Fragmentos – Diarios

Entradas clasificadas como ‘Arquitectura y urbanismo’

El Central Jaronú. Un monumento de la industria y el urbanismo en Cuba

Junio 2, 2009 · 24 comentarios

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Central Jaronú alrededor de la década del 30

Mi Terruño

Por Maggie Guaty

En el mes de diciembre del año 1921 el central Jaronú realizó su primera molienda. Considerado durante la década de los años cincuenta, el Central azucarero más grande de Cuba, y el mayor productor de azúcar del Mundo.

El batey era de mampostería, pintado de blanco con brillantes tejados rojos, sus construcciones estaban unificadas en una misma línea arquitectónica, con motivos clásicos y reminiscencias del estilo de Boullèe y Ledoux, (arquitectos franceses).

Era un hermoso concepto de ciudad jardín, colmada de flores, fuentes, y verde follaje, las aceras estaban sombreadas por altos árboles. Hileras de majestuosas palmeras flanqueaban sus tres parques. Tierra colorada, cañaverales en su periferia, el dulce olor del guarapo, los ruidos de la molienda, todo inmerso en la fresca sombra de la Sierra de Cubitas, este fue el escenario de mi niñez y adolescencia.

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El Parque de la Fuente- Llamado así por tener en su centro una enorme fuente llena de peces de colores y lirios flotantes. En las tardes después de la escuela y de merendar, los niños se juntaban en este parque acompañados de algún familiar, colmando el ambiente de risas, juegos, y travesuras. La hora de retirarse llegaba cuando el reloj de la Iglesia que se encontraba muy cerca, en “el parque de la Iglesia” -y que sonaba como el Big Ben-, tocaba seis campanadas.

En esas tardes de juegos me recuerdo “encaramada” en las ramas de los inmensos laureles del parque con mis amiguitas, nos imaginábamos princesas en bellos palacios, o trapecistas de circo, nos divertíamos de lo lindo subiendo cada vez a ramas más altas, hasta que los inquilinos del árbol: una familia de chipojos, (enormes camaleones), asomaban enojados sus horrendas cabezas de dinosaurios enanos, obligándonos a bajar del laurel precipitadamente, al grito de: ¡ya llegaron!

El Club- ¡Aquellos bailes infantiles!, la emoción de estrenar un vestidito e ir a bailar como la gente grande. Más tarde de jovencitas nos engalanábamos desde temprana hora para desfilar por la entrada del Club como pavos reales, disputándonos el lugar de la más bella y mejor bailadora, y disfrutar de las mejores orquestas y conjuntos habaneros que venían a deleitarnos con su música. Los que no sabían bailar se pasaban la noche mirando a los demás, y planeando pedirle al día siguiente a su pariente bailador, que les enseñara algunos pasitos para poder “defenderse” en el siguiente baile.

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La Arboleda- Era un espacio prohibido, que junto a la cancha de tenis nos ofrecía voluptuosamente numerosas especies de mangos, como en postal a color de algún famoso puesto de frutas. Nunca supimos la razón por la cual no se permitía la entrada a aquel paraíso, la verja estaba debidamente cerrada con candados y cadenas, desde luego, esas seguridades no impedían que saltáramos la cerca y nos internáramos en ella, para proceder a indigestarnos en una bacanal de mangos filipinos.

El Campo de pelota- En él se batían en lucha “beis bolera” los equipos de Cunagua y Jaronú, Centrales azucareros hermanos por pertenecer al mismo dueño, y rivales por convicción, ¡esos si eran juegos de pelota!

La Playa – Esta se encontraba a escasos quince minutos en “máquina” desde el Central, era donde pasábamos los veranos. Constaba nuestra playa (Jigüey) de una hilera de casitas estilo cabaña frente al mar, el Club era muy original y diferente, estaba situado en un pequeño cayo al cual se llegaba atravesando un larguísimo puente.

