(I)
Belleville // Fontaine O Livres // Usine Springcourt
Estuve en París hace un par de días en una conferencia sobre edición digital, más exactamente sobre el presente y el futuro de los formatos para el libro digital. Cómo producir un ePub que es actualmente la norma, el formato en que son comercializados los libros digitales en internet. La asociación de editores Fontaine O Livres organizaba ésta para sus socios y para las personas interesadas previo abonamiento. Con tiempo suficiente para un paseo bajé en Belleville a las ocho de la mañana, una avenida cosmopolita y bulliciosa con el toque medieval que da la suciedad y la dejadez en los lugares donde se cruzan grados diferentes de civilización sin la misma relación de responsabilidad con el espacio público. Además de las palomas que sueltan sus deyecciones amarillas y espumosas desde las cornisas y hay que andar alertas porque tropiezas con decenas sobre las aceras desde donde levantan vuelo para ponerse a salvo en los aleros de los edificios, la ciudad es un espacio lleno de pasajes y paisajes, lugares insólitos o historias sorprendentes. En una ciudad tan cara como París hay barrios que han sido populares porque generalmente han reunido a las comunidades de inmigrantes más importantes que se han acomodado transformando los espacios. Es el caso del distrito 10, donde puedes viajar y comprar productos alimenticios de los lugares más exóticos o ver decenas de peluquerías africanas unas tras otras en unas calles que también albergaron las sedes de algunos periódicos e imprentas que con el tiempo han emigrado a la periferia próxima huyendo de los altos alquileres. En el barrio 11 donde viven artistas y diseñadores hay muchos espacios dedicados a la creación y su difusión en antiguos ateliers como la galería Anatome o la Maison de Métallos que han sabido reciclar talleres de manufacturas diversas o de transformación de materias primas -como el caucho- en espacios de reunión y de creación o en galerías de exposiciones. Una de éstas agradables sorpresas es la Usine Springcourt que parece una fortaleza medieval bien protegida y que sigue siendo hoy la sede oficial de la sociedad de la célebre marca de zapatos tennis springcourt creada por Georges Grimmeisen en 1936. La asociación Fontaine O Livres organizó la conferencia en una sala muy agradable de lo que fueron los talleres de transformación de caucho. La empresa fue fundada en 1870 por el “primer hombre”, Théodore Grimmeisen, tonelero de oficio, nacido en Alsacia, una zona reconocida por sus vinos excelentes y que decidió emigrar a París para poder seguir siendo francés luego del fin de la guerra francoprusiana. En la gran ventana de cristal de la sala convertida en vitrina descansa una balanza enorme en la que eran pesados a la entrada los grandes cargamentos de caucho que luego eran transformados en tapones y juntas para asegurar la impermeabilidad de los toneles. Años más tarde el nieto hizo la competencia a Aigle creando un modelo de botas impermeables llamadas Colibrí y moldeadas en una sola pieza. La aventura de la transformación del caucho continuó con la creación de la célebre marca de zapatillas tennis springcourt. Los franceses han sabido mantener en muchos negocios y oficios la continuidad, es evidente en el cuidado y el respeto con que conservan la historia y la creación promoviendo la innovación sin destruir las tradiciones que les han permitido renovarse, desarrollarse y crecer económicamente.
(II)
La espera // La Iglesia Saint Maur
Esperando a que fuera la hora, bajé por una de las calles laterales y llegué a una gran iglesia en la calle Saint Maur en la que encontré una misa muy animada con decenas de fieles alrededor del Libro. La inmensa mayoría eran personas mayores de setenta años y evidentemente vecinos del barrio. Entre las personas que se levantaron a comulgar había dos señoras hindúes vestidas con sus telas típicas y una africana. La sensación que tuve fue de haber visto una misa de los primeros cristianos en las viejas iglesias subterráneas. Hacía mucho tiempo no escuchaba una misa. La voz del sacerdote sonaba melodiosa por los altavoces y al entrar y encontrar el espacio vacío la impresión fue totalmente teatral e irreal. Recordé la iglesia del Carmen en La Habana a la que iba mi abuela regularmente con una mantilla blanca. Hace unas semanas estuvimos por Notre Dame de noche, aparcamos en la isla Saint Louis y fuimos andando hasta la isla de la Cité que estaba vacía, en la tranquilidad de la noche estuvimos viendo en detalle la arquitectura y la decoración gótica monstruosa de las gárgolas y los otros engendros de piedra que salen desde los contrafuertes y parece que caerán amenazadores sobre nuestras cabezas. Pensé que todas aquellas luces serían mínimas hace quinientos años y que con la oscuridad de la noche, los excrementos, el barro y las basuras las calles serían intransitables de materias y olores infectos. A menudo pienso en las mujeres y sus vestidos largos y en los pies de los niños sin zapatos impermeables bajo la nieve y la lluvia. Los hombres de Europa en ésta época encontraban tranquilidad en el interior de las iglesias mientras afuera reinaba el caos. La iglesia era un lugar limpio, iluminado, decorado de pinturas y vitrales de colores, la experiencia sería como ir hoy al cine, o al museo a una experiencia multimédia. Ésta costumbre de recogerse y meditar en un espacio para comenzar el día, en la ciudad debe ser más necesario que en el campo, volver a la naturaleza mediante los rezos, el paraíso perdido, aunque en el campo la iglesia ha sido un espacio de socialización o hasta hace muy poco el único espacio de encuentro. La ciudad es un lugar maravilloso de creación y trabajo, el lugar de los intercambios, la confrontación y la proximidad de diferencias abismales que necesitan de un ejercicio constante de tolerancia y comprensión. La iglesia sigue siendo una estructura vital de ayuda para las personas más pobres o frágiles en las grandes ciudades. La publicidad de sus servicios estaba desplegada en decenas de impresos con bastante buen diseño además de las hojas parroquiales más sencillas editadas en fotocopiadoras sobre folios de colores.
