y luminosos. Imàgenes de vitalidad y símbolos de la alegría de vivir de una ciudad que comenzaba a declinar en su esplendor para instalarse en el mito.

©2009 Maite Díaz


Museo del Louvre. Rivalidades en Venecia (II)

Crónica de la exposición “Rivalités à Venise” que reúne las obras de Tiziano, Tintoretto, Veronés y Bassano en el Museo del Louvre

susan
La sala siguiente està dedicada a los reflejos y al resplandor de las superficies. El espacio en penumbras recorta en siluetas sombrías a los visitantes. Los cuadros resplandecen, como las imàgenes de la ciudad reflejada en los cursos de agua. Las brumas son sombras densas en el interior del museo. Paseamos como si estuviéramos por los corredores de un mercado. Las gentes se agolpan, murmuran frente a una obra que se abre como una ventana a un interior càlido de colores luminosos y apagados. Navegamos por los canales sombríos. Los cuadros nos sorprenden cómplices de las escenas de intimidad femenina o de los esplendores brillantes y serenos de las armaduras de los guerreros.
Durante el Renacimiento, los artistas venecianos se plantearon el problema de la representación de la realidad, estableciendo diàlogos de superioridad y méritos entre la pintura y la escultura. La pintura como una superficie en la que el juego se establece en dos dimensiones. Creadora de la ilusión de la representación en tres dimensiones del espacio, gracias a la superioridad del color y la luz. La escultura desde el poder de ocupación real del espacio. El fragmento de realidad mostrando todos sus perfiles en el recorrido de la pieza. El tiempo y el espacio en la representación haciendo de la escultura un fragmento de la realidad. Este debate lleva a los pintores a explorar las posibilidades de la perspectiva y la utilización de la representación de los reflejos en espejos y objetos metàlicos como una forma de completar la imagen, develando la parte escondida de las formas y creando éste juego ilusionista del espacio.
En la sala, aparece la obra de Tintoretto, «Susana y los viejos». Ocupa las miradas de todos. Una joven, -la heroína biblíca- sentada en un jardín se observa en un espejo, mientras introduce una pierna en el agua de un estanque. Dos hombres viejos la espían y la desean. En apariencia cada personaje permanece ensimismado en la contemplación, sin reparar en la presencia de los otros. La escena son unos minutos de calma que no permiten presagiar la violencia de los acontecimientos narrados en el libro de Daniel. Se mantiene el suspenso -casi cinematogràfico- del desenlace de la escena. La dinàmica de los tres personajes, su situación estratégica en el espacio de la composición, involucran al espectador y lo llevan al interior. Oscuros los primeros planos, salvo Susana que se dibuja toda curvas como una nube densa y sensual de carnes doradas. Reflejos, transparencias, miradas y complicidades del espectador sorprendido en la contemplación. Un paisaje al fondo del jardín. El infinito viaja desde el primer plano de la joven mostrando su cuerpo, sus joyas y objetos, mientras el espejo en diagonal crea el espacio oscuro y misterioso, la posibilidad de la fuga. Una luz como gotas, dibuja las mínimas hojas de unos arbolillos como juncos cimbreantes. La obra oculta la imagen reflejada en el espejo, los viejos tampoco pueden disfrutar el reflejo, así, la casta Susana mantiene a todos cautivos. Un instante que dura siglos.
Rivaliza con Susana la «Venus del espejo» de Tiziano, màs pudorosa, sentada en un interior, està acompañada por dos amores inofensivos. Uno sostiene el espejo, el otro juega a coronarla. La Venus se cubre como si la hubiera sorprendido su imagen reflejada en el espejo. Pràcticamente de perfil al espectador, el reflejo nos descubre su rostro oculto. Veronés prefiere los destellos luminosos del metal bruñido y reluciente para representar la masculinidad del guerrero «Saint Menna». La figura de pie, ocupa el espacio de un nicho arquitectónico. Una media bóveda en la que el personaje cubierto de metal, aparece armado con lanza y espada. Una capa roja como una llamarada. Su protección metàlica articulada, lo convierte -por fragmentos- en un gran insecto pulido y brillante. La sensualidad erótica de las mujeres que absorben la luz en sus cuerpos dorados y la dureza metàlica, fría y deslumbrante en la pose del guerrero.

