Archivo diario: 11 julio, 2012

Francia 1910, Julio Camba sobre la Legión de Honor

Les dejo al gran Camba, afilado, con humor, sobre la marea de cintas de honor en aquel año de 1910 cuando el Sena inundó medio París durante varias semanas.

Gacetilla de París

EL TORRENTE DEMOCRÁTICO

EL ANHELO DE UN FRANCÉS

Terminadas las elecciones, el Gobierno comienza a repartir entre sus partidarios la cinta de la Legión de Honor. No va a quedar en Francia un solo chaquet sin su correspondiente cintajo en la boutonnière. Ya que no dispongo por el momento de la pluma de Maupassant -que ha consagrado la mitad de su vida a describir las vilezas, las humillaciones y las infamias de que es capaz un francés por obtener las insignias de la Legión de Honor- quisiera tener, a lo menos, la pluma del maestro Arimón, mi compatriota, que, en una crítica de teatro, escribió ésta frase inmortal: “En la interpretación se distinguieron todos”. La cinta de la Legión de Honor es un signo de distinción con el que se distinguen todos los franceses. El francés es un hombre muy condecorado, con una perilla o una mosquita, los pies muy grandes, una corbata de nudo hecho y los oídos llenos de algodón. La Legión de Honor les servía antes para distinguirse a los unos de los otros. Ahora les sirve a todos ellos para distinguirse de los demás. No tener la Legión de Honor, es como no tener botas. Y no sólo la Legión de Honor ha dejado ya de constituir un signo de distinción entre los franceses, sino que, el que se presenta en alguna parte sin ella, pasa por un hombre que quiere llamar la atención. El patrón de mi hotel, M. Lefevre, me dijo el otro día, muy contento, que iban a condecorarle.

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