Archivo mensual: septiembre 2009

Juanes y el concierto sin libertad

He visto el concierto de Juanes en su sitio web. No quería verlo. He saltado algunos fragmentos porque las pausas son largas. Un antes y un después…ha dicho Aute. Me acordé del día que lo vi hace màs de veinte años en La Habana, en el cine-teatro América, con su voz como un susurro que se escapa.  Rosas en el Mar:  La Libertad, La libertad derecho de la humanidad. El tiempo pasa. Nosotros en La Habana escuchàbamos esos fragmentos de canciones y los interpretàbamos como signos de libertad contra la represión. Contra la asfixia llegaban Serrat, Aute, Victor Manuel que eran los que llegaban en español, luego siempre oíamos las emisoras americanas de música rock que no lograban censurar con interferencias. Mi generación no fue adoctrinada en el patriotismo musical y ademàs no sabíamos bailar casino. Esa propaganda patriótica cubana musical de bailar “el casino” fue instruida por la televisión a mediados de los 80 en un programa que se llamaba Para Bailar. Manuel Vincent en una crónica escribe que una cubana le dijo que ella prefería mover el culo que hablar de política. Tampoco hay periodismo y la crónica de éste hombre es una manipulación babosa. No habla de la represión que denuncia Oswaldo Payà y que leí en un artículo en el blog de Manuel Díaz Martínez. Un hombre tolerante que asume la responsabilidad política que le toca desde la oposición y se enfrenta al funcionario del Instituto de la música que acusa a la disidencia de “mercenarios”. Sin embargo Vincent desliza una anécdota interesante. Victor Manuel se fue solo e intentó entrar por un punto de control al area del concierto y lo pararon y le negaron la entrada porque no llevaba camisa blanca.

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Los muros, las dictaduras y los dictadores…

Hace un par de meses me fui a ver la exposición fotogràfica sobre el testimonio de Agustí Centelles de la guerra civil española y sobre su estancia -junto a otros republicanos españoles- en los campos de refugiados en el sur de Francia. El primer documento que encontré era algo increíble, decía: “Por Dios, España y su Revolución Nacional sindicalista”,  con membrete de las oficinas de propaganda franquista. Lo totalitario es la expresión de un extremo. Siempre es desproporcionado, inflado, monumental, dramàtico y teatral. La política roza los adjetivos y se desliza como en una montaña rusa en disneylandia hasta que llega el accidente. Mi tío Luis llamaba a la Revolución Cubana: «el accidente». Antes y después del accidente…marcaba con ésta frase sus historias. No era filósofo, pero había leído a Ortega y Gasset, decía que era algo que no debía haber ocurrido o que podría haberse evitado, pero sucedió. Como la guerra civil española que había vivido. Movimientos totalitarios. Un bandazo o dos a los extremos. A los dictadores es difícil clasificarlos políticamente de izquierdas o de derechas. Son caprichosos y los caprichos no son razonables, ni siguen una lógica, caprichos son y pueden ir de un extremo a otro.

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En el sur de Francia (III)

museodaliMuseo Dalí   ©2009 Maite Díaz

Viajamos por la autopista hacia España. Atravesamos la frontera. Figueras me gusta nos recuerda a La Habana. Paseamos por el centro peatonal y buscamos el Museo Dalí, los grupos de turistas son legión y lo màs sorprendente es la cola enorme para entrar al Museo fuertemente custodiado. Desistimos. Habrà que venir en invierno cuando todo se calma. El calor es sofocante, intentamos sentarnos en una terraza, los menús estàn en las pizarras en ruso, y las mesas estàn repletas de eslavos. El camarero, amable nos pregunta si vamos a comer, queremos beber algo, pues aquí, imposible, las mesas son para los encargos de arroz. No, muchas gracias. Paramos en una creperie bretonne en Figueras. Està alejada del epicentro daliniano pero el camarero es encantador y el lugar està decorado alegremente, pop a la Niki de Saint Phalle. Cerveza helada en verano, brisa suave y el epicentro bulle y verlo de lejos tiene su encanto. El edificio es un delirio. Como un templo surrealista a la desmesura de la imaginación, hay algo también totalitario en los sueños del artista con huevos gigantescos.