©2009 Maite Díaz

Crónica de la exposición “Rivalités à Venise” (I)

(Continuarà)

Museo del Louvre. Rivalidades en Venecia (I)

Crónica de la exposición “Rivalités à Venise” que reúne las obras de Tiziano, Tintoretto, Veronés y Bassano en el Museo del Louvre
danaetiziano

La noche en los museos tiene un encanto especial. Las galerías y salones de pintura casi siempre son iluminados con luz artificial, envueltos en una falsa noche «conservadora». La llegada nocturna al Museo del Louvre para visitar «Rivalités à Venise», envuelve en el misterio de la noche real, la piràmide, borrando el eco de gran supermercado de la entrada. Y en la bajada a las galerías que se situan en el sótano del museo, comenzamos a navegar por los canales.

La exposición, como la ciudad en la laguna, està estructurada en diferentes islas. En el primer muro a la entrada, sobre un fondo oro viejo, se recortan las siluetas de los cuatro pintores: Tiziano, Tintoretto, Veronés y Bassano. El fragmento es del cuadro de Veronés, «Las Bodas de Canaan». El pintor realizó su autoretrato al centro, tocando un violín, el resto de los pintores forman con sus instrumentos un cuarteto musical. Desde el talento y el virtuosismo de cada uno producen una pieza armoniosa. La historia de la escuela veneciana, de 1540, hasta el fin del siglo, es la historia de las influencias y los intercambios entre éstos cuatro artistas. Vasari refiriéndose a ésta época de esplendor, describía a la naturaleza como sabia creadora de talento diverso y múltiple, que ademàs decidía reunirlo para que de las confrontaciones surgieran las mejores obras.

La primera parte de la muestra, establece las rivalidades iniciales entre los tres artistas màs importantes en ésta época: Tiziano era el mayor de todos y fue reconocido pintor del Papa, de príncipes y reyes europeos como Carlos V y Felipe II, y de todas las familias europeas influyentes de la época. Tintoretto, inspirado por el manierismo y admirador de Miguel Angel llega a Venecia con el ímpetu de una gran ambición y una personalidad y estilo diferentes al de Tiziano. En el mismo momento, Veronés, dotado de un talento excepcional para las grandes composiciones y de una visión monumental del espacio, es protegido por Tiziano que le favorece para que pueda obtener importantes encargos de los personajes màs adinerados de la ciudad. Tintoretto serà excluído, pero su talento y sus composiciones dinàmicas, ademàs de su utilización dramàtica de la luz y el color, lo convertiràn en uno de los artistas màs apreciados por la aristocracia veneciana.

En la primera sala nos reciben dos obras de Tiziano. De frente, a la entrada, nos mira severo y sereno el Papa Pablo III, viejo, apoya su mano izquierda en la butaca confortable, no sabemos si piensa levantarse, su mano derecha muestra el anillo  dispuesto al besa manos. Cuentan que cuando Tiziano lo sacó del atelier a la calle, para dar las últimas capas de barniz, los venecianos lo reverenciaban a su paso. Es un retrato poderoso e inquietante en el que la tensión psicológica se establece en un recorrido visual de reverencia desde su mirada, situada por encima de la nuestra, descendiendo hasta la mano que muestra el símbolo de poder obligàndonos a bajar la cabeza en el ritual de respeto y sumisión a la jerarquía.

Al otro lado «Danae». Un retrato desnudo muestra el cuerpo femenino en su esplendor. La mano izquierda se esconde tras las piernas entreabiertas; pudorosamente de perfil al espectador, su mano derecha sumerge sus dedos entres los pliegues del paño suave, blanco y vaporoso que sedosamente envuelve sus piernas. La visita de Zeus, la lluvia de piezas de oro representando la fecundación divina mitológica, asusta a un angelote transformàndole en intruso. La ligereza, en contraposición a los pesados paños que en la otra obra viste el Papa. Lo sagrado y lo profano, lo masculino y lo femenino, el poder sobrio, severo y el relajamiento  sensual del erotismo dialogan en éste espacio, como lo hicieron en su día en las mansiones y palacios de Venecia, la República libre y próspera. Tiziano construye con el color, sus pinceladas son visibles, los bordes se esfuman y las formas habitan sin contornos definidos el espacio, creando unas atmósferas por contrastes de color y luminosidad, sin la precisión de un dibujo definido a la manera de los pintores del centro de Italia.