Era una temporada de baños de mar de duraciones maratónicas, paseos en veleros a los cayos cercanos. Remábamos, explorábamos el playazo, y los bosquecitos aledaños cuyos árboles estaban repletos de orquídeas silvestres, así como los manglares que era toda una aventura internarse en ellos. O bien nos contentábamos con sentarnos en el amplio portal con la familia, a disfrutar del aroma del mar y la fresca brisa.

Tantos y tantos recuerdos, el hogar con mis padres y hermanos, los vecinos, el bello batey, el colosal Ingenio, añoranzas de un pasado feliz e inolvidable, de un paraíso perdido.
¡Como te extraño Jaronú!

MGuatyMarrero
©Protected by Copyright 2000-

Nota:

Ésta colaboración de Maggie Guaty ha sido el resultado de felices encuentros en la red de camagüeyanos oriundos del Central Jaronú en Camagüey. 

Les invito a leer el post Fragmentos, y los comentarios; unas memorias de Concepción Gonzàlez Fornés que también recuerda la maravillosa estructura, la urbanización del Central que ha merecido ser nombrado Patrimonio Nacional y beneficiarse de una restauración.  Y lo màs increíble, ha resistido el huracàn de éstos 50 años, lo que demuestra que sus fundaciones y muros fueron construídos con buen diseño y excelentes materiales.

A ver, qué pueblo construído después de 1959 podría conservarse como ejemplo de Arquitectura civil e industrial y de urbanismo en función de la eficacia de los servicios y del placer.

Muchas gracias a Maggie Guaty y a Concepción Gonzàlez Fornés.

Fotografías archivo Maite Díaz González. Pueden ser publicadas en la web citando la fuente. Muchas gracias.

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Central Jaronú. Camagüey, Cuba

Mayo 29, 2009 · 5 comentarios

jaronucasamendozaCasa del administrador del Central Jaronú, en Camagüey, Cuba. Archivo personal Maite Díaz.

Varias personas han visitado el blog en relación con el Central Jaronú. Han llegado para leer éste texto: «Fragmentos» y han dejado sus comentarios; a todos muchas gracias. Seguiré subiendo algunas fotos que conservo, para compartir la memoria gràfica de éste lugar que no conozco, a pesar que mi madre nació allí. Como no teníamos arraigo en el lugar, nunca visité Jaronú en Camagüey. Mis abuelos regresaron en los años cuarenta a La Habana. Es un viaje que debo realizar pues siento una gran curiosidad por éste pueblo vinculado a la historia familiar. Este texto se lo pedí a mi tía materna, Concepción Gonzàlez Fornés. Se marchó de La Habana en 1961. Actualmente vive en Arizona donde cultiva un jardín y un huerto. Una tarde mirando las fotos, la llamé y le pedí que me contara cómo era la estructura del central, lo que recordaba de su infancia allí, donde creció, aunque había nacido en La Habana. También quería saber sobre mi abuelo al que no conocí y que había emigrado solo, desde el pueblo de Los Llanos de Aridane en la isla de La Palma, en las Islas Canarias.

(más…)

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En París, Paul Virilio y Gerard Depardon en la Fundación Cartier

Enero 27, 2009 · 2 comentarios

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“Donner la parole”, éste señor es uno de los entrevistados por Gerard Depardon. Es importante el testimonio de éste occitain, que habla en su lengua que ha desaparecido, aparecen testimonios europeos sobre el proceso cultural que significa la mundialización como un proceso de asimilación tan antiguo como la historia humana.

«TERRE NATALE ailleurs comme ici » es la exposición que presenta la Fundación Cartier en París. El edificio de la Fundación es una estructura transparente creación de Jean Nouvel, una fachada de cristales, que como espejos, se integran al paisaje urbano en el número 261, del boulevard Raspail, con un hermoso cedro del Libano a la entrada. De los edificios proyectados por Nouvel y que he recorrido, pienso que éste, discreto, es el más hermoso, acogedor por su ligereza, proporciones agradables y la integración de la naturaleza, los árboles y espacios verdes a la arquitectura.