Los muros rojos, los cipreses tallados como columnas, y esas formas inexactas que como pegotes se repiten en la fachada. Un clin d’œil a la casa de las conchas en Segovia. Las figuritas doradas, los maniquíes entre los huevos, sobre sus pedestales. El día es luminoso y tenemos unas horas españolas. Nos recomiendan comer arroz en Rosas, en la costa. Nos entrenemos en la ciudad y llegamos un poco tarde. En la carretera una enorme valla anuncia que estamos cerca del mejor restaurante del mundo, El Bulli, según una encuesta americana. El chef se llama Ferràn Adriá, creador de la nouvelle cuisine en Cataluña. Desde una foto enorme recibe a los gourmands que llegan de todas partes. Nosotros seguimos a Rosas. Nos sentamos en un restaurante a la orilla de la playa, es tarde, comemos tapas croquetas deliciosas, pescaíto frito, frescos y crujientes, calamares. Se levanta la tramontana y el viento es enloquecedor. La playa es una gran bahía que nos recuerda Pollensa en Mallorca y como la isla, està llena de franceses y alemanes, el restaurante también. Pregunto si recomiendan alguna cala protegida o si en Cadaqués habrà menos viento. El camarero asegura que el viento sopla fuerte en toda la costa. Nos vamos hacia Cadaqués la carretera es un camino de montaña, sinuoso. Es posible que cayendo la tarde el viento se calme. El paisaje es hermoso, las montañas cultivadas en terrazas. En una época los olivos crecían en las laderas, en los canteros construídos con muros de piedra seca. Hoy los dibujos de las terrazas van desapareciendo y el cultivo de los olivos también. El turismo es la nueva industria. En ésta parte de la Costa Brava viven en verano muchos franceses y alemanes. Paramos para ver la bahía de Rosas desde lo alto de la montaña y poco después aparece el pueblo blanco dibujàndose contra el azul mediterràneo. La Iglesia blanca, encalada, en lo alto de una suave colina, majestuosa en su simplicidad.

©2009 Maite Díaz

Chàvez en Madrid y las bolsas de gas

Hugo Chàvez paseando y dando lecciones políticas en Europa. Hoy ha llegado a Madrid después de su periplo por Iràn, Rusia, Venecia…en la Mostra de cine ha sido ovacionado y aplaudido el golpista. Un personaje en la mejor tradición hispanoamericana del político-militar transformàndose en dictador. Esa forma de la nueva aristocracia de establecer las dinastías desde la izquierda. Castro, cincuenta años de poder, la mafia familiar de los Ortega en Nicaragua. Qué curiosidad el público de la Mostra, seguro mayoritariamente europeo y norteamericano gozando de la libertad y la democracia en sus países. Chàvez ha aprendido bien la lección de Castro. Hace unos días, antes de la Mostra de Venecia, y en los preparativos de su operación de propaganda cinematogràfica, se exhibía recibiendo a Chomsky en Caracas, en la misma ciudad en que hace unos meses, anunció un debate con Mario Vargas Llosa, que no se produjo, y donde el escritor tuvo que sufrir un trato agresivo a su llegada al aeropuerto, invitado para realizar unas conferencias en una asociación de economistas venezolanos.

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11 S, las horas de la tragedia

onceseptlastorres©2008 Maite Díaz

Estuve viendo el documental sobre los atentandos terroristas islamistas del 11 S en New York. Las imàgenes del Apocalipsis. La guerra ha cambiado de formato. Una edición de testimonios periodísticos profesionales y de personas que filmaron desde sus casas, através de los ventanales de sus apartamentos newyorquinos la tragedia narrada por el fuego y el humo de las dos torres convertidas en chimeneas gigantes, en grandes altos hornos, en crematorio.