(III)
Edición digital: el formato ePub3
Yann Chapin de la asociación Fontaine O Livres presentó la singularidad del espacio del atelier y a los invitados. Durante la conferencia que duró tres horas: Cómo producir un ePub, los conferencistas y creadores de la herramienta de edición digital Polifile, Nicolas Taffin diseñador y animador de los encuentros de Lure dedicados a la tipografía y Hervé Le Crosnier, editor de C&F éditions y profesor del Instituto de Ciencias de la Comunicación de Caen presentaron ésta plataforma de creación de libros en formato ePub accesible en el sitio web polifile.fr. El sitio consiste en una estructura que funciona como un software simple de edición digital sin la complejidad de Dreamweaver. La estructura es muy parecida al back-office de WordPress y permite desde un dossier de imágenes y textos en formato Word crear un package cerrado en el que pueden generarse enlaces internos. El formato ePub ha sido aprobado oficialmente en su última versión el 15 de octubre y en ésta se podrá incluir video y sonido ampliando las funciones multimédia de la publicación.
La intervención de Xavier Cazin, responsable del distribuidor digital immateriel.fr se concentró primero en la exigencia de la producción de un ePub de calidad porque el ePub es un formato desarrollado en lenguaje HTML//CSS y es necesario que el código sea impecable para impedir sorpresas que se generan casi siempre por una mala sintaxis. Apple, sobre todo, es muy exigente a la hora de aceptar libros en su distribuidor si no son editados correctamente, es decir, con la sintaxis perfecta del lenguaje informático.
También habló en general del mercado literario digital y que en el caso de Apple, hasta ahora, su plataforma no utliza argumentos morales para censurar literatura erótica de calidad. La importancia de la difusión de los distribuidores internacionales como Amazon, Google, Apple y Fnac ha sido fundamental pues son los que han trabajado duro para permitir despegar al mercado digital que sigue siendo limitado. El formato PDF ha perdido interés comercial y los comics no han podido crear un mercado digital porque el formato ePub no se adapta para la lectura de planchas de los dibujos de bandes dessinées. El PDF es utilizado sobre todo por la prensa para la lectura en iPad pero, sin embargo, el resultado de confort no es bueno en el iPhone. Aquí volvemos a los problemas técnicos de concepción gráfica pues el libro debe estar pensado en función de las tabletas o teléfonos y sus características físicas, especialmente el tamaño de las pantallas.
Apple y Amazon siguen siendo los mejor organizados y preparados para ofrecer productos de calidad en la edición digital para lectura móvil en terminales como las tabletas, el iPhone o los smartphones. El problema es que el desarrollo de éstos productos deviene costoso por las declinaciones necesarias en función de cada terminal de lectura. El Kindle, por ejemplo, no lee el formato ePub que ha sido potenciado por Apple.
El futuro será del formato web abierto según Xavier Cazin, un espacio que permite la interactividad, la navegación infinita e incluso el concepto de edición “in progress”, la lectura permitida desde una clave de acceso limitado que facilitará la navegación fuera de las fronteras de lo que hoy permite el ePub como package cerrado. Las ventajas actualmente de éste último es que podemos telecargarlo y leerlo sin conexión y ofrece la garantía de una versión de la publicación definida en el tiempo. La gran cuestión como editores hoy es saber y conocer las posibilidades y juegos que permiten todos éstos formatos incluyendo el papel que no va a desaparecer al menos en mucho tiempo. Con el mundo digital aparecen nuevas posibilidades creativas de escritura y de lectura y es ésta riqueza la que es importante creativamente y también como negocio editorial. Utilizó la comparación de lo que siginifican los nuevos soportes y plataformas en relación, por ejemplo, al periodismo y el aporte que han significado los blogs como herramientas de edición independientes y autónomas. La profusión tecnológica permite el acceso y un desarrollo cuantitativo que luego es decantado en función de la calidad y las ofertas pero siempre va a ser beneficiosa la creación y la experimentación libre tanto para la escritura como para la edición.
La concepción gráfica digital se dirige hacia una convergencia con la belleza estética de las composiciones gráficas realizadas en papel pero aún no es posible editar con éste control riguroso tipográfico, aseguró Nicolas Taffin. En el ePub se ha avanzado pues pueden utilizarse e importar las hojas de estilo CSS, las fonts personalizadas siempre y cuando se posean los derechos sobre la explotación de las familias de caracteres. La cultura de la pantalla ha asumido la estructura gráfica del libro y los márgenes de espacios en blanco que aislaban el bloque de texto, el mundo de las ideas, del mundo exterior, comienzan a activarse o a proponer algo más que las notas a pie de página. Los márgenes, las fronteras mueven otros espacios y otras ideas, resumió Nicolas Taffin. Todas éstas nuevas posibilidades tecnológicas y de acceso a las herramientas software que cada vez son más profesionales y libres, como los programas de edición open source que nos permitirán trabajar con la misma profesionalidad que Indesign o Quark XPress exigen hoy, más que nunca, la labor del editor y del diseñador gráfico en la decisión de elegir el soporte (papel o digital) y la concepción gráfica de los productos editoriales que podrán funcionar en dos versiones, sea el hermoso papel o las posibilidades digitales.
© 2011 Maite Díaz González