La exposición plantea preguntas de interés en éste siglo y milenio que hemos comenzado. Siguiendo las estadísticas desde 1991, filósofos como Paul Virilio señalan una aceleración de sucesos que generan catástrofes y progresos dentro de una misma lógica dialéctica; ésta fue la idea de Hannah Arendt : «El progreso y la catástrofe son el verso y reverso de una misma medalla.» A partir de ésta idea, Paul Virilio organizó en el 2002, en éste mismo espacio, la exposición sobre «El Accidente» como elemento fundamental de la historia, el accidente como obra creativa. Virilio ha llegado a proponer la creación de un Museo del Accidente: «Exponer el accidente, todos los accidentes, desde el más banal al más trágico, de las catástrofes naturales a los accidentes industriales y científicos, pero además exponer también el accidente feliz, del golpe de suerte al flechazo. Exponer el accidente para no estar sólo expuestos al accidente.» Es éste el proyecto de la exposición «Ce qui arrive» y que se inspiraba también de la frase de Sigmund Freud, «La acumulación termina con la impresión de azar.»

La muestra se compone de cuatro instalaciones en las que dialogan Paul Virilio y Gerard Depardon. Un diálogo de confrontaciones. Entre las preocupaciones de Depardon, fotógrafo y cineasta, encontramos la idea de la relación poderosa con la tierra que tienen las personas que habitan el mundo rural y, con respecto a los planteamientos de Virilio, urbanista y filósofo, viajamos alrededor de la ciudad, del éxodo, en relación a los desplazamientos y a la velocidad.

A partir de éstas unidades extremas y complementarias, recorremos los discursos cinematográficos de Gerard Depardon que busca a los sobrevivientes de pueblos que han desaparecido asimilados, los Mapuches o los Kawésqar en Chile, los Chipaya y Quechuas en Bolivia, los Guaraníes o Yanomami en Brasil, la tribu Afar en Etiopía, además de las entrevistas a dos franceses, una bretona, residente en una isla del Atlántico que ha conservado su lengua materna y, un occitain, de un pequeño pueblo del sur de Francia que confiesa haber aprendido muy mal la lengua francesa. Los retratos monumentales, las voces de éstas personas nos cuentan sus historias familiares, personales, desde una pantalla gigantesca y unos planos próximos y cerrados que recogen toda la fuerza de sus testimonios. Las salas sin asientos, obligan a los numerosos espectadores a escuchar sentados en el suelo. «Donner la parole», así titula Depardon ésta serie de entrevistas.
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Imagen de la entrevista a unas mujeres de la tribu etiope Afar en “Donner la parole” de Gerard Depardon.

Desde el mundo aislado de personas que han quedado fuera del movimiento del progreso, de la asimilación, de la globalización, escuchamos al Quechua boliviano hablar en su lengua materna, contar que debe venir a la ciudad porque no tiene trabajo, no tiene qué comer, y las únicas palabras que pronuncia en español son las palabras, cabras, vacas, ovejas. Depardon nos hace testigos de éstos desplazamientos marcados por los límites de la experiencia de sobrevivir y a su vez, de la misma etnia, una mujer se resiste a emigrar a la ciudad desde unas razones profundas de pertenencia a un espacio, a un paisaje inscrito en una geografía bien definida y a una conexión con una lengua y unas tradiciones. Dos mujeres Yanomami se preocupan por los ríos, por los peces de los ríos que nutren a sus hijos y por la llegada del hombre blanco y la destrucción de la selva.