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Los atentados del 11 S narrados por los sobrevivientes

onceseptiembre1©2008 Maite Díaz

Se suceden los documentales sobre los atentados del 11 de septiembre en New York. En el que he visto ayer se mezclan fragmentos reales y una reconstrucción representada por actores. Los fragmentos de ficción estàn contrastados con narraciones de los sobrevivientes de la tragedia, algunos son increíbles, como el testimonio de un hombre que desde su buró, -en la segunda torre-, quedó inmóvil ante la imagen de un avión dirigiéndose hacia el edificio.

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Apocalipsis

Hoy la cadena de televisión France 2 ofrecerà la emisión de un documental sobre la II Guerra Mundial: Apocalypse. Un anàlisis de la situación económica y política europea que permitió el ascenso al poder en 1933 de Hitler en Alemania. La importancia de la alianza secreta de Stalin con Hitler, un pacto de los dos bloques totalitarios para negociar sus ambiciones territoriales. La posición de Francia -frente a Alemania- que no se había recuperado de una guerra devastadora, la I Guerra Mundial. El que haya vivido en Francia y recorridolos departamentos del noreste de Paris, donde se libraron los feroces combates de la Marne, ha podido ver en cada pueblo un obelisco con las listas de los muertos de la guerra. En cualquier pequeña aldea de ésta zona el tributo en vidas fue alto, ademàs de la devastación, las familias destruídas, los hombres deformados por la sofisticación de la maquinaria de guerra. La invasión de Polonia, el 1 de septiembre de 1939 por el ejército alemàn, después de haberse anexado Austria y Checoslovaquia, provoca la declaración de guerra a Alemania de Inglaterra y Francia.
En Francia actualmente continúan a encontrar obuses, minas de la I y II guerra mundial, en el territorio terrestre y marítimo. En la frontera entre Bélgica y Francia estàn los restos de los bunkers construídos en la arena por los alemanes como parte del llamado Muro del Atlàntico; una serie de fortificaciones defensivas que se extendían en la costa en espera de la ofensiva aliada. Paseando en bicicleta de la playa de Malo-les-Bains hacia Bélgica, todavía hace unos años se mantenían zonas cercadas en las dunas, con el aviso de peligro y la prohibición de pasar por los peligros de explosión de minas de la II guerra mundial. Esta noche comenzarà la serie que se anuncia como una reconstrucción de los hechos utilizando imàgenes documentales.

©2009 Maite Díaz

Rafael López Ramos expone en Wynwood

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http://www.lopezramos.info
http://losliriosdeljardin.blogspot.com

En el sur de Francia (II)