En la segunda sala estàn las obras en grandes formatos de Veronés y Tintoretto. Al centro, el cuadro «San Marcos coronando a las tres virtudes», una obra de Veronés que resume el estilo elegante y aéreo del artista. Es un cuadro de tema sacro resuelto con un espíritu decorativo, en el que los espacios de los fondos, son tan importantes como las figuras de influencia manierista representadas en violentos escorzos, dibujados los paños con delicados tonos. La composición seduce por su dinamismo que estructura el diàlogo entre San Marcos, el hombre, el santo que flota, ofreciendo la corona a las virtudes representadas en un plano terrenal junto a niños y  àngeles. Las mujeres muestran sus brazos desnudos en alto, sus manos y  esconden sus miradas al espectador sin dar la espalda. En «La tentación de San Antonio» Veronés recurre a un encuadre cerrado, un primer plano que concentra toda la atención en la izquierda del cuadro, en la lucha de las tres figuras y el tormento del santo ermitaño. La violencia es representada por la acción, pero sobre todo, por la atmósfera oscura que sugiere una sensación de terror y asfixia.

Un pequeño retrato nos atrae, es un autorretrato de Tintoretto. De perfil, gira el rostro al espectador y fija sus ojos poderosos. Un fondo oscuro de un tono apagado, con olor a miel, ceras y aceites envuelve a la figura. Estamos muy cerca, sus cabellos negros ensortijados y sus ojos con un brillo de aceitunas. Entra y sale el contorno de la luz a la sombra, brillan los bermellones en sus pàrpados, las pinceladas visibles, los acentos luminosos modelan la belleza de su rostro determinado. La visión es un instante intenso que parpadea.

Veronés es el aire. Tintoretto la tierra, màs atormentado y apasionado en su manera de pintar, utiliza una paleta màs dramàtica y sombría. En sus cuadros de gran formato, el espacio es infinito. De los tres artistas, es el que estructura composiciones complejas con escenas simultàneas a escalas diferentes, adentràndonos en el paisaje en profundidad. En su San Agustín, los planos sagrado y profano establecen dos dinàmicas diferentes. San Agustín se dibuja en la parte superior del cuadro casi en un primer plano. Su cuerpo ligero, envuelto en una nube -como una aparición- ocupa todo el espacio. Sobre la tierra se suceden en profundidad, -como ecos-, las voces de las nueve escenas que discurren en perspectiva hacia un fondo arquitectónico en brumas. Las figuras se dibujan ondulantes relacionando los diferentes grupos de personajes: los enfermos, paralíticos, tullidos son los que animan la escena bajo los rayos benéficos de San Agustín.

Retratos de representación: patricios y patricias

Los retratos se realizan con un código de representación ideado por Tiziano y que continuaràn Veronés y Tintoretto. Los personajes por su posición, sus ropajes, joyas  y relación con el espacio, narran, describiendo con precisión, su posición social, los acontecimientos de su vida política o militar.

Los retratos femeninos estàn relacionados al espacio interior de la casa, el espacio femenino de la intimidad, de la familia y el hogar. Sobre un muro hay tres retratos femeninos, destacan las mujeres de Veronés y Tiziano. La primera, severa y sobria no luce grandes joyas, lleva un pañuelo en la mano y su mirada es de desconfianza. Tierra, su traje remata con pequeños lazos las mangas, es la única fantasía que ofrece la señora del pañuelo. La joven pintada por  Tiziano, se supone es su hija, con màs humor, lleva un elegante espantamoscas –como un cetro- de mango dorado y plumas. Su mirada es distante, y tal vez su aire un tanto altanero, se deba a su poder para espantar las moscas en la humedad de los interiores de Venecia. Su traje verde esmeralda le da un aire pesado y mineral que sólo lo aligeran las plumas de su cetro. Lleva pendientes dorados, alianzas y brazalete, un collar de perlas ajustado al cuello, un largo collar dorado con medallón y una especie de leontina sin reloj que termina en unos cascabeles. Quizàs astucias de los maridos para escuchar el tintineo al andar de sus esposas. Los retratos son de medio cuerpo, éstas rollizas patricias seguro llevarían calzadas les chopines, el calzado elevado en plataformas altas, ideado para las venecianas -por sus maridos- para dificultarles los desplazamientos ràpidos, las visitas furtivas o las citas ràpidas con los amantes protegidas por las brumas. A las mujeres la voluntad de encerrarlas siempre les ha dotado de mucha imaginación.
tizianoVenier
Dos retratos masculinos enfrentan a Tiziano y Tintoretto ésta vez. Los retratos de dos dogos de Venecia. Tiziano retrata a Francesco Venier a los sesenta y pico de años. Un hombre envejecido y enjuto, de mirada serena. Su mano derecha se mantiene en un gesto detenido de persuasión. De pie junto a una ventana, vestido con una capa ocre dorada y un sombrero de aire oriental, entre las sedas rojas de los cortinajes y el brocado de su capa, el personaje del alto dignatario, exhibe el exotismo veneciano en una anatomía decadente. Una mano retiene y la otra demanda prudencia. Los gestos de un diplomàtico o de un negociador. Desde la ventana, una barca con una vela latina inflada se desplaza, y desde un edificio, las espirales de humo de un incendio invaden la escena.Es sombría la atmósfera, la vida que termina. Tintoretto retrata a otro Venier, el Almirante Sebastiano Veniero, un militar protegido por su reluciente armadura. Viril y determinado. El Almirante de la flota de la República es el vencedor de la batalla de Lepanto. En la ventana que se abre al fondo, se despliega la batalla naval. Un cuadrado de cielo empastado y azul. El fragor del combate, las llamaradas y las espirales de humo  como gigantes entre las naves, decenas de remeros, como hormigas, y las velas plegadas.