De regreso, Depardon nos muestra en la segunda sala «Le tour du monde», su vuelta al mundo, solo, en 14 días y 7 escalas. Filma el mundo de la ciudad, de la velocidad, del stress de las mujeres que van a trabajar en Japón, la gente y sus teléfonos por la calle, el tráfico, los puentes de carreteras y calles que se superponen en las ciudades. Es un filme mudo, nadie cuenta su historia, son dos pantallas enormes instaladas en un ángulo de la sala oscura, simulando un diálogo a dos, en el que sólo se escucha el silencio y el ir y venir apresurado de la gran ciudad. Washington, Los Angeles, Honolulu, Tokyo, ciudad Hô Chi Minh, Singapur y Le Cap.
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Instalación de Paul Virilio en el sótano de la Fundación Cartier,  al fondo el espacio circular donde se expone la segunda instalación  concebida por Virilio y realizada por el estudio multidisciplinar Dille Scofidio + Renfro, la obra multimedia es una visualización dinàmica en 360° sobre los movimientos migratorios y las consecuencias del calentamiento global

En los espacios del sótano Paul Virilio ha concebido sus dos instalaciones. Llegamos a un espacio que recrea una gran sala de espera, un hall de un gran aeropuerto o de una gran estación de trenes. Del techo cuelgan unas decenas de pantallas planas que reproducen imágenes de vídeos de archivo de telediarios, documentales y fotografías, todas imagenes reales, documentales sobre los movimientos importantes de poblaciones, campos de refugiados por razones climáticas o políticas, imágenes de los boat people vietnamitas, de los mexicanos filmados con cámaras infrarrojas atravesando las alambradas de la frontera.

Paul Virilio en una proyección a escala natural camina por un callejón adoquinado de una ciudad francesa y conversa con el espectador : «El sedentarismo y el nomadismo han cambiado de naturaleza. (…) El sedentario es aquel que se encuentra en casa en cualquier sitio, con el móvil, el ordenador, en el ascensor, en el avión o en el tren de alta velocidad. Éste es el sedentario. En cambio, el nómada es aquel que no se encuentra en casa en ningún sitio.»Para Virilio el siglo XXI será el de las grandes migraciones, 200 millones de personas estarán obligadas a desplazarse, a partir de ahora y hasta el 2050, por razones políticas debido a dictaduras, persecuciones, conflictos étnicos y territoriales. Luego de la espera en ésta suerte de sala de aeropuerto que ha diseñado Virilio, con la intención, supongo, de hacernos tomar conciencia -mirando los documentales-, que la condición nómada forzada o deseada ha sido la causa de una aceleración de conflictos y de catástrofes, que repercuten en el espacio urbano.

La pieza multimedia es una sala y una pantalla circular. Un planeta tierra gira en 360° alrededor nuestro, la imagen del planeta es nítida, en su doble movimiento de rotación y traslación se visualizan las capas de nubes alrededor de la tierra, es enorme, de unos dos metros de diámetro aproximadamente, se traslada de izquierda a derecha desvelando datos en relación a los movimientos migratorios. La pieza es un resumen de datos estadísticos, una serie de mapas, de planisferios que dibujan las migraciones urbanas, la densidad de la población en las ciudades, la falta de oportunidades en el campo y la concentración humana en los espacios de las ciudades cada vez más pobladas en los países desarrollados, Virilio ofrece la estadística de que para el 2015, 48 de las grandes ciudades que crecen más rápidamente se encuentran en el hemisferio sur.