plagecarnonPlaya de Carnon, costa sur de Francia.      © 2009 Maite Díaz

Volver a la playa cada verano es regresar a la infancia. No tener el mar cerca cuando has nacido a orillas de un mar càlido produce un cierto extrañamiento y una melancolía sin remedio. Pasas los meses de invierno disfrutando las nevadas, el blanco impoluto, elegante y frío y pensando en la arena caliente cuando la nieve cruje bajo tus pies. He pasado horas junto a la playa éste verano. Horas disfrutando los juegos de Elisa que corre con las olas mientras sus muslos brillan como en los cuadros de Sorolla. Horas esperando verla regresar jamo en mano, sin pececito, ni cangrejo pero con toda la energía de los cuentos de su abuelo cuando pescaba en el río Piles o de su padre cuando buceaba en la poceta del cura de Cojímar o mis recuerdos cazando cangrejos los domingos bajo el puente de madera sobre el río Boca Ciega -que ya no existe- o en el la caleta de Boca de Jaruco con las trampas para las jaibas y cangrejos para el enchilado de la tarde. Sin remedio somos isleños y marineros aunque nos hayan prohibido navegar.
La playa de Carnon està a unos doce kilómetros de la ciudad de Montpellier, capital del departamento Languedoc Rousillon en el sur de Francia y en la frontera con España. La costa francesa en ésta zona es una isla de arena entre el Mediterràneo y lo que llaman la pequeña Camargue; una zona baja de marismas, reserva de aves y donde se cultivan algunos mariscos. A la caída de la tarde el sonido de las cigarras es ensordecedor, según la tradición china, las cigarras cantoras, -los grillos que decimos en Cuba- traen buena suerte. En ésta costa es alucinante el sonido sostenido y fuerte de éstos insectos invisibles. Es intenso ver atardecer y larga la puesta de sol.
Me he sumergido en La Mancha, en la playa Malo les Bains en la frontera belga, un horror de playa y un mar frío y lodoso como el río Ebro y en Tréport en la costa picarde la playa màs cercana de París. Antes había conocido las playas asturianas en el mar Cantàbrico, Gijón, Llanes, Ribadesella, Barro, San Antolín y los cantos rodados y el río que desemboca en el lecho de piedras creando pocetas, pequeños cursos càlidos en ocasiones con corriente violenta como la del mar en ésta zona. Mares fríos. Así, el Mediterràneo es una suerte de Caribe, aunque hay quiénes no soportan el agua a veinte o veintidós grados. En cada playa el puerto deportivo y los yates estàn separados y las playas son limpias, sus aguas y los arenales estàn bien organizados con duchas y basuras para reciclar vidrio, plàsticos y restos varios.
A lo largo de la costa han estructurado rompeolas que forman ensenadas semicirculares, pequeñas calas de arena en las que los bañistas se posicionan de un territorio con sombrillas o pequeñas tiendas, toallas, esterillas, neveras y toda una suerte de mobiliario playero. Las playas son bajas. Las olas se suceden planas muriendo ritmicamente, en un murmullo suave en la orilla. El viento a la caída de la tarde sopla fuerte. La arena se levanta y produce una bruma corpórea y càlida que se clava en la piel con fuerza, como pequeños alfileres. Vuelan las gaviotas flotando contra la fuerza del viento y los kite surf surcan ràpidos y espumosos el horizonte.

©2009 Maite Díaz

En el sur de Francia (I)

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Río Rhone, Francia     ©2009 Maite Díaz

Los cielos en verano bajando desde el norte tienen la transparencia de un azul profundo sobre el que se dibujan las nubes nítidamente. Pienso detener éste fragmento. Magritte. Y la idea de una cúpula perfectamente curva. La levedad gaseosa de las masas de nubes. Llevamos las imàgenes de los pintores que han viajado con nosotros desde las reproducciones de los libros y luego desde la emoción leve o profunda en los museos. Las carreteras, los caminos y las ciudades estàn cargados de textos, de instantes y días vividos. Recorridos y peregrinages. El turismo en Europa lleva poco de aventura, aunque cada experiencia es única como cada día. La radio de información de la autopista avisa con exactitud a la altura en que un ciervo despistado se pasea entre los veraneantes. Se movilizan para capturar al paseante. Vamos siguiendo las instrucciones de itinerarios menos congestionados por la lentitud de la operación de rescate. Al final antes de llegar a Orange ha regresado al monte. Los locutores felicitan a las brigadas de seguridad, no dejo de asombrarme por el detalle surrealista de un ciervo corriendo en sentido contrario en una carretera repleta de coches humeantes. Las nubes construyen espacios profundos abriendo el azul. El viento presagia el mar. Un cielo sin nubes es un acontecimiento en el norte de Francia, unos pocos días al año el azul es infinito. Mientras avanzamos hacia el Mediterràneo recorremos en paralelo el torrente del río Rhone. Viñedos, cipreses. Lyon, un puerto de agua dulce. Orange. Avignon. Arles. El río, como la piel de un pez de plata corre ràpido para llegar al mar. Y pienso en Pla -como Magritte- con su chapeau melon.

©2009 Maite Díaz

Érase una vez en América

Once upon a time in America. Fragmento del film de Sergio Leone.