©2009 Maite Díaz

(Continuarà)


Paris la Nuit Blanche

instalationhoteldevilleNuit Blanche en París. Evento de arte contemporàneo. Vídeo instalación en la fachada del Hôtel de Ville.     ©2009 Maite Díaz

El concejal de Cultura de la Alcaldía de París, Christophe Girard, declaraba ayer el éxito de la organización de la octava edición de la Nuit Blanche, que según las estadísticas, a las once y media de la noche contabilizaba la asistencia de un millón y medio de visitantes recorriendo los diferentes espacios que presentaban obras de arte contemporáneo: instalaciones, vídeo instalaciones, obras sonoras o obras realizadas en el interior de monumentos religiosos como la Catedral de Nôtre Dame o las Iglesias de Saint Eustache en Chatêlet o Saint Severin en el popular y cosmopolita Barrio Latino.

nuitblanchenotredameNuit Blanche. Nôtre Dame de Paris     ©2009 Maite Díaz
París es una ciudad que ha mantenido su centro histórico original con la dinàmica y la vitalidad de siempre. Ademàs, concentra edificios importantes en la vida de la ciudad, como la Catedral y el Tribunal de Justicia. Las islas: la Ile de la Cité y la Ile Saint Louis en el Sena y el Barrio Latino, fueron los espacios que decidí visitar en éste recorrido para muchos controvertido e irrelevante en plena crisis. Se organizaron también instalaciones en el parque de Buttes de Chaumont al norte de la ciudad. Los proyectos fueron seleccionados por un jurado que, a su vez, distribuyó los dineros necesarios para la producción e instalación de las obras. Otros artistas presentaron proyectos que fueron seleccionados a condición de encontrar sponsors, mecenas que corrieran con los gastos de realización. La Alcaldía se encargaba ademàs de la protección de las obras y las cuestiones técnicas necesarias a su instalación. La fotógrafo Chantal Stomas realizó una serie de imàgenes nocturnas de Tokio, y, decidió instalarlas en el tunel del metro de Châtelet, « Lost Highway » se titula su pieza. En un artículo en el periódico Le Monde, la artista narra las peripecias para encontrar los medios para realizar su obra que, en parte, ha debido sufragar con sus economías personales; a pesar de recibir apoyo de la RATP, la red de transportes urbanos, ademàs de una donación de la Alcaldía de la ciudad. Arte Contemporàneo necesitado de subvención estatal porque con la crisis, las empresas privadas son cautelosas con los gastos.

senailedelaciteEl Sena atravesando el puente hacia el Barrio Latino. ©2009 Maite Díaz