La segunda muestra es sobre la inmigración, los flujos de hombres y dinero. 60 países en vías de desarrollo reciben remesas desde 12 países desarrollados, la media es de 160 euros mensuales por envío, la suma es de 240 mil millones en concepto de remesas. Hay una banda de banderas de los países del primer mundo de un tamaño mayor arriba y, abajo, otra banda de las banderas de los países en vías de desarrollo, informàticamente se dibujan los flujos monetarios en conceptos de remesas que van de los emigrantes en el primer mundo, a sus familias, la cantidad es tres veces las cifras de lo que supone la ayuda internacional a esos países. Gràficamente la bandera europea, americana o canadiense se contamina con barras digitales de pixels de los colores de las banderas de los pequeños países, cada pixel corresponde a 10 emigrantes o refugiados. Después de todos estos datos, se traza un «ecuador económico» entre el norte y el sur que comienza en el sur de Rusia, en la Siberia, y va bordeando el territorio hasta Turquía, entra Israel, la costa sur mediterrànea y costa norte de África, América del Norte bordeando la Florida, la frontera mexicana y en el Pacífico incluyendo a Australia y Japón. En las estadísticas sobre las remesas no aparecen datos sobre Cuba, siendo uno de los países con una comunidad en el exilio importante que corresponde a un 10% de su población y, es conocida la importancia de éstos ingresos en la economía de la población cubana, en «terre natale.»América aparece como un continente más estable. No leí informaciones sobre los desplazamientos desde Venezuela, Cuba, sólo Colombia apareció como emisor de refugiados hacia los Estados Unidos.
La tercera muestra de datos corresponde a los refugiados políticos y a las migraciones forzadas, desplazamientos internos en los países, refugiados, demandadores de asilo. Las estadísticas describen las incidencias de éstos viajes, las negativas de asilo, las deportaciones a las fronteras. El continente más convulso es el centro de África, y la zona de Irak, Myanmar, éstos territorios han producido éxodos, en el caso de Irak, de más de 1 millón de personas. Tampoco sobre Cuba y sus estadísticas pude encontrar ningún dato.
La cuarta presentación resume las catàstrofes naturales que han aumentado desde el año 2000. Los desplazamientos de las poblaciones por causa de inundaciones son màs frecuentes en el hemisferio sur que en el hemisferio norte. Y, por último, la quinta muestra estadística hace referencia a las variaciones de los niveles del mar. Los mares, de aquí a 2100, se supone aumentaran su volumen y, como consecuencia, desaparecerán sumergidas las ciudades que se encuentran en las costas, aquí apareció La Habana, éstas ciudades «serán las primeras víctimas del calentamiento global aunque a menudo son las menos responsables», termina con éste juicio y asignación de responsabilidades la presentación de ésta pieza.

En los vídeos expresa su idea y la variación que tendrà el concepto de frontera. La frontera, el muro.Las fronteras naturales determinadas por las fronteras geográficas, por lo límites geográficos, Virilio dice, «…el mar pertenece a todo el mundo, pero la noción de límite, de muro define una identidad, hay muros necesarios. Nuestro límite corporal es nuestra frontera, nuestra magnitud, no hay realidad sin magnitud. El muro puede servir para identificar o para excluir. La gran frontera será la frontera continental, la subida de los niveles del mar eliminará las fronteras naturales.» En sus ideas Paul Virilio cuestiona el mundo de las nuevas tecnologías, la velocidad como expresión del Poder, la necesidad de un compromiso de lucidez desde el que no niega la tecnología, pero exige una visión crítica de ésta y de los cambios que está estableciendo en las conductas humanas, en las relaciones sociales y en la relación del hombre con el paisaje y con la naturaleza.

«Parce que moi j’ai la nostalgie de l’ampleur du monde, de sa grandeur.» Paul Virilio.

©2009 Maite Díaz 

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Fragmentos

Diciembre 20, 2008 · 53 comentarios

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La Habana, el Centro Asturiano y el Central Jaronú en Camagüey 

Nací en la Habana en la calle Chacón #18, entre Habana y Aguiar, a varias cuadras del palacio presidencial. A las seis semanas de nacida fuimos para el central Jaronú, situado en la parte norte de la provincia de Camagüey, donde mi papá trabajaba en la producción de azúcar, el fue puntista por un tiempo en el departamento que procesaba el jugo de caña para convertirlo en azúcar, en unos recipientes muy grandes llamados tachos, allí se cocinaba este jugo hasta que perdía la mayor parte del líquido y el resultado era azúcar sin refinar. En el tiempo de la molienda, se trabajaba 3 turnos de 8 horas cada uno los meses que duraba la zafra.