Dos amigos  vuelven a encontrarse después de màs de treinta años. Crecieron juntos en la picaresca de las calles de New York en el barrio judío. La picaresca para vivir sin trabajar y hacer dinero fàcil. Esto implica la mentira, el robo, la violencia, el oportunismo, la manipulación, la extorsión, la corrupción, la connivencia con el poder en principio desde las cloacas, que son los barrios pobres de cualquier ciudad. Una biografía siempre es una gran enseñanza. Y una biografía de grupo de una generación un ejercicio que hay que hacer sin falta.

Vi la película una sola vez en La Habana, en la Cinemateca. Cuànto buen cine he visto en esa sala. Sergio Leone hace un retrato del poder, el éxito, la política desde todos sus àngulos, desde el senador, hasta el sindicalista socialista (Treat Williams) que rociado de gasolina, y salvado por el comando mafioso lanza su mitín de propaganda en el viejo taller de mecànica, custodiado y a salvo por los mafiosos contratados por el político. Toda una metàfora de política, pandillismo y mafias. El Poder.

Recordaba las escenas de amor de los adolescentes. Ella bailando para él y luego leyéndole un fragmento. El amor como posibilidad de salvación. Imposible. Leía hace poco que Octavio Paz escribió que el siglo XXI sería el de un renacimiento del amor, no de la cursilería o del romanticismo decadente, sino del amor como un sentimiento poderoso de energía, constructivo. La escena de De Niro en la playa contando su paso de largos años por la càrcel y cómo releer los fragmentos amorosos del Antiguo Testamento le permitieron sobrevivir. Es una de las pocas escenas en que habla el hombre, no la vida acorralada, sin otra opción. Las palabras. Divinas palabras. Luego la escena de la violación en el coche, cuando ella decide partir. De nuevo el poder y la dominación -sexual- en su expresión màs brutal, como desesperación de la frustración profunda del que no puede salir de la bajeza como recurso último.

El personaje es complejo, detestable en su coherencia y su verdad. No aspira a màs. Su vanidad queda en el espacio de las cloacas de donde ha salido, lo dice explícitamente cuando decide no entrar en política porque no confía en esos hombres que venden tantas falsedades. La podredumbre de las calles en que ha crecido es donde se siente a gusto, la de los altos vuelos, invisible, escondida, no la controla y la rechaza. Su amigo Max -que se compra un trono- està dispuesto a todo y trata de convencerlo.

Max y Noodles tratan de huir de su medio através de medios artificiales. Max (James Woods)utiliza como droga el Poder, mata, roba a sus amigos, acumula riquezas y relaciones, llega a lo màs alto, pero està solo. Su sensibilidad ambiciona el poder sin ningún escrúpulo, sin ningún valor ético, no hay límite y llega hasta robar la vida de su mejor amigo.

Noodles ha vivido con la carga de la culpa de una traición supuesta, establecida en un complot con la mujer de Max, para proteger a sus amigos de una muerte segura en el plan de asaltar el banco central. Su mujer es asesinada. Moe torturado y es de nuevo Noodles quién mata al asesino. Terminada la ley seca, la prohibición, la normalización del comercio de alcohol les dejarà sin sus grandes dividendos. Su sentido de la amistad le ha impedido pensar en la traición y la manipulación de Max. Ha vivido una vida ordinaria, «me he acostado temprano cada día», dice a Moe en el bar judío a su regreso, lo que quiere decir que ha tenido que trabajar para vivir. Max desde su residencia fastuosa termina en el basurero víctima de su propia farsa y de sus mentiras. Su último recurso a la violencia es pensar morir a manos de la venganza de su amigo. Noodles no lo reconoce y se marcha, para él ha muerto hace treinta años. Noodles escapa del infierno en el fumadero de opio y es donde único sonríe.