Llegamos a París a las nueve de la noche y tras una media hora de paseos en coche, a la caza de una plaza gratuita, y casi decididos a dejarlo en el parking de la Cité Internationale des Arts, tuvimos la suerte de poder tirar el ancla en la Rue des Cerises, en el Marais. La ciudad es también su río y el río es la ciudad. Esta imagen, si pienso en La Habana y en su río Almendares, se me revuelve el estómago con sus perfumes. Si pienso en Zaragoza -donde viví tres años- recuerdo buscar el río con los versos de Martí…”amo el Ebro lodoso y el Pilar azuloso de Lanuza y de Padilla”, poesía…pues la ciudad no disfrutaba su poderoso caudal. En Madrid tampoco el Manzanares es una arteria viva en la vida de la ciudad. Y Barcelona no tiene río, pero tiene el mar. El agua ha sido un reflejo, un espejo social de las costumbres, ha permitido la fluidez del comercio, la vitalidad de la comunicación y la organización de los territorios, su progreso y desarrollo. Venecia la próspera, es una ciudad lacustre trazada por cursos de agua. París es su río, un torrente por el que viajan mercancías, peniches de transporte comercial e industrial, barcos de turismo, barcos para pasear, barcos restaurantes, bares desde donde las perspectivas de la ciudad se manifiestan imponentes al viajero. Gente que vive a orillas del Sena, navegantes. La ciudad disfruta sus dos orillas todas las estaciones del año, cuando no hay crecidas importantes.
El fluído luminoso de un río es un reto para un artista, imposible competir con el espectàculo que se organiza en el río, sus puentes, los arcos que cobijan amablemente a los clochards, a los amantes y a los grupos de turistas maravillados de tanta luz y fluidez.

senanuiteblanche2La Seine, el río Sena.    ©2009 Maite Díaz
La Nuit Blanche organiza espectàculos en los que la luz es materia. Vídeo instalaciones, piezas en las que la luz y el sonido se integran a la lectura de los recorridos de la ciudad, piezas de los artistas «consagrados» y agraciados en los espacios sagrados de las iglesias parisinas, en los que antes, los escultores, pintores y maestros vidrieros narraban la vida religiosa o de la cité. Hoy los artistas proponen una lectura diferente de éstos espacios sacros con sus piezas luminosas en el interior de Nôtre Dame, o sonoras, en la iglesia Saint Severin del Barrio Latino.
Las colas para acceder a ambas iglesias eran de decenas de metros y el verdadero espectàculo sin esperas, ni peregrinajes estaba en las calles que, con, o sin Nuit Blanche, son una aventura. El valor de un evento como éste, es la promoción que juega con el tiempo de una noche, y, el concepto de lo efímero y de la finitud que puede mover a mucha gente a tomarse el paseo como una fiesta. En el Hôtel de Ville -que así llaman a la sede de la Alcaldía en Francia- había una pantalla gigantesca con un vídeo de una mujer de espaldas a la càmara,  frente a un torrente de gente que caminaba frente a ella, y, a la càmara, sin reparar en su presencia. Al otro lado de la realidad de la noche, en las plazas y en los puentes y calles, estàs en medio de avalanchas de cientos de miles de rostros que cruzas en unas horas, a los cuàles descubres, miras a los ojos, escuchas sus risas y conversaciones, entonces no sé muy bien cuàl era la idea de éste vídeo a la antonioni, posiblemente versaba sobre la incomunicación, las minorías, parecía asiàtica la figura femenina detenida a contracorriente. Es posible la comunicación, el aislamiento cultural, la confrontación, fueran el tema de la pieza.
Seguimos el recorrido hasta la Ile de la Cité, la masa, era como una concentración ligera, la gente relajada, sonriente, siguiendo disciplinadamente los itinerarios y haciendo las colas para entrar en la Catedral y en la iglesia de Saint Severin en el quartier Latin y ver a los artistas “consagrados”, en los espacios sagrados.

patinadoresnotredamePatinadores en Nôtre Dame.   ©2009 Maite Díaz
El espectàculo como podràn imaginar era la calle. Los patinadores, magníficos, divertidos, con un control de la velocidad, la destreza del cuerpo, las acrobacias. Actuaban improvisando historias simpàticas, dramas humorísticos en relación a sus proezas imposibles, como un infarto y los primeros auxilios en el suelo a lo Buster Keaton. Éstos jóvenes eran un grupo de tres o cuatro y se presentaban a un lado de Nôtre Dame. Luego entrando en el Quartier Latin, otra cola para la entrada a la iglesia, pero la calle era un torrente de gente y energía. Los jóvenes, la gente mayor, los turistas, los franceses, los parisinos y de pronto una coreografía de mujeres y hombres, todos negros, en una gran conga subiendo en  batucada, atravesaron la avenida para tomar la Ile de la Cité, era una manifestación de las minorías, vestidos de blanco y rojo y todos a paso de tambores. Había tanta gente que aquello se diluía en la gran masa frente a la catedral. En las dos orillas del Sena, los jóvenes se reunían en sus picnics nocturnos, aprovechando el buen tiempo.