El pueblecito estaba bien diseñado, teníamos cuadras con diferentes tipos de viviendas para todos los trabajadores y empleados de las oficinas. En frente de nuestra cuadra estaba un edificio largo que contenía la farmacia, la oficina de correos, barbería, hotel, restaurant  y la sociedad de recreo. Al fondo de éste edificio y separados por jardines estaba la oficina general.

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Vista aérea del Central Jaronú durante la década de los años 40, era uno de los centrales màs grandes y productivos de la isla.

Al este de nuestro lugar, que consistía en diez casas unidas, todas con portales al frente, estaban el edificio con dos aulas, la escuela para niñas, separados por jardines le seguía el cine y al otro extremo la escuela de varones. En esa misma cuadra estaba la iglesia y alrededor, completando la cuadra, había un parque con un gran césped y frente a la iglesia unos pinos muy lindos bordeando un camino que iba hacia el segundo parque donde había una fuente ornamental con peces rojos y blancos y plantas de loto.Los pinos se cayeron durante el ciclón de 1932 y sembraron palmas reales.

Recuerdo que mamá daba clases de piano a un grupo de señoras y muchachas en aquellos tiempos cuando yo era muy pequeña y yo estaba siempre presente porque me gustaba oírlas tocar en el piano. Cuando tenía 5 años de edad, fui con  mamá y varias de sus amigas a una función religiosa donde estuvo presente el obispo de Camagüey y se cantaron varios cánticos en honor de la Virgen María. Regresamos a casa y le pedí a mamá que me dejara tocar una cosa en el piano y toqué unos cantos (con una sola mano) que se llaman Oh María, madre mía. Después de eso mamá empezó a enseñarme las notas en el teclado y según fui creciendo, aprendí a leer música e interpretarla. Me gustaba mas tocar de oído porque no tenía que estar leyendo la música.

Asistí a la escuela para niñas cierto tiempo hasta que mis padres decidieron mandarme a la Habana a estudiar en el Centro Asturiano, viviendo con Tía Concha y su familia. Allí estuve por dos años escolares, cursé segundo y tercer grados, y siempre tomando clases de piano. En segundo grado gané premios, se me hacía fácil aprender porque estaba siempre curiosa por todo lo nuevo y en tercer grado me iba muy bien pero había algo extraño en la forma en que tía se conducía conmigo y pude ver que no estaba contenta porque sus hijas no mantenían el mismo nivel en que yo estaba, eso me hizo mucho efecto y pensé que era mejor para mí no poner tanto énfasis en mis estudios.

Las clases de música me gustaban mucho; recuerdo que la profesora, cuyo nombre era Apolonia Gomila, tenía varias alumnas, todas jóvenes mayores que yo, a las que impartía clases privadas. Al final de curso tuvimos exámenes y las que tuvimos mejores calificaciones fuimos a oposiciones. Interpretamos la misma composición musical que todavía recuerdo pero no el nombre y las prácticas fueron privadas. El día del examen la otra muchacha interpretó la pieza musical en una forma distinta a como la profesora me había enseñado a mí y cuando yo terminé la mía en un tiempo  lento, el jurado me preguntó por qué yo había ejecutado en esa forma; les dije que esa era la forma en que me habían enseñado. Me mandaron a practicar por unos minutos en un tiempo mas rápido y cuando me llamaron de nuevo e interpreté la pieza musical, me otorgaron el primer premio que consistió en un busto de Schubert.

© 2008 Concepción González Fornés.

Nacida en La Habana, se marchó de Cuba en 1961.Vive en Arizona donde cultiva un jardín y un huerto.

© Fotografía del interior del Central Jaronú y una vista aérea. Archivos fotogràficos Maite Díaz Gonzàlez. La imagen puede reproducirse en internet mencionando la fuente. Gracias

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