©2009 Maite Díaz

Francia. Memoria de la deportación, agosto de 1942

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Distribución de zapatos a los niños del camp de Rivesaltes, 1941-1942
Fuente de la foto : Archivo familiar Friedel Bohny-Reiter Crédito de la foto: D.R.

Es invierno. Un hombre de pie, vestido de negro cuenta su vida. Las detenciones de agosto de 1942 en la zona libre de Francia bajo la administración de Vichy. Tenía dos años y medio. Sus padres, detenidos durante la rafle, previo censo y obligación de declararse como judíos en las alcaldías, logran salvarlo dejàndolo al cuidado de unos vecinos. El viento sopla frío, parpadea, como si quisiera cerrar los ojos. Olvidar. Imposible. En el umbral de las ruinas de una barraca de uno de los tantos campos de concentración en el sur de Francia, -algunos construídos para concentrar a los republicanos españoles en 1938- confiesa que no tiene recuerdos de la separación, pero que la ha vivido. De sus padres, detenidos y enviados a los campos de exterminio en uno de los trece convoyes del mes de agosto organizados por la policía francesa bajo las órdenes de René Bousquet y en colaboración con las fuerzas de ocupación nazis, ha logrado conservar una carta de su madre. Escrita en algún lugar de éstas barracas en ruinas antes de partir a Drancy en la periferia de París, antes del viaje último. Una madre se despide de su hijo. En los testimonios de éste sobreviviente -que tiene hoy casi sesenta años- escuchamos su voz como fondo, tranquila, describiendo la historia de una familia hebrea, austríaca, belga o polaca que no tuvieron el dinero suficiente para embarcarse a América o para tratar de ganar Suiza.

Los judíos del norte de Europa llegados a Francia, huyendo de la barbarie nazi y de sus aliados se concentraron en el sur, en la llamada zona libre. Pensaron que pasando la línea de demarcación salvarían sus vidas y las de sus hijos. Primero, el «rigor administrativo» exigió la declaración en la alcaldía como «judíos extranjeros», luego comenzaron las detenciones de hombres en condiciones óptimas para trabajar, y ya después, mujeres y hombres sin sus hijos, o evitando detener a los pequeños entre dos y quince años. Los niños detenidos fueron concentrados aparte, solos. Sin cuidados vivieron la detención en condiciones infrahumanas antes de ser enviados a los campos de exterminio. Entrevistan a dos hermanos que habían logrado junto a sus padres y una hermana reconstruir una granja abandonada en Lozére. Cultivaban la tierra y cuidaban ganado. Una mañana de agosto, muy temprano, a las cinco, un grupo de «milicianos», voluntarios franceses, se presentó en la granja para detenerlos a todos. Los dos hombres mayores recuerdan que no había un sólo alemàn en todo el recorrido que hicieron hasta llegar a París, a Drancy. El mayor se había levantado temprano para buscar agua de la fuente y hacer el café antes de despertarlos a todos. El último recuerdo es el grito de su madre incrustado en sus nucas.

Francia reconoció en 1995, durante el gobierno de Chirac, el crimen del Estado francés.

Los sobrevivientes de los trece convoyes del mes de agosto de 1942, los hijos que lograron escapar, gracias a la protección de  «los justos», la población francesa que se negó a colaborar con la barbarie, no olvidan. La memoria es el único territorio que les ha permitido construirse en la ausencia. Todos los testimonios son tranquilos, con fechas, rigurosamente ciertos. Estàn sus vidas para contarlo. Todos confiesan que durante años vivieron con la esperanza de poder recuperar a sus padres. La muerte y las vidas robadas. Un hombre a sus casi setenta años recuenta su vida. Muestra las fotos en las que aparece con sus hijos y dice que todo éste tiempo ha pasado, sin que un sólo día, no cuente en su memoria la presencia de sus padres a quienes no recuerda y de los que sólo guarda unas líneas de una carta que alguien hizo el favor de poner al correo.

©2009 Maite Díaz

Testimonios de un documental emitido por France 2, el martes 1 de septiembre.