danzaboladecristalDanza con bola de cristal en la plaza de la Catedral de Nôtre Dame durante la Nuit Blanche en París.  ©2009 Maite Díaz
Después de cenar en el Barrio Latino, regresamos a la Ile de la Cité. Un joven danzaba con una bola de cristal transparente, sus movimientos eran de una rapidez, que la esfera por momentos parecía parte de su cuerpo. Un espectàculo que tenía màs de cien personas alrededor. En las sombras de la gran esplanada de Nôtre Dame, la esfera de cristal brillaba pegada a su piel, recorriendo de un contorno de luz su cuerpo. Estos espectàculos callejeros espontàneos, fueron los que decidimos disfrutar, sin colas ni estrés “contemporàneo”. Caminando por el París eterno de los poetas y los buscavidas.

lepropheteEl profeta y su manifiesto  ©2009 Maite Díaz

El río y su trasiego, las luces, los barcos, los puentes y al final en el Marais un “profeta” con barbas y un coche-carroza-artilugio, con su declaración de principios, lanzaba pompas de jabón. Sus ideas políticas afichadas en carteles y un discurso incansable, discutía con la gente, se dejaba fotografiar sin problemas, repetía constantemente problemas de bancos y créditos y vivienda…la crisis. Su intervención callejera era entre profunda y humorística. Como buen evangelista tenía un corro importante de divertidos que lo interpelaban y él contestaba sonriente. Otros màs pensativos le miraban asombrados. En la cumbre de su objeto ondeaba una bandera blanca con una estrella de David dibujada, no sé, qué pertenencia reclamaría.

intalacionsaintlouisInstalación de luz y sonido en el puente entre la isla Saint Louis y la isla de la Cité. ©2009 Maite Díaz

En medio del Sena, entre las dos islas, la de la Cité y Saint Louis, había una instalación de cubos luminosos que se animaba con una música new age. Cambiaba de colores, de verdes a rojos, o azules, siguiendo  la gravedad e intensidad del sonido. Atravesabas el puente entre éstos totems y la música. La noche y el río. El agua oscura y el espectàculo cinético de las luces càlidas centelleando, dando ese brillo vital ,y, a la vez melancólico, a la ciudad.

©2009 Maite Díaz

Rafael López Ramos expone en Wynwood

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http://www.lopezramos.info
http://losliriosdeljardin.blogspot.com

CUBA Arte y Política. Saltarnos el Muro del Control (II)

SIN LIBERTAD DE PRENSA Y DE EXPRESIÓN NO HAY DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD ES UN SIMULACRO 

Para apoyar el performance de Tania Bruguera en la X Bienal de La Habana que realizaron: Yoani Sànchez, Claudia Cadelo, Ciro Díaz , Claudio Fuentes y Reinaldo Escobar y un grupo de espectadores que se sumaron a las demandas de Libertad y Democracia formuladas por ellos, consulte y deje su firma de apoyo en PENÚLTIMOS DÍAS

En los 80 el “arte contestario” político en Cuba, el que se exhibió en galerías y museos del Estado, estaba controlado por el Ministerio de Cultura que lo exhibió en exposiciones internacionales mostrando la obra de “artistas críticos”, funcionó como propaganda de apertura política en la época de la perestroika.

En 1989 en el proyecto del Castillo de la Fuerza, el día que inauguramos se censuró la exposición y se acabó el proyecto. Estaban Ponjuan y René exponiendo en la sala baja y, Sandra Ceballos arriba  nos ofreció un espacio a un grupo que no estàbamos invitados. Todos los que expusimos arriba fuimos invitados por Sandra Ceballos directamente, fuera de programa, porque las listas de “artistas invitados ” las controlaba Alexis Somoza, y no recuerdo quién màs. La pieza de Glexis Novoa la taparon con plàstico para la inauguración después de pasar la censura, pero no se desmontó.

El resultado de la censura fue que cerraron las dos muestras y, costó el puesto de viceministra de Cultura a Marcia Leiseca. La respuesta de todos fue una huelga organizada, una protesta que se conoce como “EL JUEGO DE PELOTA”, Rafael López Ramos en su blog LOS LIRIOS DEL JARDIN ha recordado en detalle el asunto.

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